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Ruta croata para basketmaníacos

  • Foro romano en Zadar, Croacia.
    Foro romano en Zadar, Croacia. / Oficina de Turismo de Croacia
  • El Peristilo o plaza de Armas de Split, Croacia.
    El Peristilo o plaza de Armas de Split, Croacia. / Oficina de Turismo de Croacia

Tiempo de lectura 4 min.

16 de junio de 2014. 21:31h

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María Jesús Tomé.  13/6/2014

Hubo una época en la que los aficionados al baloncesto vibrábamos en los años 80 y 90 con las hazañas de los equipos croatas entre los que destacaban la Cibona de Zagreb, ahora KK Cibona, y la Jugoplástica de Split, en la actualidad KK Split. Mi afición por este deporte hizo que uno de los primeros destinos europeos que quise conocer fuera Croacia y hacer una ruta por las ciudades más emblemáticas del baloncesto europeo.

La primera población que visité fue Zadar, en la costa dálmata, en cuyo equipo, el KK Zadar, militaron algunos jugadores emblemáticos como Stojko Vranković o el serbio Dejan Bodiroga. La localidad fue un puerto importante durante la Edad Media y experimentó una época de florecimiento en la que fueron construidos palacios e iglesias como la de San Donato. Desde su paseo marítimo se pueden vislumbrar una multitud de islas que conforman el archipiélago de Zadar. Es imprescindible contemplar una puesta de sol mientras se escuchan los sonidos del Órgano de Mar, una obra arquitectónico-musical creada por Nikola Basic que produce un concierto permanente que tiene al viento, al oleaje y a las mareas como instrumentos musicales. Por último, una visita imprescindible en Zadar es la exposición permanente de arte sacro conocida con el nombre de El Oro y la Plata de Zadar.

A unos 90 kilómetros al sur de Zadar se encuentra Sibenik una localidad mítica para los basketmaníacos por ser la ciudad natal de uno de los mejores jugadores de baloncesto de la historia: Drazen Petrovic. Esta villa, que vivió su época de esplendor bajo dominio veneciano, es muy conocida por la Catedral de Santiago, un monumento histórico protegido por la UNESCO que es a su vez una de las construcciones religiosas más destacadas de Croacia. Sibenik es un buen lugar para degustar un buen vino en las centenarias bodegas locales mientras se recuerdan los hitos deportivos de los hermanos Petrovic.

La siguiente parada de esta ruta es Split, una ciudad costera situada a unos 86 kilómetros al sur de Sibenik. Durante los años 80 y 90, la Jugoplástica de Split (después Pop-84 Split) arrasaba en las canchas europeas con Toni Kukoc y Dino Radja a la cabeza. La segunda ciudad más grande de Croacia se alza alrededor del palacio romano de Diocleciano, del siglo III a. C., un monumento histórico protegido por la UNESCO. Es digno de mención su peristilo o Plaza de Armas de Split, una de las partes mejor conservadas.

La última ciudad croata que todo aficionado al baloncesto debe visitar es Zagreb, la capital de Croacia, donde juega el KK Cibona otrora Cibona de Zagreb. En los 80 y bajo el liderazgo del malogrado Drazen Petrovic vivió sus mayores años de gloria. En la capital croata se encuentra el memorial Drazen Petrovic, en la plaza dedicada al famoso jugador, muy cerca de la emblemática Torre Cibona.

Zagreb es un destino ideal para disfrutar del arte, sobre todo de las esculturas de Ivan Mestrovic. Cuenta con varios museos de suma importancia como el Museo de Arte Naïf Croata, el Museo de la Ciudad, el Museo de Arte y Manualidades, el Museo Arqueológico, que alberga la conocida "Momia de Zagreb" o el curioso Museo de las Relaciones Rotas. La capital de Croacia tiene un bello casco histórico medieval en el que destacan el ambiente barroco de la ciudad alta, Gornji grad, y la atmósfera de la época de los káisers en la ciudad baja, Donji grad. No hay que marcharse de Zagreb sin tomar un refrigerio en sus encantadores cafés con terraza de la plaza central de Ban Jelacic o salir por la noche por sus numerosos clubs de jazz o cervecerías con música.

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