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Reflejos cotidianos

Reflejos Cotidianos muestra lo que hay detrás de los muros y portales que muchas veces no cruzamos. El reflejo de la vida cotidiana de otros pueblos y ciudades. Las personas que los habitan y sus costumbres. Ese mundillo local que sólo viviendo en ellas cae uno en la cuenta que todos somos diferentes. Lo apasionante que es abrir una puerta y encontrar lo inesperado. Las sonrisas y emociones de pueblos que pensamos conocer y que leyendo este blog descubrimos que no eran como las imaginábamos.

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Las esperas en los aeropuertos con artistas y buena gastronomía, la mejor compañía

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Sobre el autor

Alicia Romay

Nací en la Ciudad de México, pero el destino me trajo a España para crear el primer Gabinete de Prensa del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid. Durante los más de 30 años de vida en Madrid no paré. Radio Nacional de España, Hotel Villa Magna, IFEMA, Guía del Ocio, Grupo Zeta, ABC Punto Radio, COPE, HOLA.com... Los últimos años en España, antes de venirme a Roma, fui la Directora de Prensa y Relaciones Públicas del Hotel Palace de Madrid y de Starwood Hotels & Resorts para España y Portugal, fui la responsable de prensa para REEBOK SPORTS CLUB Serrano y la Finca y colaboré con MONTBLANC. En GESTIONA RADIO hice mi propio programa de radio “El Mundo de Alicia”. En este momento de mi vida, voy contando lo que voy descubriendo desde Roma y el Vaticano para Gestiona Radio y Gentleman México. Mañana seguiré comunicando lo que haga falta.

Recuerdo con mucho agrado, las horas que pasábamos mi hermano y yo junto con nuestra madre en el aeropuerto de la ciudad de México esperando a nuestro padre cuando trabajaba en Aeromexico. En una semi-planta había dos restaurantes, uno con formato de cafetería y otro llamado “Salón Rojo” que era el formal y tenía moqueta roja.

Las esperas a veces eran, en tanto mi papá terminaba sus gestiones y se unía a nosotros para almorzar juntos y otras muchas esperando los vuelos que nos llevaban de vacaciones familiares. No había realmente mucho entretenimiento, aunque mi hermano y yo nos entreteníamos buscando en las tiendas del pasillo central, los instrumentos hechos artesanalmente y los tocábamos. En sí, nuestras primeras guitarras nos las compraron en una de esas tiendas del aeropuerto Benito Juárez.

Los tiempos han cambiado una barbaridad, entre las máquinas que hacen la labor de los humanos y las tablets que son parte importante del entretenimiento en las largas esperas en los aeropuertos, sin olvidarme de las zonas de manicura y masajes ó la zona de ordenadores que no faltan.

Los gestores de los aeropuertos seguramente tienen claro que a los pasajeros hay que entretenerlos, pero no solamente con áreas de shopping sino con pasatiempos lúdicos de calidad. En diferentes ciudades hemos visto los pianos que rezan “tócame”, yo recuerdo el que pusieron en la calle Alcalá en donde un día lluvioso encontré a un artista que su música me atrajo de tal manera que aún conservo el contacto con él, pero esa fórmula también ha proliferado en los aeropuertos de diferentes ciudades.

En ocasiones aprendices de pianistas recuerdan sobre esas teclas las ultimas lecciones aprendidas, pero hay también impresionantes artistas que dejan a los pasajeros con la boca abierta haciendo de su espera un momento super agradable.

Esto me acaba de ocurrir en el aeropuerto de Bruselas, en el piano que rezaba “play me” tres chicos pianistas que difícilmente llegaban a los 15 años, nos dejaron con la boca abierta cuando se pusieron al piano e interpretaron piezas complicadísimas, con una soltura alucinante, sin partitura y casi sin mirar el teclado.

Y para acompañar “el concierto”, justo enfrente de donde han ubicado el piano, hay un restaurante de mariscos de un nivel excepcional, la combinación resulta tan exquisita, que la espera se convierte en un pasatiempo muy agradable.

No es la primera vez que decidimos adelantar la hora de llegada al aeropuerto de Madrid antes de viajar para almorzar bien antes de volar. Si la oferta gastronómica no hubiera mejorado, estoy segura que seguiríamos picando algo antes de llegar a la terminal, para llegar justos a la hora de facturar y embarcar.

Los tiempos han cambiado pero con creatividad y calidad, los momentos de stress como son los previos a subirse a un avión con ó sin demora, hacen de la espera todo un placer.

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