La iglesia en la que conviven gremlins y aliens

La restauración de un templo provocó que se introdujeran en su decoración estos seres

Uno de los aliens convertidos en gárgolas
Uno de los aliens convertidos en gárgolas FOTO: La Razón

Jean-Louis Boistel es uno de los grandes maestros actuales de la escultura francesa, pero aquella que está basada en la tradición medieval. Su profesionalidad lo ha llevado a ser reclamado cuando se ha tenido que restaurar algunos de los elementos decorativos de templos medievales históricos de Francia. La pasión por la piedra lo ha convertido en alguien reconocido en todo el mundo por su talento con el cincel, dando forma a aquello que parece un material tan difícil para un creador.

En 1985 fundó en Orvault un taller formado por seis canteros que se han especializado en el arte medieval. Algunos de sus trabajos han sido aclamados por el rigor y la calidad del trabajo. Otros han creado controversia, como es el caso de su labor en Saint-Jean-de-Boiseau, en el departamento francés de Loira Atlántico. No es que hubieran fallos en la realización. Nada de eso. Lo que pasa es que se incluyeron nuevos elementos.

Estamos hablando de una capilla del siglo XV que hoy se ha convertido en lugar de peregrinación, pero no por motivos religiosos. En 1993, el Ayuntamiento de Saint-Jean-de-Boiseau decidió encargar la restauración del conjunto arquitectónico a Boistel quien no dudó en aceptar el reto. Sin embargo, el escultor se encontró con un problema y es que no existían las fuentes necesarias para poder reconstruir lo que faltaba. Así que solamente cabía una opción: o intentar recrear o realizar algo nuevo. Se optó por la segunda opción para unos pináculos que necesitaban una puesta a punto importante. El problema era qué se podía poner como sustituto de esos ornamentos ausentes y propios de una época medieval.

Las catedrales, a medida que se fueron construyendo, se convirtieron en testigo de la evolución artística del tiempo que las habían visto crecer. Podían empezar como románicas y podían incluir elementos góticos o, incluso, barrocos. ¿Eso podría aplicarse a la capilla francesa? Aparentemente Orvault sí se guio por este precepto e incluyó elementos de la cultura del siglo XX en las gárgolas del conjunto arquitectónico. Sin embargo, el escultor no se basó en la imaginería religiosa sino en la cultura popular, especialmente la cinematográfica. Por ello, añadió Gremlins y Aliens como decoración permanente de este espacio, seres que esculpió con suma precisión en la piedra.

La decisión del escultor no contó con el apoyo de todos los miembros del ayuntamiento de la localidad. Para algunos fue considerado como una suerte de profanación. Sin embargo, una vez presentado al público el resultado final de lo realizado por Orvault y su equipo, empezó tímidamente una campaña de apoyo que fue creciendo hasta convertir la capilla hoy en un lugar de peregrinaje de la comunidad “friqui”. No estaba el escultor solo en esta andadura. Hay un caso muy significativo que podemos ver en la catedral de Washington donde en una gárgola se ha esculpido la imagen de Darth Vader, uno de los personajes más icónicos de la serie de “Star Wars”.

Los aliens y los gremlins -incluso en su versión más buena como Gizmo- hoy son punto de encuentro de curiosos y aficionados. La capilla hoy, gracias a la labor de Orvault, goza de buena salud, además de ser uno de los espacios religiosos más fotografiados de Francia. Y todo ello gracias a dos de las sagas cinematográficas de todos los tiempos, pero, por encima de todo, a la calidad del trabajo de Orvault y su equipo de canteros. La tradición de picapedreros del pasado se encontró con la cultura del siglo XX en un espacio religioso con la piedra como material. No es extraño que haya pasado a ser lugar de culto... pero de la religión más “friqui”.