Detienen a once personas en Miranda de Ebro (Burgos) por resistirse al desalojo de una fiesta

Algunos de ellos son conocidos “negacionistas” de la pandemia

Un total de once personas, entre ellos un menor, fueron detenidas acusadas de resistencia grave y contra la salud pública por agentes de la Policía Nacional y la Policía Local de la localidad burgalesa Miranda de Ebro, según informaron fuentes de la Subdelegación del Gobierno de Burgos.

Los hechos tuvieron lugar durante la madrugada del pasado día 11, cuando agentes de la Policía Nacional de la Comisaría de Miranda de Ebro, en sus funciones de patrullaje y aseguramiento del cumplimiento de las medidas sanitarias ordenadas por la Junta de Castilla y León para contener el COVID-19, detectaron una fiesta ilegal en una nave industrial en desuso en el polígono de Bayas.

Cuando los asistentes detectaron la presencia policial, cerraron las puertas, negándose a cumplir con los requerimientos de los agentes, quienes les conminaron para que salieran provistos de mascarillas y proceder a ser identificados. Tras solicitar apoyo a Policía Local y ante la persistente actitud de los encerrados se decidió solicitar a Bomberos que forzaran la entrada.

Mediante una grúa móvil, un agente pudo comprobar a través de los ventanales que en el interior había más de diez personas sin las mascarillas obligatorias, y que se habían colocado portando palos y palas en actitud hostil y desafiante detrás de la puerta. Esta actitud se manifestó durante la actuación de los Bomberos en la apertura de la puerta, dando fuertes golpes desde el interior contra la puerta, cada vez que se conseguía abrir.

Una vez conseguido el acceso, los detenidos continuaron en su actitud de desobediencia, negándose en todo momento a colocarse la mascarilla. Varios son conocidos “negacionistas” de la pandemia, que igualmente rechazaron identificarse, proporcionando datos falsos. Otros se escondieron entre coches y escombros en el interior de la nave, por lo que se procedió a su detención acusados de un delito de desobediencia grave.

En ese mismo lugar, ya se habían producido otras intervenciones durante la pandemia, tanto por parte de Policía Local como por Policía Nacional. Posteriormente, ya en Comisaría, a uno de los detenidos se le acusó de un delito contra la salud pública, al negarse, sin hacer caso a los continuos requerimientos policiales, a ponerse la mascarilla tanto en la celda que compartía con otros detenidos como en los distintos trámites obligatorios que hay que realizar tras una detención, poniendo en riesgo la salud de los policías. Una vez finalizado el atestado policial, los detenidos fueron puestos a disposición judicial, informa Ical.