Raquel, valenciana atrapada en Australia: “¡Quiero volver a casa!”

Francia, Alemania o Austria ya ha repatriado a sus nacionales, España aún no

Raquel Rodríguez tiene 25 años y es graduada en Ciencia de la Actividad Física y el Deporte y máster en Educación. Desde el mes de enero está en Australia, al otro lado del mundo, en un país de ilusiones que ahora se ha convertido en una cárcel, de la que quiere salir. Quiere volver a su país con su gente, pero el Gobierno español, denuncia, no le presta ninguna ayuda.

Con su título bajo el brazo y cargada de ilusión marchó el pasado mes de enero a Australia a buscarse un porvenir. Quiere trabajar de profesora unos años. Comenzó trabajando a cambio de alojamiento y así comenzó a limpiar un hostal donde le dejaban vivir. Luego, habida cuenta de sus conocimientos, comenzó a dar clases de yoga, para pasar a trabajar en la agricultura. Cuando comenzó la pesadilla del coronavirus despidieron a todos los residentes en Australia que trabajaban en la explotación, más de veinte.

Desde entonces, Raquel quiere volver a España, a Valencia, pero se siente abandonada, dejada de la mano del Gobierno Español a cuya ministra de Asuntos Exteriores ha enviado una carta de socorro en la que denuncia que otras naciones, como Alemania, Francia o Austria, ya han repatriado a sus nacionales, y España aún no. Menciona la obligación legal recogida en la Constitución e incluso el fondo que posee la UE para este tipo de traslados, y espera una respuesta rápida de las autoridades que hasta ahora no se ha producido.

Raquel explica en su carta que “soy una de las muchas personas de nacionalidad española que nos encontramos en Australia durante la pandemia del COVID-19. Como sabe, anualmente miles de españoles venimos a este país con visas temporales por distintos motivos; estudios, visa de trabajo y vacaciones... Muchas de estas personas están volviendo a casa durante las últimas semanas, otras personas seguimos aquí, pero todos/as nos vemos afectados por estan pandemia a más de lo 15000 km de nuestras casas”.

Relata la valenciana que “desde el día 25 de marzo estamos en Estado de alerta máxima, igual que lo estáis en España, con la diferencia de que aquí no disponemos de residencia habitual y muchos alojamientos están cerrados. Nada que añadir para aquellas personas que viven en sus vehículos - los cuales son una gran parte de la población que están totalmente perdidos y olvidados”.

“Desde antes del anuncio del cierre de país, aproximadamente una semana antes, varias personas notificamos nuestra preocupación a la embajada después de que nos modificaran o cancelaran los vuelos de vuelta y tomando como referencia los acontecimientos provenientes de la pandemia en España. Nos preocupaba el no poder regresar a casa y tener que confinarnos en algún lugar seguro del que no disponíamos, o del que íbamos a ser incapaces de pagar un alquiler al haber perdidos nuestros trabajos. Hasta hace dos días, la única respuesta desde la embajada fue que si queríamos regresar a España, compráramos un vuelo, vuelos sin ninguna garantía, que modificaban o cancelaban constantemente y con precios abusivos muy por encima de los habituales”.

Según denuncia Raquel, “otros países como Francia, Alemania y Austria ya han tomado medidas en este país para ayudar a sus ciudadano, la Unión Europea cuenta con un fondo de 75 millones de euros para ello. Entre los españoles que desean volver a España se encuentran familias, estudiantes, personas con dificultades económicas que no pueden subsistir indefinidamente sin ningún tipo de ingreso en un país caro como Australia, que han perdido su trabajo y a saber en qué condiciones lo hacen en España. Estamos en contacto con españoles que están viviendo nuestra misma situación en Nueva Zelanda y Filipinas y sabemos con certeza que su situación allí es similar a la nuestra, así que no sólo es un problema del país donde nos encontramos actualmente, sino que parece ser que el problema es de nuestro país de origen, por todo esto, pedimos soluciones realistas y no falsas promesas de vuelos que llevan al gasto de miles de euros y al caos”.

Raquel, y el resto de españoles en aquellas latitudes “pedimos una Embajada de España seria y competente que trabaje con el Ministerio de Asuntos Exteriores de España para dar asistencia y protección a los españoles atrapados en Nueva Zelanda, Australia y Filipinas.”