Surcar el Atlántico a bordo de un hotel boutique

Nos embarcamos en la ruta inaugural del exclusivo Norwegian Prima con escalas en puntos históricos clave como Stonehenge o las playas del desembarco de Normandía. Un «must» para los amantes de la navegación, el ocio «offshore» y el lujo

Una imagen aérea del crucero Norwegian Prima, de la compañía NCL, que acaba de estrena este exclusivo barco
Una imagen aérea del crucero Norwegian Prima, de la compañía NCL, que acaba de estrena este exclusivo barco FOTO: La Razón

Arturo Guerrero lleva a sus espaldas la construcción de más de 30 barcos y cada vez que «da a luz» a uno de ellos, lo vive como si fuera la primera vez. Este ingeniero maño afincado en Miami nos lo cuenta a bordo del Norwegian Prima, la nueva joya de la prestigiosa firma de cruceros NCL, para la que Guerrero trabaja desde hace casi medio siglo. Le acompaña July Grill, la directora senior de arquitectura de nueva generación de la compañía. Ambos contemplan el Atrium, la zona central del barco, con el orgullo de quien lleva cinco años con un ilusionante proyecto que ahora, por fin, ve la luz. Nos embarcamos con ellos en Reikiavik, Islandia, para emprender la ruta inaugural de este crucero que ya no parará motores para surcar los mares de punta a punta.

«La idea que siempre tuvo Frank del Río, presidente y director ejecutivo de NCL, fue crear un barco diferente a todo lo que hasta ahora estaba en el mercado. Un crucero sin apariencia de crucero. Más bien un hotel boutique, donde, en cada rincón encuentres una experiencia», relatan Guerrero y Grill. Y ese sueño se hizo realidad: el lujo se combina con la comodidad y los pasillos cual «tentáculos de pulpo» recorren los 294 metros de largo que tiene el barco, dejando a su paso restaurantes, zonas de ocio y unos amplios camarotes diseñados con esmero para sumergir al visitante en una experiencia única.

Un total de 18 plantas en las que no faltan zonas de diversión con un circuito de karts en la cubierta o los toboganes infinitos que hacen las delicias de pequeños y mayores al recorrer unos tubos en espiral transparentes que permite ver el mar mientras se desciende a gran velocidad.

El interior de los camarotes tiene un diseño práctico e innovador
El interior de los camarotes tiene un diseño práctico e innovador FOTO: La Razón

Y es que viajar en crucero supone una forma de ocio diferente en la que se marida con éxito la experiencia de la desconexión en alta mar con el entretenimiento, la buena gastronomía y el relax (los jacuzzis son, sin duda, son la mejor opción para conseguirlo) así como el descubrimiento de ciudades que visitar cuando el barco atraca.

En esta ocasión, las paradas son Cork, en Irlanda, Portland, en Reino Unido, Le Havre en Francia y Ámsterdam, la capital de Países Bajos. Pero antes de llegar a la primera parada, los dos días en alta mar que separan Islandia de Irlanda sumergen a los huéspedes en una paz donde se impone el sonido de la marea y el viento en un horizonte que respira con su propio tempo. Los atardeceres se convierten en una experiencia mágica y merece la pena madrugar para ver cómo el sol se asoma desde el infinito para comenzar la jornada. De fondo, tan solo el azul del mar, las olas y la estela que deja como huella las más de 143.000 toneladas del Norwegian Prima mientras surca el Atlántico.

Si optan por vivir esta experiencia y quieren llegar al nivel más «top», pueden elegir la zona «Haven». Es la parte más VIP del Prima en la que sobresale, más allá de las suites y las exclusivas zonas de recreo, una piscina «infinity pool» en la popa del barco con unas vistas de escándalo. Con servicio personal de mayordomo 24 horas y comodidades de primera clase, este espacio ofrece un complejo diseñado por Piero Lissoni, uno de los interioristas más importantes de Italia, país donde se ha construido el barco.

