Sucesos

El menor de Jerez sufría acoso desde hacía dos años

El magistrado ha decidido ingresarlo en un centro hasta que se celebre el juicio

Los alumnos del IES Elena García Armada de Jerez han recuperado parcialmente la normalidad con el retorno a las clases
Los alumnos del IES Elena García Armada de Jerez han recuperado parcialmente la normalidad con el retorno a las clasesAgencia EFE

Tras el ataque en el IES Elena García Armada, de Jerez, tanto su equipo directivo como la Asociación de Padres y Madres de Alumnos (AMPA) salieron apresurados a aclarar que el menor que atacó con dos cuchillos a varios profesores y alumnos no era víctima de bullying. O, que al menos, ellos no tenían constancia. También la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía reiteró ayer que no se había activado ningún protocolo.

Sin embargo, este estudiante de tercero de ESO llevaba sufriendo acoso por parte de algunos compañeros desde hacía dos cursos. Algunos reconocieron tras lo acontecido que el chico pasaba los recreos «solo, aislado» y que era objeto de «bromas pesadas». «Le quitaban a veces el tupper con la comida y la botella», declara una chica que ha estado con el presunto agresor varios cursos. El día de antes, según varios testimonios, le arrojaron agua muy caliente y «se enfadó mucho». Horas después, avisó a uno de sus amigos de que no asistiera el jueves al instituto.

El menor de 14 años que perpetró el ataque tiene síndrome de Asperger, un trastorno del desarrollo que se incluye dentro del espectro autista y que afecta a la interacción social recíproca. Hace poco más de un año empezó a asistir a la Asociación Austismo Cádiz y, según ha podido saber este diario, nunca ha dado problemas ni ha tenido episodios de conflictividad ni en el IES Elena Gª Armada ni en su colegio de primarias y que, además, sacaba buenas notas. Pero, como él mismo dijo tras su detención, «no podía más» con lo que estaba viviendo en el instituto jerezano.

«No tenía herramientas para reaccionar y en su colegio no le hicieron caso», lamenta Rafael Jorreto, presidente de la Federación andaluza del síndrome de Asperger. Según los datos que manejan, el 90% de los menores con este tipo de trastorno sufren acoso escolar. Y, según Jarreto, la mayoría de los centros escolares «o no lo detectan o, simplemente, no le dan importancia». «Ya estamos acostumbrados a esto», lamenta el presidente de esta asociación. Abrir un protocolo de investigación de acoso escolar, explica, es un proceso lento que requiere de esfuerzos y medios por parte de los institutos. Y, «lamentablemente, cada vez se cuenta con menos ». Además, continúa Jarreto, a veces detectar el bullying en niños con Asperger es «complicado» porque «en ocasiones ellos mismos no son conscientes de que lo están sufriendo y, además, hay que tener en cuenta que no lo suelen verbalizar ya que es como si lo estuvieran viviendo de nuevo. Lo sufren mucho».

En este punto, recuerda el caso de un menor también de Jerez que en 2019 sufrió humillaciones, esta vez de un profesor que le ataba y amenazaba por «interrumpir». Jarreto incide en que fueron sus propios compañeros quienes dieron el aviso porque el chico no tenía las herramientas. «Estamos hartos de estas situaciones, cada año tenemos un suicidio, la Admnistración no es consciente de las consecuencias del acoso escolar en niños con Trastorno del Espectro Autista», añade.

Desde la Confederación Autismo España emitieron ayer un comunicado en el que aclararon que «el autismo no tiene ninguna relación directa con comportamientos violentos ni agresivos» y ponen el foco en las consecuencias especialmente negativas del bullying en este tipo de alumnado. «Además de aumentar el riesgo de exclusión, fracaso y abandono escolar temprano, también tiene un impacto en su salud mental». En este punto, señalan que el acoso escolar en este colectivo «aumenta el riesgo de depresión, ansiedad y también de ideación suicida». Por eso, desde la Confederación Autismo España insisten en que «es imprescindible que los centros educativos cuenten con todos los recursos necesarios y protocolos» para hacer frente a este tipo de situaciones .

Tras lo sucedido el jueves, el menor pasó una noche en el calabozo y, tras ser interrogado por la Fiscalía de Menores ,el juez decidió ayer ingresarlo preventivamente en un centro. Permanecerá allí hasta que se celebre el juicio, previsiblemente en «unos meses» una vez que concluya la investigación.

El informe que le realizó el forense clínico será determinante ahora para poder fijar su imputabilidad por el apuñalamiento a tres profesores y dos alumnos. Se le podrían achacar delitos de lesiones o incluso de tentativa de homicidio. Pero lo más probable, señalan fuentes jurídicas, es que el juez se decante por un «tratamiento educacional» más que por uno penal.