«Hay ocho vacunas avanzadas en fase 3, ahora hay que mostrar su eficacia»

Viaje al interior del cuerpo humano para explicar qué pasa desde que se administra una vacuna hasta lograr la inmunidad, de la mano de Carlota Dobaño, responsable del Grupo de Inmunología de la Malaria del ISGlobal

El mundo asiste expectante a la carrera por una vacuna que frene la Covid-19 y devuelva los bailes a las discotecas y el público a las gradas de los estadios. La colosal inversión en recursos humanos y económicos para desarrollar una vacuna en tiempo récord ha hecho posible que en menos de un año, seis proyectos estén ya en fase 3. Pero el ensayo más avanzado, la vacuna de Oxford, tuvo que poner el ralentí para revisar posibles efectos adversos, después de que dos voluntarios presentaran un cuadro de mielitis transversa, una complicación neurológica. La información es una selva y por otro lado, el enfermero catalán que se vacunó de forma voluntaria en junio con esta vacuna el jueves informó de que ha dado positivo. Hay que matizar que puede que le hayan dado el placebo y que la vacuna no le protege contra el virus, sino que lo que hace es neutralizar el virus cuando entra en el cuerpo humano y evitar que infecte las células. Algunos voluntarios que participan en los ensayos clínicos de la vacuna Moderna también hablan de efectos secundarios, aunque menos graves. «La inyección te deja sin vida por un día», comentó una mujer que sufrió un dolor de cabeza tan fuerte que no la dejaba concentrarse. En 24 horas, se le pasó.

¿Por qué aparecen estos efectos? ¿Cómo funciona y qué sucede dentro de nuestro cuerpo cuando recibimos una vacuna? Carlota Dobaño, responsable del Grupo de Inmunología de la Malaria del Instituto de Salut Global ISGlobal, centro impulsado por la Fundación «la Caixa», inauguró esta semana el nuevo ciclo de conferencias del Cosmocaixa «Vacunas: inmunización, historia y vidas salvadas», con un viaje al interior del cuerpo humano para explicar qué ocurre en el organismo desde que se administra una vacuna hasta que se consigue la inmunidad.

–Estamos rodeados de patógenos, ¿quiénes son y por qué unos causan enfermedades?

-Los virus son los patógenos más sencillos, fuera de las células son objetos inertes, pero dentro se reproducen como cualquier ser vivo y pueden causan enfermedades complejas como la COVID-19 o el VIH. Luego están las bacterias, contra las que se han desarrollado numerosas vacunas. Pero hay otras variedades como los hongos, los protozoos o los gusanos que también causan enfermedades y para los que no hay vacunas.

-¿Cómo se defiende el cuerpo de estos patógenos?

-Las personas tenemos dos tipos de inmunidad. Una es la inmunidad natural, que es nuestra primera línea de defensa y la más fuerte, pero que no tiene memoria. Y luego está la inmunidad adaptativa que está formada por anticuerpos y linfocitos T, los dos elementos más destacados de la memoria inmune. Estos son los que intentamos estimular cuando hacemos una vacuna.

- ¿Qué hacen los anticuerpos?

-Bloquear el virus. En el caso del covid, cuando el virus entra, los anticuerpos intentan neutralizarlo y evitar que invadan las células respiratorias. Se generan de manera natural con la infección en la mayoría, pero hay gente que no los genera.

-¿Y entonces?

-Hay otro brazo del sistema inmune, la parte celular. Son los glóbulos blancos que están en la sangre y órganos linfoides que producen los linfocitos. Los linfocitos T tienen la misión de matar a las células infectadas para eliminar al virus del organismo. Estos elementos no funcionan nunca individualmente, se comunican entre ellos a través de proteínas y otras moléculas como las citocinas, que miden también la respuesta inflamatoria. La inflamación es necesaria para curar la enfermedad, pero si se descontrola y no tenemos mecanismos para frenarla, puede desarrollar la famosa tormenta de citocinas, que se asocia a formas graves de covid y otras enfermedades.

-¿Y las vacunas cómo actúan?

- Una vacuna intenta imitar una infección natural sin causar la enfermedad. Puede estar basada en el patógeno inactivado o muerto, o bien atenuado, de manera que el organismo lo reconozca como un elemento peligroso y reaccione, aunque no tiene capacidad de desarrollar la enfermedad. El sistema inmune se activa de una manera similar a como si fuera infectado, las defensas generan los anticuerpos capaces de recordar al virus para que la próxima vez que me infecte, el organismo reaccione.

-¿Por qué hay personas que reaccionan con fiebre?

-Porque porque para que el sistema inmune innato y el sistema adaptativo se comuniquen debe haber inflamación.

-¿Hay diferentes tipos de vacuna?

-Todas tienen el mismo objetivo, enseñar al sistema inmune a combatir un patógeno. Las atenuadas utilizan una forma debilitada del germen que causa una enfermedad. Crean una respuesta inmunitaria fuerte como en el caso del sarampión o la viruela. A partir del virus muerto, como la de la gripe o la polio, la respuesta es menos leve, pero el organismo está expuesto a todo el material genético del patógeno. La carrera de la covid está probando nuevas variantes a partir de partes del virus que se acompañan de sustancias que activan una inflamación para obtener una respuesta más eficaz. Así se consigue una respuesta inmunitaria muy fuerte dirigida a partes claves del germen. La vacuna de Oxford o de Argentina está basadas en un virus recombinante.

-¿Y la vacuna de Moderna?

-Introduce un ARN mensajero del virus (ARNm) en el cuerpo para que las células humanas lo recojan y luego lo utilicen para crear un fragmento de una partícula viral que no causa infección, pero es suficiente para que el sistema inmunológico lo reconozca como antígeno extraño. Así aprende a reconocer ese fragmento y a responder a él y cuando el verdadero virus llega. Son vacunas que no se han probado y es más incierto saber cómo irán.

-Como responsable del Grupo de Inmunología de la Malaria, ¿cree que el covid marca un antes y un después en la investigación de infecciones?

-Este coronavirus, es una fenómeno que afecta a todo el mundo y principalmente a países ricos. Ha tenido que llegar la covid para recordarnos que somos vulnerables y no se puede dejar de lado la investigación de enfermedades infecciosas. Hay enfermedades que afectan a países pobres que no disponen de tantos recursos. Pero muchas compañías, han aprovechado la experiencia en otras vacunas como el ébola, el MERS o el SARS, primos del SARS-CoV-2, para desarrollar la vacuna. Sólo han cambiado el antígeno del virus diana. Cuando el genoma del virus fue secuenciado y se identificaron sus proteínas, la información se insertó en proyectos en marcha.

-¿Cómo está la carrera de la vacuna de la covid?

-Hay ocho vacunas avanzadas en fase 3 que son seguras y generan anticuerpos y linfocitos C. Ahora tenemos que demostrar su eficacia. El proyecto de Moderna, el más avanzado, ofrece una buena respuesta inmune en gente mayor. Pero igual de importantes son los proyectos que hay detrás -5 en fase 2, 22 en fase 1 y otroas 178 ensayos preclínicos, esto es pruebas en células y animales-.

-¿A quién hay que vacunar primero?

- Requiere un debate. Hay que identificar los grupos de riesgo en función de la edad, comorbilidades y priorizar a los sanitarios que son quienes están más expuestos al virus.

- La capacidad de producción de la era precovid era de 1.500 millones de dosis cada año y somos 7.000 millones de personas

-Esto es un cuello de botella. Hay que unir diferentes elementos de la cadena para obtener una vacuna y facturar a gran escala.