Elecciones Andalucía

Espadas, de la victoria en las primarias al estancamiento electoral

Un año después de desbancar a Susana Díaz, el candidato socialista no moviliza al electorado de izquierdas

El candidato socialista, Juan Espadas, en un acto de partido
El candidato socialista, Juan Espadas, en un acto de partido FOTO: Carlos Barba EFE

Hace un año el adelanto electoral en Andalucía era una hipótesis que empezaba a tomar forma. En las filas socialistas existía una anomalía pendiente de resolver, puesto que la dirección regional, encabezada por Susana Díaz, apenas exhibía sintonía con Ferraz a causa del enfrentamiento orgánico que protagonizaron Pedro Sánchez y la ex presidenta de la Junta, del que resultó vencedor el presidente del Gobierno. Desde aquel ya lejano mes de mayo de 2017, Díaz enterró el hacha de guerra y se centró en la Junta, aunque la pérdida de San Telmo tras los comicios de diciembre de 2018, tras 37 años de hegemonía socialista, aceleró su relevo.

Entonces, Juan Espadas era el alcalde de la principal ciudad española en manos del PSOE: Sevilla. Un político que había pactado presupuestos a derecha e izquierda, negociador y poco amigo de la polémica. Sin apenas apariciones públicas durante las semanas más duras del estado de alarma y sin decisiones de calado para combatir la pandemia, el regidor comenzó a preparar silenciosamente su asalto a San Vicente –sede del PSOE andaluz– al calor de la fría relación entre Sánchez y Díaz. Cuando la ahora senadora se vio abocada a convocar las primarias en el PSOE-A, ante la presión del partido y los rumores cada vez más incesantes de adelanto electoral, Espadas se destapó y anunció que aspiraba a la secretaría general. Se presentó como un «revulsivo» en plena sintonía con Sánchez, ya instalado en la Moncloa con un gobierno de coalición que daba sus primeros pasos. Entonces, tocaba completar el mapa orgánico para cerrar el círculo de poder al completo.

Fue el 13 de junio de 2021, hace ahora un año, cuando los socialistas andaluces dieron la espalda a la otrora todopoderosa Susana Díaz. Fue su tercera derrota, tras la primera orgánica contra Sánchez y la segunda de gestión al frente de la Junta, la más dolorosa. Espadas ganó las primarias con el 55,10% de apoyo de la militancia, frente al 38,43% cosechado por Díaz y el 5,51% del profesor Luis Ángel Hierro. El entonces alcalde de Sevilla ganó en cinco de las ocho provincias andaluzas: Cádiz, Granada, Huelva, Jaén y Sevilla.

Espadas se convirtió en el nuevo líder del PSOE andaluz. La anomalía orgánica quedó resuelta, pero quedaba una tarea no menos importante: conectar con un electorado que poco a poco iba avalando la gestión del Gobierno del cambio. Espadas era un desconocido más allá de los límites de Sevilla. Quiso dejar la Alcaldía después de la Navidad, pero su nombramiento como senador por cuota autonómica aceleró su salida de la Plaza Nueva. Dejó el bastón de mando a su segundo en el Ayuntamiento, Antonio Muñoz, mostrando su preferencia para que fuera el próximo candidato socialista en las municipales de 2023.

Tras renovar el grupo parlamentario y orillar a los afines a Díaz, comenzó a recorrer las provincias orientales de Andalucía, donde su nombre apenas sonaba y los recelos con la capital hispalense siempre se mantienen latentes. Intensificó las reuniones con agrupaciones de Almería, Granada y Jaén, defendiendo un proyecto «renovado» para recuperar San Telmo. Sin embargo, su figura no provocaba entusiasmo, un hecho que empezó a constatarse en las encuestas.

La última, elaborada por NC Report para LA RAZÓN, le otorga el 25% de los votos y entre 31 y 33 diputados. Es decir, Espadas aspira a mantener el resultado que cosechó Díaz en 2018: un millón de votos y 33 diputados. Obtener menos de un millón de votos el próximo 19 de junio resultaría un fracaso para el líder socialista.

En la misma línea, la encuesta publicada por el Centro de Estudios Andaluces (Centra) sitúa al PSOE como segunda fuerza con el 24,2% de los votos y entre 31 y 32 escaños. Este sondeo ahonda en el caso tirón electoral del candidato socialista, que es conocido por el 67,2% de los andaluces. Un porcentaje que contrasta con el 95,6% de Moreno. Espadas, además, suspende como líder político, con una nota de 4,4. El candidato popular, por su parte, obtiene un 6,38. Mucho tendrán que cambiar las cosas hasta el 19-J en las filas socialistas para remontar y presentarse ante el electorado como una alternativa real a los populares, un hecho que se complica con la división que existe a su izquierda que complicaría un hipotético pacto de gobierno.

Pocas opciones de un pacto a la izquierda

Cuando IU, Podemos y Más País anunciaron que negociaban una coalición de cara al 19-J, el secretario general del PSOE-A, Juan Espadas, se felicitó por esta decisión y animó a los partidos situados a su izquierda a alumbrar una papeleta única. Un escenario que, en teoría, le beneficia de cara a posibles pactos postelectorales. Sin embargo, las encuestas complican esta fotografía, puesto que el candidato popular, Juanma Moreno, reuniría más diputados que todos los partidos de izquierda juntos. Un hecho que juega en contra es la división latente en estos partidos.