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Quirófanos híbridos y diagnósticos de precisión cercan al cáncer

La alta tecnología de imagen a la hora de intervenir a un paciente o los nuevos biomarcadores predictivos terapéuticos son algunos de los avances más destacados que redundan en un mejor y más preciso abordaje de los tumores

La Fundación Jiménez Díaz cuenta con dos quirófanos híbridos
La Fundación Jiménez Díaz cuenta con dos quirófanos híbridoslarazon

La alta tecnología de imagen a la hora de intervenir a un paciente o los nuevos biomarcadores predictivos terapéuticos son algunos de los avances más destacados que redundan en un mejor y más preciso abordaje de los tumores

Los avances tecnológicos, junto con los terapéuticos, han conseguido que muchos tumores que antes eran intratables o simplemente «invisibles» resulten ahora accesibles. Los nuevos métodos de diagnóstico por imagen, el abordaje quirúrgico en quirófanos híbridos o su análisis con anatomía patológica de precisión son algunos ejemplos de lo que se ha conseguido en la lucha contra el cáncer.

Como cuenta Damián García-Olmos, jefe del Departamento de Cirugía General y Aparato Digestivo de la Fundación Jiménez Díaz (FJD) de Madrid, «disponer de un quirófano equipado con alta tecnología de imagen como resonancia magnética y TAC nos ayuda extraordinariamente en la toma de decisiones, sobre todo en los escenarios de urgencia. De esta manera, en un espacio de tiempo muy corto, diagnosticamos y tratamos a los enfermos de una forma altamente satisfactoria y evitando , por ejemplo, una cirugía agresiva que sabemos tiene alta mortalidad».

Aunque de momento hay pocos quirófanos con estas características, «la robotización es ya un hecho y se va a desarrollar mucho más en el futuro», asegura García-Olmos. «Se ha posibilitado que extirpemos lesiones que antes era imposibles con pocas o ninguna secuela y ofrezcamos, por tanto, capacidad de tratamiento quirúrgico de lesiones que antes eran inabarcables. Todo ello proporciona una mayor y mejor sobrevida a nuestros pacientes. La de determinadas enfermedades es un poco mejor cada día, y vemos tiempos de supervivencia que hace sólo unos pocos años eran impensables», añade Julio Albisua, jefe del Servicio de Neurocirugía también de la FJD.

«Mediante el estudio combinado de las distintas técnicas de imagen radiológicas y de Medicina Nuclear, junto a los estudios genómicos y moleculares de tumor, estamos combinando plataformas y fuentes de conocimiento distintos que nos permiten alcanzar un nivel de conclusiones mucho más preciso y más elaborado del que puede dar estrictamente cada una de estas aproximaciones de manera separada», señala Jesús García-Foncillas, director del Instituto Oncológico y del Departamento de Oncología del mismo hospital.

De la misma forma ha pasado con el diagnóstico anatomopatológico, en el que hay tres áreas que han recibido un gran impulso, como explica Federico Rojo, jefe del Servicio de Anatomía Patológica del centro madrileño: «La primera es la incorporación de nuevos biomarcadores predictivos en beneficio de la decisión terapéutica de uso de fármacos biológicos. Estamos orientándonos hacia una Medicina de Precisión, en especial en el cáncer, y tiene una importancia máxima en nuestra especialidad. Ya podemos hablar de Patología de Precisión. El conocimiento molecular de los tumores se está añadiendo en nuestra práctica asistencial para el mejor diagnóstico de los pacientes. La segunda es el empleo de aproximaciones de diagnóstico molecular complementarias al análisis del tejido, de las biopsias. Los patólogos estamos empleando cada vez más el estudio de biomarcadores en sangre periférica, lo que conocemos como biopsia líquida. Y la tercera área es la incorporación de la digitalización en nuestra especialidad. Estamos comenzando a sustituir el microscopio por la herramienta digital. Esto, más allá del uso de tecnologías, abre la oportunidad de incorporar algoritmos de inteligencia artificial que nos asistan en las decisiones de diagnóstico», asegura Rojo.

Con estas avances, y con la apuesta por la innovación, el objetivo es conseguir que los pacientes sean mejor diagnosticados, de forma más precisa y con mayor fiabilidad y rapidez. «Con estos parámetros conseguiremos mejorar el proceso asistencial, reducir los tiempos de espera y aumentar la eficiencia del cuidado de los pacientes redundando, sin duda, en una mejora en la calidad de vida de la población», concluye el doctor Rojo.