Sociedad

Un nuevo descubrimiento extiende la frontera de nuestra galaxia

Se han encontrado estrellas a más de 1 millón de años luz de nosotros, casi a medio camino de Andrómeda

Esta ilustración muestra los halos interior y exterior de la Vía Láctea. Un halo es una nube esférica de estrellas que rodea a una galaxia.
Esta ilustración muestra los halos interior y exterior de la Vía Láctea. Un halo es una nube esférica de estrellas que rodea a una galaxia. FOTO: Imagen de NASA, ESA, and A. Feild (STScI) Creative Commons

Es sencillo saber dónde termina tu casa porque es una estructura sólida, con paredes continuas que la separan del mundo. Sin embargo… ¿dónde termina tu pueblo? Depende de dónde vivas, la respuesta puede ser más sencilla o más compleja según qué ejemplo tomemos. Hay pueblos que terminan de forma abrupta y exhiben una muralla de casas bien prietas. El caso es que, en otros muchos, las casas se van espaciando más y más, progresivamente, y llega un momento en que se mezclan con las del pueblo vecino, que también se van separando según nos alejamos del centro. La decisión acaba siendo política e histórica y, popularmente, señalamos la frontera allí donde se haya puesto el cartel de carretera con el nombre del pueblo. Pues bien, ahora que hemos pasado de preguntarnos por los límites de nuestra casa a preguntarnos por los de nuestro pueblo, es hora de dar un salto más: ¿dónde termina la galaxia?

Normalmente nos muestran la galaxia como un disco luminoso, plano y bien definido con un bulbo algo más abultado en el centro. Y todo eso es cierto, aunque solo en parte, porque a su alrededor, extendiéndose como una enorme esfera dispersa, se extienden muchas otras estrellas, cada vez más espaciadas. La mayor parte de estrellas de la galaxia están en el disco y el bulbo, pero, aunque parezca mentira, el halo, que así se llama esa esfera, es mucho más masiva que el resto de la galaxia. El motivo es que, aunque en ella hay menos estrellas, podemos encontrar una grandísima cantidad de materia oscura. Con estos datos ya podemos imaginar el paralelismo entre el problema de delimitar pueblos y el de trazar la frontera de una galaxia, pero se suma una complicación más, porque recordemos que en este caso no podemos viajar allá a donde queramos y eso significa que cuanto más lejos miremos más nos costará encontrar las estrellas que brillan allí.

La frontera se extiende

Pues bien, un nuevo estudio ha encontrado unas 208 nuevas estrellas y algunas se encuentran más allá de donde estimábamos que terminaba nuestra galaxia. Para hacernos una idea, si bien el disco tiene 50.000 años luz de radio, los cálculos situaban el límite del halo en el millón de años luz (300 kiloparsecs para ser exactos). Sin embargo, algunas de las estrellas encontradas están a 320 kiloparsecs) Eso son 65 mil años luz más de lo que pensábamos, más distancia de la que hay entre el centro de la galaxia y el límite del disco. Y, lo mejor de todo, es que el descubrimiento ha sido por pura casualidad.

Los datos provienen del Next Generation Virgo Cluster Survey (NGVS), un programa que utiliza el Telescopio Canadá-Francia-Hawaii (CFHT) para estudiar un cúmulo de galaxias mucho más allá de la nuestra. No obstante, los datos incluían objetos que se encuentran en el camino entre nosotros y ese cúmulo, del mismo modo que si fotografiamos una montaña en la lejanía, posiblemente captemos pájaros que pasan entre nosotros y esa montaña, aunque no fuera nuestra intención. Dicho de otro modo: estas 208 estrellas son un subproducto inesperado de la investigación que se han hecho las protagonistas de forma inesperada.

Candelas en la oscuridad

Casualmente, algunas de estas estrellas eran de un tipo conocido como RR Lyrae, las cuales pertenecen a una categoría conocida como estrellas variables porque cambian su brillo como si estuvieran latiendo. Lo interesante de las estrellas variables es que, en función de la regularidad de estos cambios podemos estimar a qué tipo pertenecen y, por lo tanto, conocer cuál es su verdadero brillo. De ese modo, comparándolo con lo brillantes que nosotros las vemos, podemos estimar cómo de lejos se encuentran. Esto las convierte en candelas estándar: cuerpos astronómicos cuyas propiedades nos permiten estimar a qué distancia las distancias en el cosmos.

Los datos obtenidos son bastante robustos, aunque hay que tener en cuenta dos aspectos importantes. El primero es que siempre existe la posibilidad (por baja que sea) de que se haya cometido algún error en un punto de la investigación, por lo que la robustez aumentará a medida que otros estudios independientes lleguen a conclusiones similares sobre el tamaño de nuestro halo galáctico. El segundo es que los récords en astronomía se baten con relativa frecuencia y, que sean las más lejanas hasta la fecha, no significa que no vayamos a encontrar otras incluso más distantes. Sin embargo, aquí hay un detalle, y es que nuestra comprensión de las galaxias nos hace suponer que el verdadero límite no debería estar mucho más lejos. Si encontráramos estrellas de nuestra galaxia mucho más lejos habría que replantear aspectos más fundamentales sobre la evolución y formación de galaxias.

QUE NO TE LA CUELEN:

  • Nuestra galaxia vecina Andrómeda y la Vía Láctea están relativamente cerca una de la otra. Los expertos señalan que la distancia es menor de la que podemos encontrar en otros ejemplos galácticos. Sin embargo, seguimos hablando de muchos años luz entre una y otra, concretamente 2,5 millones de años frente a los poco más de 1 millón de años que tiene el halo.

REFERENCIAS (MLA):