La decoración del Atrium, la zona central, es el epítome del lujo
La decoración del Atrium, la zona central, es el epítome del lujo FOTO: Christian Santiago

De hecho, es algo genuino el que esta zona solo apta para los bolsillos más pudientes se encuentre en la parte trasera de la embarcación ya que, normalmente, suele ubicarse en la proa. En esta ocasión, al frente se halla otro de los espacios imprescindibles, el Spa. Un templo para sanar el cuerpo y alma que además de numerosas saunas, entre ella una de sal, y dos piscinas, ofrece una zona de relax con vistas al infinito que poco tienen que envidiar a cualquier terapia «mindfulness».

Gastronomía de 360º

Tras una Breve parada en Cork, una ciudad de ensueño al sur de Irlanda, atracamos en Portland donde optamos por visitar Stonehenge, el monumento megalítico cuya construcción data de entre el año 3100 a. C. y el 2000 a. C., según los arqueólogos. Una visita imprescindible en la que el peso de la historia se siente al pasear entre estas piedras construidas por el hombre del neolítico para marcar el paso de las estaciones. Aprovechamos la escapada para acercarnos también a Salisbury, a poco más de 10 kilómetros de este enclave histórico, donde se halla la famosa catedral que, según varios eruditos, sirvió para inspirar el «best seller» de Ken Follet «Los pilares de la Tierra».

La artista Katy Perry ejerció de madrina durante la inauguración del barco, en el teatro Prima Theatre, donde también hay musicales, discoteca, sesiones de Dj y conciertos
La artista Katy Perry ejerció de madrina durante la inauguración del barco, en el teatro Prima Theatre, donde también hay musicales, discoteca, sesiones de Dj y conciertos FOTO: Tristan Fewings Getty Images for Norwegian Cruise Line

De vuelva al Prima decidimos degustar alguno de los restaurantes de especialidad que ofrece el crucero. De hecho, cuenta con una veintena de puntos gastronómicos que van desde la tradición a la «nouvelle cuisine», llenando de aromas del mundo los fogones que ansían agradar el paladar de los casi 2.000 pasajeros. Uno de los más «top» es el Cagney’s Steakhouse, con una amplia oferta de las mejores carnes del planeta, aunque poco tiene que envidiarle al japonés Nama o a la fusión méxico-asiática-peruana de The Food Republic. La diversidad gastronómica es otro de los platos fuertes.

En este recorrido inaugural hay otra de las paradas que requiere una mención especial. Desembarcamos en la ciudad portuaria de Le Havre para dirigirnos a una ruta por Normandía en la que de nuevo conectamos con el peso de la historia. Las playas que pasaron a convertirse en la esperanza de quienes luchaban contra el nazismo. Allí se produjo el inolvidable «Día D», cuando las tropas aliadas entraron en Francia y dieron la estocada final al terror. Resulta conmovedor visitar el cementerio de soldados estadounidenses fallecidos en la operación, así como el puerto artificial que allí se construyó para comenzar la que sería la batalla final contra Hitler en 1944.

Vista aérea del Norwegian Prima, donde se aprecia en la cubierta el circuito de karts de tres pisos
Vista aérea del Norwegian Prima, donde se aprecia en la cubierta el circuito de karts de tres pisos FOTO: La Razón

Tras una incursión en el pasado que nunca debemos olvidar, regresamos al presente o más bien, nos trasladamos al futuro, porque al embarcar en el Prima decidimos visitar otro de los puntos imprescindibles: The Galaxy Pavilion. Una suerte de realidad virtual con la que a través de las gafas buceamos por el fondo marino o subimos a una montaña rusa. A punto de concluir esta experiencia, divisamos la entrada a Ámsterdam, donde el crucero sortea los canales ante la mirada curiosa de los lugareños. Y es que el Prima impresiona, pero más aún cuando se está a bordo.