Gibraltar, en la diana ahora por el control de las especies invasoras

Verdermar pedirá al Gobierno de España que aborde la no asunción del Peñón del convenio internacional para el control del agua de lastre de los buques

El amanecer no se puede colar en un plato, como parece que no se puede obligar a ciertas autoridades a cumplir pactos transfronterizos. El 8 de septiembre de 2017 entró en vigor el Convenio Internacional para el control y la gestión del agua de lastre y los sedimentos de los buques al que se ha sumado España, pero no Gibraltar. Uno de los portavoces de la organización Verdemar-Ecologistas en Acción, Antonio Muñoz, explica a LA RAZÓN que esa agua, en inglés «ballast water», se emplea en navegación marítima para «procurar la estabilidad» de una embarcación. La técnica consiste en la admisión o toma directa del líquido del entorno en el que se encuentra el buque para inundar total o parcialmente «depósitos o tanques» diseñados «en el interior del casco». «El proceso puede invertirse y el agua es expulsada del navío, en un lugar que en general, suele estar alejado del punto original de toma de la misma», añade el ecologista.

Con ese fluido «se transportan especies marinas y, cuando es sacado del barco para poder realizar la carga de mercancías, se arrojan también especies foráneas, siendo su cantidad significativa debido al volumen de agua involucrada, miles de millones de toneladas anuales», encadena Muñoz. De esa forma se ha facilitado, por ejemplo, «la invasión del alga asiática ‘rugulopterix okamurae’ en todo el litoral gaditano», avisan los conservacionista. En ese escenario, Verdemar enviará una carta al Gobierno de España, que conforman PSOE y Unidas Podemos y comanda el socialista Pedro Sánchez, en la que pedirán que «se aborde este asunto en las reuniones en las que se trate el ‘Brexit’», acrónimo de dos palabras en inglés, «Britain» (Gran Bretaña) y «exit» (salida) con el que se hace referencia al proceso de salida del Reino Unido de la Unión Europa (UE), de acuerdo a lo adelantado a este periódico por Muñoz.

«Si España se ha acogido al convenio internacional para controlar las especies que puedan llegar desde otros océanos, pero Gibraltar no, ello implica que se puede liar en la bahía de Algeciras, ya que el agua de lastre trae de todo, alga asiática, ratas, bacterias...», lanza. «No se puede obviar –agrega– que la introducción de especies exóticas es un problema ambiental a nivel internacional de primer nivel cuyas consecuencias, a veces irreversibles, no son exclusivamente medioambientales, sino que pueden tener impacto sobre la economía y la salud de las poblaciones de las zonas afectadas», advierte el portavoz de la organización «verde».

Los ecologistas creen que el Peñón debe «controlar las aguas en litigio con España donde fondean buques», en torno a las cuales ya ha habido conflictos ambientales previos, como la decisión por parte de las autoridades de la Roca de arrojar arrecifes artificiales en un área del espacio marítimo cercana al aeropuerto gibraltareño, lo que provocó una escalada en las tensiones diplomáticas no infrecuentes entre las partes, ya que se repiten a cada poco.

A Verdemar le preocupa que la lucha contra el fenómeno de las especies invasoras o es global o no será y que uno de los rasgos de la regulación ligada al mencionado convenio es el amplio margen de maniobra que se da a los estados que lo han asumido para decidir si aplican o no muchas de sus disposiciones, lo que, temen, pueda lastrar su eficacia. A ello se le suma en el caso concreto de España, el que el Peñón haya optado por colocarse directamente fuera de los amplios márgenes de ese marco de coordinación internacional.

Un alga, a debate este jueves en el Senado
Los senadores andaluces del PP José Ignacio Landaluce y Teresa Ruiz Sillero han presentado en la Comisión de Transición Ecológica una moción sobre el alga «rugulopterix okamurae» que se llevará a debate este jueves. Creen que es «un asunto de vital urgencia».