Arte

Juan de Flandes: quinientos años de misterio

El pintor de la corte de Isabel la Católica se instaló en Palencia a partir de 1509, donde esta semana conmemoran el V centenario de su muerte con un ciclo de conferencias y un concierto en la iglesia de San Lázaro

Todos reconocemos a la familia Médici como los grandes mecenas de Italia y Europa. Pero en España también hubo una apasionada del arte en épocas en que el coleccionismo no era lo común. Isabel la Católica fue una de las primeras mecenas de la historia y su amor a la pintura fue tal que hasta pidió en su testamento que algunas de las que más atesoraba la acompañaran en su sepultura. Por eso, en un anexo de la Capilla Real de Granada, donde está enterrada, se encuentran obras de Botticelli y Juan de Flandes, entre otros grandes. La anécdota la cuenta Víctor del Campo, comisario de las jornadas que entre jueves y sábado celebrarán en Palencia el V centenario de la muerte de Juan de Flandes, pintor de la corte de la monarca-mecenas, que trabajó y vivió en esa ciudad los últimos diez años de su vida.

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Aunque sus creaciones pueden verse en el Prado, el Thyssen y en numerosos museos de todo el mundo, poco se sabe de este pintor. Ni siquiera está claro dónde nació ni cómo llegó a España. Pero aquí murió, en 1519. “Es un personaje fascinante que ha vivido grandes momentos de nuestra historia -explica el comisario-. Estuvo muy cerca de la reina más importante de España y, en ese momento, de Europa”.

Y pone un ejemplo: la tabla de la “Crucifixión”, una de las obras maestras del Museo del Prado, “que tiene un elemento muy interesante: al final de la escena se ve un castillo que corresponde a la torre de Comares de la Alhambra, en Granada. Eso quiere decir que cuando Isabel la Católica estuvo tomando Granada, él estaba allí con ella”, afirma Del Campo.

¿Y cómo obtuvo esa posición privilegiada de testigo? “Es otro de los misterios que envuelven a Juan de Flandes. Hay una teoría que apunta a que llega a España en una embajada del emperador Maximiliano, aunque no se sabe si con el objetivo de agradar a la reina para pintarle algunos cuadros, y que ella luego decide “quedárselo”, o si venía como un regalo del padre de Felipe el Hermoso a Isabel la Católica”, explica el comisario.

Pilar Silva Maroto, jefe del departamento de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte (1400-1600) y Pintura Española (1100-1500) del Prado y una de las mayores expertas en este misterioso artista, ha afirmado que durante siglos se conocían las creaciones de Juan de Flandes pero no quién era su autor. La primera obra suya documentada, el retablo mayor de la catedral de Palencia, se identificó a partir de 1800. Silva Maroto hablará este jueves justamente de los trabajos realizados por el artista después de dejar la corte.

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Del Campo indica que la "Crucifixión" formaba parte de dicho retablo pero que, "tras el Concilio de Trento, cuando se indica que junto al altar mayor debe ubicarse el sagrario y el patrón de la ciudad -en este caso, San Antolín- se retira la tabla. Durante muchos años, la tabla estuvo metida en un despacho o en un almacén, hasta los años cincuenta cuando el obispo de Palencia decide venderla. Y hemos tenido la inmensa suerte de que la compró un coleccionista que, a su vez, la vendió al Prado. Eso también ha ayudado a que se reconozca más aún la figura de Juan de Flandes".

El retrato de Isabel la Católica

Además de las muchas tablas religiosas que firmó, Juan de Flandes también creó numerosos retratos. Seguramente el más conocido sea el de la propia monarca, que se encuentra hoy en el Palacio Real. En él, Isabel I luce una cofia transparente sobre un lienzo blanco que le cubre el pelo; la palidez de su piel y su vestimenta contrasta con el fondo oscuro del retrato. Quizá una de sus características más llamativas es que fue realizado entre 1500 y 1504, año en que ella falleció, y aunque tenía poco más de 50 ya Juan de Flandes la retrata más bien envejecida.

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“Estamos hablando de una monarca que se recorrió todos los reinos de la Península a caballo, no paró un solo día. En sus últimos años perdió a su hijo y heredero, a una de sus hijas y a un nieto. Así, el retrato recoge el dolor del paso del tiempo y sus sufrimientos, pero lo hace con solemnidad, como asumiendo que forma parte de su obligación y de la labor que ha desempeñado", afirma Del Campo. Se refiere al príncipe Juan, que falleció en 1497; a su primogénita Isabel, que murió al año siguiente, y el hijo de esta, el príncipe Miguel, que vivió hasta 1500.

“Juan de Flandes trabaja con Isabel I hasta su muerte, pero, cuando Fernando de Aragón decide prescindir de su contrato, se nos queda en el paro. En lugar de volver a su tierra, decide quedarse”, afirma el comisario. Aunque primero pasaría por Salamanca, llega a Palencia en 1509 gracias al antiguo tutor del fallecido príncipe Juan, “que le invita a venir para trabajar a instancias del obispo Fonseca, que se había empeñado en hacer un retablo importante para la catedral”. Estuvo trabajando en él hasta su muerte diez años después, pero no lo llegó a terminar. También se encargó del retablo mayor de la iglesia de San Lázaro y del de San Juan Bautista, que realizó para la capilla de los Almirantes de Castilla en el Monasterio de las Claras.

Como el misterio en torno a este personaje fascinante no se ha disipado aún, las conferencias que se celebrarán jueves y viernes intentarán trazar una línea desde sus años de formación, de los que apenas se conoce nada, y su paso por la corte hasta su llegada a Palencia y cómo su traslado allí le obligó a modificar su estilo. Finalmente, el viernes en la iglesia de San Lázaro un concierto de la Real Escolanía del Monasterio de San Lorenzo del Escorial cerrará los dos días de conferencias.

El comisario recuerda también que el sábado se realizará un recorrido por las iglesias de Santa María en Becerril de Campos y Santa Eulalia en Paredes de Nava, y que se podrá visitar la catedral y ver el retablo como nunca antes: "Están restaurando la catedral, pero han puesto un ascensor para subir a la bóveda y bajar por unas escaleras que te acercan a un meto del retablo. Lo que durante siglos se ha visto desde abajo, ahora se puede ver cara a cara".