
Sociedad
El verano dispara las agresiones a guardias civiles en Almería
Piden medios ante una «pérdida del principio de autoridad»: más de 40 incidentes en 2025 en la provincia

La pérdida de la falange de un dedo por un mordisco mientras realizaba una intervención en Garrucha es la última agresión a un Guardia Civil en Almería este verano, pero no la única. Hace apenas unos días en Roquetas de Mar un individuo arremetía contra dos agentes cuando era identificado en las inmediaciones del domicilio de su exmujer y en una situación parecida otro agente recibía el rodillazo de un presunto agresor sexual en Pulpí. También es reciente la agresión a dos efectivos que intentaron evitar una reyerta con armas blancas en Vícar o el ataque de un detenido a otra pareja de la benemérita mientras realizaba un traslado en un furgón policial. Una larga lista de incidentes, algunos de gravedad, con fracturas de mandíbula, lesiones oculares y otras heridas que han aumentado hasta «cifras récord» las muestras de violencia contra agentes de la autoridad en la provincia de Almería.
«Llevamos tiempo detectando que están aumentando los casos de agresiones contra agentes en Almería», confirmó Víctor Vega, portavoz de la Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC), aflorando «un repunte en época estival» ante «la falta de medios materiales y humanos» en una provincia que «lleva treinta años creciendo de población, aún más en verano con la llegada del turismo, pero sin que se incrementen las dotaciones de agentes».
Desde la AUGC han solicitado «disponer de pistolas tásers con las que proteger a los ciudadanos y a nosotros mismos en casos de agresividad extrema», porque «este grave suceso demostró, una vez más, que carecemos de medios adecuados para actuar en este tipo de casos». Vega incidió también en la necesidad de incorporar elementos ‘pasivos’ en el equipamiento de los efectivos, como una cámara corporal que acabe con las dudas que se puedan generar ante determinadas actuaciones». Por otro lado, recuerdan desde la asociación unificada que, «pese a todos los casos que estamos sufriendo, seguimos sin tener la consideración de profesión de riesgo», de modo que «¿quién defiende a lo que defienden?».
«Vamos tarde en una nueva norma que regule lo relativo a la seguridad pública en nuestro país y en Almería, ya que hay nuevos retos y amenazas que no existían, como la pérdida del principio de autoridad», apuntaron desde la AUGC.
En este sentido, la «ausencia de penas graves» provoca que «al final seamos nosotros los ciudadanos los que paguemos una escasa indemnización para los agentes, por ser habitual que se declaren insolventes, no llevándose ningún reproche penal y siendo condenados a cuatro meses de prisión», manifestó Víctor Vega, explicando que estos incidentes suponen «la pérdida importante de efectivos para el servicio» y obligan a un «sobreesfuerzo» a lo compañeros que continúan en activo.
Por su parte, tras lo ocurrido en Garrucha también el portavoz nacional de Independientes de la Guardia Civil (IGC), Daniel Fernández, reclamó «herramientas eficaces que garanticen la seguridad», así como «penas que castiguen estos comportamientos intolerables contra compañeros».
Asimismo, el secretario provincial de la Asociación Profesional Justicia Guardia Civil (Jucil) en Almería, Rafael Sánchez, valoró «necesario que se nos considere profesión de riesgo» y señaló «al menos una agresión a la semana» este año en Almería, consolidando el consenso en este asunto entre los distintos colectivos que defienden los intereses de la benemérita.
Además, «afrontamos a diario delincuencia violenta, bandas organizadas, narcotráfico y situaciones de enorme peligrosidad», puntualizaron miembros de Jucil, incidiendo en el aumento de operativos relacionados con el narcotráfico y el tráfico de armamento, traducido en la intercepción cada vez más habitual de clanes criminales de alcance, incluso, internacional. La llegada de pateras, la lucha contra el narcotráfico, el freno al petaqueo, el desmantelamiento de enormes plantaciones de marihuana, la investigación de homicidios y el control de los disturbios entre clanes, entre los quehaceres diarios de este cuerpo de seguridad del Estado en Almería.

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