Urgencias atiende cada fin de semana a 79 menores de 30 años por intoxicación etílica

Los hospitales catalanes atienden una media de 27 personas al día por consumo de alcohol, un 3,6% más.

Los pintores barrocos dibujaban a Baco, el dios romano del vino, en un ambiente festivo, rodeado de hombres alegres y divertidos. El mismo Diego Velázquez, en «El triunfo de Baco», el dios regala vino a los hombres para liberarlos temporalmente de sus problemas. Los borrachos de la obra sonríen con los ojos achinados. Sólo Baco permanece serio. ¿Estará pensando en la resaca que les espera tras brindar con copas, vasos y cuencos de vino? La resaca es el menor de todos los males que causa el alcohol.

El etanol hace que las neuronas trabajen de forma ralentizada, por eso cuando uno bebe pierde el equilibrio, no habla con claridad y se desinhibe, porque toma decisiones precipitadamente. También afecta al estómago, el aparato digestivo no está preparado para su ingesta. E impide que nuestro organismo absorba la cantidad necesaria para que los órganos funcionen correctamente. La deshidratación es, precisamente, es la principal causa de la resaca.

Pero si el alcohol sólo causara resacas, la Generalitat no haría campañas, como la de esta semana, para prevenir su consumo. El alcohol perjudica seriamente la salud. Está detrás de más de un centenar de enfermedades y un consumo de riesgo causa 291.103 muertes en Europa cada año, el 5,5% del total.

La causa de muerte atribuible al alcohol varía según la edad. En menores de 35 años, causa lesiones intencionadas, como suicidios u homicidios, y no intencionadas, como accidentes de tráfico. En personas mayores de 65 años, un consumo nocivo provoca cáncer, cirrosis hepática y enfermedades cardiovasculares.

Pero está tan arraigado a la sociedad, tal y como expresa Velázquez en «El Triunfo de Baco, pintado entre los años 1628 y 1629, que cualquier excusa es buena para brindar. «Hasta las embarazadas o los enfermos crónicos brindan con alcohol», constata el subdirector general de Drogodependencias, Joan Colom. El resultado de tanta fiesta regada con bebidas alcohólicas es que el Servicio de Urgencias Médicas catalán atiende cada fin de semana a 79 menores de 30 años por intoxicación etílica. A diario, los servicios hospitalarios atienden a 27 personas por intoxicación alcohólica, 31.699 al año, un 3,6% más respecto al año anterior.

El 21,2% de los jóvenes entre 14 y 18 años se ha emborrachado el último mes

El consumo de alcohol hace años que está estabilizado entre los adultos. Cada catalán consume una media de 9,5 litros. Es una cifra similar a la de Suecia, Dinamarca y a la de otros países mediterráneos. Y a diferencia de lo que se cree, está por debajo de la media europea, de 11,3 litros por persona. El 8,1% de los catalanes entre 15 y 64 bebe cada día, un 9% de declara abstemio y el 7,7% admite haberse emborrachado al menos una vez en el último mes. Esta cifra se dispara entre los adolescentes. Los jóvenes entre 14 y 18 años que aseguran haberse emborrachado en el último mes alcanza el 21,1 %. Las chicas (22,8%) tienen más conductas de riesgo que los chicos (19,5%). Aunque la edad media de inicio en el consumo de alcohol está en los 13,9 años, «las chicas, como maduran antes, empiezan antes a beber», matiza Colom. A Salut le preocupa el «binge drinking», beber seis bebidas alcohólicas, en el caso de los hombres, y cuatro, en el caso de las mujeres, en menos de dos horas. El 27,4% de jóvenes entre 14 y 18 años ha realizado esta práctica en el último mes.

Para concienciar de los riesgos del alcohol, la campaña «beber es responsabilidad de todos» hará hincapié en el ocio nocturno.