¿Qué presidentes del Gobierno tienen una calle en Barcelona?

La capital catalana ha mostrado poco reconocimiento a los líderes del ejecutivo nacional

Vista de la Sagrada Familia de Barcelona
Vista de la Sagrada Familia de Barcelona FOTO: Alejandro García EFE

España ha tenido 111 presidentes del Gobierno desde 1823, año en que se estableció el Consejo de Ministros bajo el reinado de Fernando VII, pocos meses después de que regresara el absolutismo tras el breve paréntesis de tres años marcado por el trienio liberal (1820-1823). Nuestro país ha tenido presidentes con mucha variedad de perfiles, pero Barcelona ha mostrado poco apego y reconocimiento con todos ellos como queda reflejado en el nomenclátor de la ciudad: tan solo cuatro tienen calle y hay dos que han tenido, pero se la han retirado.

En este sentido, cabe destacar que hay presidentes del Gobierno que han nacido en Barcelona, como el propio Estanislau Figueras, jefe del ejecutivo durante la I República, pero no tienen calle en la capital catalana, una circunstancia que contrasta con los presidentes de la Generalitat: todos los que han fallecido tienen una vía con su nombre y todas ellas corresponden a arterias importantes (plaza Francesc Macià, paseo Lluís Companys, calle Josep Irla y avenida Josep Tarradellas).

¿Cuáles son los cuatro presidentes con calle en Barcelona?

Manuel Azaña: tiene una avenida en el barrio de Les Corts, casi en la frontera con L’Hospitalet de Llobregat. Azaña tuvo una relación peculiar con Cataluña, que pasó del reconocimiento de la autonomía (apoyó el primer Estatuto) a la animadversación al nacionalismo por su actitud con el bando nacional, además de su mala relación con Lluís Companys.

Juan Prim: tiene una rambla en el barrio de La Verneda, en los confines de Barcelona, pegando a Sant Adrià del Besòs. Con una intensa vida militar (héroe de guerra, participó en la primera guerra carlista y en la guerra con Marruecos de 1859-1869) y política (diputado, ministro, conspirador...), llegó a ser presidente del Gobierno durante un año y medio (entre junio de 1869 y diciembre de 1870). Tuvo que dejar la presidencia del Gobierno tras sufrir un atentado, que le costó la vida tres días después (30 de diciembre) y todavía hoy es un misterio quién encargó su asesinato.

Antonio Maura: tiene una plaza situada en Via Laietana, en una zona céntrica de Barcelona (cerca de la Jefatura de Policía Nacional). Presidente conservador, estuvo al frente del Consejo de Ministros durante cinco veces entre 1903 y 1922. Maura, nacido en Palma de Mallorca, empezó en la política en el Partido Liberal de Sagasta, pero en 1902 se marchó al Partido Conservador, donde se convirtió en uno de los líderes más importantes.

Francesc Pi i Margall: tiene una calle que conecta los distritos de Gràcia y Horta-Guinardó. Pi i Margall fue uno de los presidentes de la I República, tuvo una intensa actividad política durante el Sexenio Democrático, etapa en la que también fue diputado y ministro. Intelectual muy reconocido y federalista, se incorporó al Partido Democrático en 1848 y en 1854 participó en la revolución popular que dio lugar al Bienio Progresista en España.

¿Quiénes tenían y se las han retirado?

Baldomero Espartero: se la han quitado recientemente en el distrito de Ciutat Vella y han puesto en su lugar el nombre de Josefa Vilaret, una de las líderes de la sublevación en 1879 contra el incremento de los precios. Espartero ha tenido calle 165 años en Barcelona, aunque su vínculo con Barcelona es muy particular porque ordenó bombardear la ciudad en 1842 y se le atribuye la frase de “por el bien de España, hay que bombardear Barcelona cada 50 años”, aunque nunca ha sido probado fehacientemente que lo dijera. Fue regente durante tres años (1840-1843) y tres veces presidente del Consejo de Ministros.

Nicolás Salmerón: su calle era la actual Gran de Gràcia, una importante arteria barcelonesa en el barrio de Gràcia. Fue presidente del Congreso, diputado y ministro y, durante dos meses, presidente del Gobierno: entre julio y septiembre de 1873, durante los inicios de la I República. Catedrático de Historia Universal y Metafísica, fue un intelectual que también tuvo que pasar por el exilio durante una década tras la restauración monárquica. Estuvo 10 años en París entre 1875 y 1885: pudo volver gracias a la amnistía decretada por Sagasta en 1881.