La historia de España en clave Twitter

Yuri Aguilar y Miguel Poyatos abordan en su nuevo libro cincuenta momentos históricos clave, desde la caída de Numancia al 23f, y se preguntan cómo hubieran transcurrido si hubiera existido Twitter en aquellas épocas

Imagen tomada el 23 de febrero de 1981 del teniente coronel Tejero cuando irrumpe, pistola en mano, en el Congreso de los Diputados durante la segunda votación de investidura de Leopoldo Calvo Sotelo como presidente del Gobierno. EFE/Manuel Pérez Barriopedro
Imagen tomada el 23 de febrero de 1981 del teniente coronel Tejero cuando irrumpe, pistola en mano, en el Congreso de los Diputados durante la segunda votación de investidura de Leopoldo Calvo Sotelo como presidente del Gobierno. EFE/Manuel Pérez BarriopedroMANUEL P. BARRIOPEDROEFE

¿Qué hubiera ocurrido si el 23 de febrero de 1981 los que vivieron en primera persona el fallido golpe de Estado hubieran tenido acceso a Twitter? Eso se preguntaron un día, mientras compartían unas cervezas, Yuri Aguilar y Miguel Poyatos. El politólogo y el economista se obsesionaron con aquella pregunta y terminaron haciendo lo único que parecía lógico: abrir una cuenta de Twitter para simular la situación a través de un falso directo de los acontecimientos del 23F. Para lograrlo se documentaron exhaustivamente, lo suficiente como para recrear el día casi minuto a minuto. Twitter respondió. No tuvo el efecto de “La guerra de los mundos”, pero los tuiteros se engancharon a @TwitstoriadeEsp, la cuenta desde la que Aguilar y Poyatos narraron el golpe. Ahora la utilizan para divulgar información histórica y recordar cada día hechos importantes que han marcado al país.

Varios años después de aquella recreación digital de lo sucedido el 23F, los amigos presentan su primer libro, “La historia de España en 50 tuits” (Ediciones Martínez Roca). Partiendo de un mensaje de no más de 280 caracteres, Aguilar y Poyatos relatan en capítulos de dos o tres páginas lo esencial de muchos de nuestros hitos históricos, desde la caída de Numancia y el matrimonio de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón hasta la proclamación de la I República, la llegada del cine a España, el triunfo de Masiel en Eurovisión y las manifestaciones del 15M. Pero más que una breve (y entretenida) guía de la historia de España, lo peculiar del tomo es que al relatar cada uno de esos acontecimientos los autores continúan preguntándose cómo habrían cambiado o no las cosas si Twitter hubiera existido entonces.

Así, Aguilar y Poyatos cuentan cómo fue la proclamación de la I República: “El jefe del Estado lo sería, en lo sucesivo, por elección. España transitaría, aunque de forma breve y con marcha atrás, de un régimen en que los generales y militares eran los verdaderos influencers, a un régimen de intelectuales”. Además, los autores especulan con cuánto juego habría dado en Twitter la famosa frase de Estanislao Figueras en el Consejo de Ministros del 9 de junio de 1873. El presidente del Poder Ejecutivo se mostraba agotado de las “eternas e infructuosas deliberaciones” de sus compañeros y abandonó la sala tras afirmar: “Señores, voy a serles franco: estoy hasta los cojones de todos nosotros”.

Frase de Estanislao Figueras en una reunión del Consejo de Ministros
Frase de Estanislao Figueras en una reunión del Consejo de MinistrosLa historia de España en 50 tuits

¿Y si el artículo de Mariano de Cavia sobre el falso incendio en el Museo del Prado hubiera sido un tuit? El 25 de noviembre de 1981, el periodista escribió en “El Liberal” que España lloraba las obras perdidas en un incendio en el entonces llamado Museo de Pinturas. Su intención era llamar la atención al estado de abandono en que se encontraba la pinacoteca, “por este motivo, Mariano de Cavia se inventa una de las primeras fake news de la prensa española”. Aguilar y Poyatos afirman que “si en Twitter apareciese una noticia de esta categoría, no tardaría en viralizarse y ser trending topic (…). La noticia tendría miles de retuits sin apenas haberse contrastado, que es lo que sucede, para infortunio de muchos, hoy en día”.

Falso tuit de "El Liberal" sobre el también falso incendio del Museo del Prado
Falso tuit de "El Liberal" sobre el también falso incendio del Museo del PradoLa historia de España en 50 tuits

Finalmente, el capítulo que con el que comenzó todo, introducido por el siguiente tuit: “Cuando un grupo de guardias civiles, al mando del teniente coronel Tejero, irrumpe armado en el Congreso de los Diputados”. El 23 de febrero de 1981 el Congreso de los Diputados debía elegir al nuevo jefe del Ejecutivo. “Ni Twitter ni Facebook: los ciudadanos más interesados en la política seguían la votación a través de la Cadena Ser (…). Tampoco había tablets: si alguna diputada, víctima del tedio, quería evadirse con el Candy Crush, tendría que conformarse con garabatear una página en blanco de algún cuaderno en su escaño”, escriben los autores.

Tras explicar cómo a las 18:23 se interrumpe la votación por la llegada de Antonio Tejero Molina “unos ciento cincuenta guardias civiles, que habían llegado a la Carrera de San Jerónimo en seis autobuses”, Aguilar y Poyatos escriben que de suceder algo así actualmente cada uno de los presentes “sacarían sus teléfonos móviles -si es que no los estaban usando ya- para retratar la fechoría. Twitter ardería. Sin embargo, la única voz que narró lo que ocurría esa tarde fue la de Rafael Luis Díaz, locutor de la Cadena Ser”.

@TwitstoriadeEsp relató los hechos del 23F en Twitter minuto a minuto en un falso directo
@TwitstoriadeEsp relató los hechos del 23F en Twitter minuto a minuto en un falso directoTwitstoriadeEsp

Recuerdan igualmente cómo Manuel Torres Izquierdo, diputado de UCD por Barcelona, y Gregorio López Raimundo, diputado del PCE, rompieron en pedazos documentos que consideraban comprometedores y se los comieron mientras se escondían en sus escaños. “Lo que hoy en día se hubiera solucionado con un borrado de tuits, recurso ampliamente utilizado por los políticos en la actualidad, ese día fue algo más complicado. Y sin un vaso de agua con el que facilitar la ingesta”, apuntan los autores.