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«La máquina nunca llegará a sustituir la cabeza del cirujano»

«Nuestra filosofía es la de informar al paciente y que él decida cómo llevar su caso avalado por un equipo multidisciplinar»

«La cirugía robótica es parte del futuro de la Medicina, pero se trata de una herramienta más, no la única solución»

  • Emilio Vicente y Yolanda Quijano / Director y codirectora del Servicio de Cirugía General y Digestiva del Hospital Universitario HM Sanchinarro. Foto: Rubén Mondelo
    Emilio Vicente y Yolanda Quijano / Director y codirectora del Servicio de Cirugía General y Digestiva del Hospital Universitario HM Sanchinarro. Foto: Rubén Mondelo

Tiempo de lectura 4 min.

25 de septiembre de 2018. 18:32h

Comentada
Raquel Bonilla Madrid. 25/9/2018

-La cirugía robótica ya no es cuestión de futuro, sino del presente. ¿Qué supone para la Medicina actual?

-Yolanda Quijano: Se trata de un salto cualitativo muy importante, porque nos ha permitido a los profesionales digitalizar el movimiento. En una cirugía mínimamente invasiva, esto supone un paso de gigante, porque hasta ahora era como trabajar con las manos escayoladas, mientras que gracias a la cirugía robótica logramos un movimiento muy preciso.

-¿Qué grandes ventajas aporta?

-Yolanda Quijano: Con laparoscopia el movimiento podría definirse como anacrónico y muy rígido, mientras que con la cibernética se ganan hasta siete grados de libertad, por lo que la equiparación con el desplazamiento natural de la mano es muy alto, sin el riesgo de temblor. Aunque no hay que obviar la necesidad de la destreza del cirujano, que se logra a base de mucho esfuerzo y una larga curva de aprendizaje.

-Entonces... parte del éxito de la tecnología puntera está en la destreza del ser humano que la maneja...

-Emilio Vicente: Por supuesto, porque por encima de la tecnología está la cabeza del cirujano, pues no sirve de nada tener destreza técnica si no se sabe cómo y dónde aplicarla. Y a todo eso se suma, después, el tercer ingrediente, que es la herramienta técnica y tecnológica. La combinación de este trío de factores será lo que marque el futuro de la cirugía.

-¿Hacia dónde nos llevará la técnica en materia sanitaria?

-Yolanda Quijano: El progreso tecnológico va a tal velocidad que resulta complicado intuir lo que nos espera. Probablemente lo más próximo será avanzar aún más en la precisión a la hora de desarrollar la técnica quirúrgica en estructuras anatómicas de difícil acceso. Y, ni que decir tiene que, si llega la inteligencia artificial, será posible que la máquina actúe con el cirujano e incluso en cierta medida pueda corregir los posibles errores humanos. Eso será un antes y un después.

-¿La máquina llegará a sustituir al cirujano en un futuro próximo?

-Emilio Vicente: Yo creo que no, porque hay muchos factores de improvisación que considero que hacen imposible que el hombre sea sustituido, aunque cada vez nos apoyemos más en la tecnología, pero estoy convencido de que no llegará a reemplazar la cabeza del cirujano, aunque quizá la mano sí pueda llegar a desplazarla. Desde luego estamos en un momento de grandes cambios que se producen de forma muy rápida.

-¿La tecnología se ha convertido en un arma de doble filo para la profesión médica?

-Emilio Vicente: Cuando aparecen nuevas técnicas se da pie a abusar del marketing de forma inadecuada. La ciurgía robótica probablemente sea el futuro de la Medicina en la que la máquina y la mano del cirujano se unan, pero desde nuestro punto de vista se trata de una herramienta más, y no la única. A veces comprobamos que existe mucho interés por llamar la atención del paciente a través de la tecnología más puntera, en aras de visibilizar al hospital, pero esa no es nuestra filosofía. HM Sanchinarro lleva once años ya de funcionamiento y, a pesar de su corta trayectoria, tiene procedimientos de hospital centenario que no necesita la tecnología para atraer al enfermo. Tenemos muy claro que quien saca adelante un hospital son las personas, y no la técnica.

-¿Tanta tecnología avanzada nos está haciendo perder la parte humana de la Medicina?

-Emilio Vicente: La técnica no nos debe hacer olvidar el concepto de la Medicina, que es el acto médico, y eso se traduce en la relación humana entre el médico y el usuario. Aquí parece que la tecnología es el centro de todo, pero lo cierto es que no es así, porque cuando el paciente llega con un cáncer, lo único que necesita es que se le mire a los ojos y se le coja la mano y se le anime. A veces el gran número de pacientes o las nuevas tecnologías hacen que nos vayamos olvidando de lo básico, que es precisamente eso. Por suerte, y gracias a la libertad y confianza que nos dan nuestros gerentes, en nuestro caso esa es una máxima que no se olvidan, porque los pacientes nunca se convierten en clientes.

-¿Qué papel juega la empatía con el paciente y las decisiones que éste pueda tomar?

-Yolanda Quijano: Resulta vital, porque nos permite trabajar de forma más cercana y casi siempre con mayor acierto.

Emilio Vicente: Nuestra filosofía es la de informar al paciente sobre todas las posibilidades que existen para tratar su caso y que sea él, avalado por el equipo profesional, quien decida cuáles son los pasos a seguir, porque no siempre la cirugía robótica será la más adecuada en ciertas situaciones. Cuando se trata de oncología, el objetivo es realizar una atención absolutamente integrada para el paciente, con un equipo multidisciplinar, ya que cada una de las disciplinas existentes dentro del proceso utilizará la mejor tecnología al alcance, pero ofreciendo todas las opciones. Ése es uno de los grandes activos de nuestro hospital, que nunca ha tenido la tentación de utilizar la cirugía robótica y el robot Da Vinci como única solución para el paciente, sino que siempre se opta por un trabajo global de todos los profesionales por sacar al paciente adelante, es decir, todos trabajando en la misma dirección sin necesidad de que nadie lo diga. El engranaje ya está bien engrasado.

-¿Es así como funciona la denominada medicina personalizada?

-Hasta ahora las guías clínicas se convierten como la Biblia para algunos médicos que las siguen a rajatabla sin tener en cuenta las características propias y las circunstancias de ese paciente. Creo que muchos pacientes se condenan a diario por culpa de ese mal uso de las guías clínicas. En nuestro caso son una herramienta de consulta, es decir, normas que el profesional debe aplicar pero en función de la individualización de cada enfermo. Así es como creo que realmente lograremos que avance la Medicina.

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