La presencia de mujeres en cárceles andaluzas supera en tres puntos la media europea

España bate el récord de reclusas. APDH-A denuncia que las condiciones en las prisiones españolas son «mucho más duras» para las reas y son ellas las que más delitos leves cometen

El período transcurrido en las cárceles no es plato de buen gusto para nadie, pero menos aún si el tratamiento adoptado es diferente según el género. Al igual que en múltiples ámbitos de la sociedad, las mujeres en prisión «están sometidas a condiciones más duras que los hombres» encarcelados. Así lo denuncia el «Informe sobre la situación de las mujeres presas. Tratamiento y derechos de las mujeres privadas de libertad en los centros penitenciarios de España y Andalucía» basado en datos de la Secretaría de Instituciones Penitenciarias del Ministerio del Interior presentado ayer por la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDH-A), un estudio que describe la realidad de estas mujeres desde el año 2005 hasta noviembre del 2019.

Según este informe, España supera el récord de mujeres encarceladas en relación a Europa Occidental. Con 4.518 mujeres privadas de libertad en España, nuestro país supera en tres puntos la media en el continente. Un 7,6% de la población reclusa es mujer, frente a la tasa de 4,5% de Europa. En lo que respecta a Andalucía, del total de personas presas, las mujeres encarceladas en nuestra comunidad fueron 943 hasta mediados de diciembre, lo que supone un 7,3%. Así, las reclusas en Andalucía representan un 20% del total de España. Las conclusiones a las que pudo llegar la asociación derivan de «factores comunes que agravan la situación que viven las mujeres», ya que, explican, la organización de las cárceles «está pensada para hombres».

A pesar de las cuatro cárceles femeninas únicamente repartidas por el territorio español –siendo la única en Andalucía la de Alcalá de Guadaíra (Sevilla)– la mayoría de las mujeres se encuentran en cárceles mixtas. APDH-A critica que exista un único módulo exento de clasificar a las internas atendiendo a determinados criterios como las adicciones, la conflictividad o la salud mental «como ocurre en las cárceles de varones» donde sí se procede a esta diferenciación entre módulos aunque también indican que la mayoría de mujeres son penadas por delitos leves. Este tipo de condenas hace diez años no tenían penas de cárcel, aseguran, sin embargo, al convertirse en faltas, APDH-A denuncia que la criminalidad femenina está concentrada mayoritariamente en delitos leves y lamentan que estos no conlleven penas leves.

En este sentido, destaca que del 7,6%, el mayor porcentaje de la población femenina reclusa sean extranjeras y de etnia gitana, un 28% y un 25% del total respectivamente. Desde la asociación niegan la conflictividad especial de estas mujeres y atribuyen el motivo a la «dureza del Código Penal» contra la población migrante ya que «en Andalucía las detenciones realizadas en virtud de la Ley de Extranjería» suponen un 93% entre hombres y mujeres. Como medidas ante esta situación, entienden que la «redistribución» del sistema es la «única solución» para erradicar esta discriminación. Conceder tercer grados y recursos extrapenitenciarios lo consideran «imprescindible» para que «cada prisión cuente con plazas de mujeres con igual dotación que la de hombres» junto a medidas para compatibilizar las tareas de cuidados, ofrecer otras tareas formativas al margen de los trabajos de costura y limpieza que pudieran «reforzar roles sexistas alejados de la inserción sociolaboral» y evitar que cada vez menos menores vivan en prisión.