Las muertes de Diana Quer, Laura Luelmo y Asunta nutren la novela de Gutiérrez Solís

La inspectora de Policía Carmen Puerto vuelve en "El lenguaje de las mareas", un título que ha bebido de los últimos sucesos de la actualidad española

Los crímenes de la niña Asunta, de las jóvenes Diana Quer y Laura Luelmo y el caso de “La Manada” “están en las entrañas” de la novela “El lenguaje de las mareas” (Almuzara), ha confesado su autor, Salvador Gutiérrez Solís, quien afirma que su obra, en la que las víctimas son dos chicas, “se nutre de la realidad”.

Esta novela negra protagonizada, como otras de Gutiérrez Solís (Córdoba, 1968), por la inspectora de Policía Carmen Puerto, también se inspira en el caso de los másteres falsos que afectó a varios políticos, aunque la trama central obedece a que, según el autor ha comentado en una entrevista en Efe, “cuando una mujer desaparece, aunque no lo digamos en voz alta, la mayoría de nosotros vaticinamos un trágico final, sobre todo si es joven”.

“Desgraciadamente, la desigualdad de género también persiste en determinados delitos que padecen con mayor frecuencia las mujeres; hacer deporte en lugares solitarios, trasnochar o subir al coche de un desconocido pueden llegar a ser actividades de riesgo para las mujeres, mientras que para los hombres no lo son, o lo son con un porcentaje muy inferior”, explica el autor.

“El lenguaje de las mareas” cuenta la desaparición de dos chicas muy jóvenes, 17 y 18 años, en los últimos días de agosto de 2018, en Ayamonte (Huelva), junto a la frontera de Portugal. Gutiérrez Solís ha intentado que esta novela de suspense funcione “como una muñeca rusa” porque “en su interior esconde diferentes tramas” con la ambición de abarcar diferentes asuntos de la actualidad social y política.

“Por un lado, la avalancha de información que recibimos cada día, y que nos impide diferenciar entre lo cierto y lo ‘fake’; por otro los medios de comunicación, las fronteras de la información, de lo noticiable, y la vulneración de la ética profesional; y por otro, el uso desmedido de las redes sociales, la construcción de un mundo falso, de felicidad inventada, que puede convertirse en una trampa, si no se tienen en cuenta una serie de filtros y de prevenciones”, apunta en resonancia a las dos víctimas de la novela: dos chicas adoptadas, originarias de Rusia, una de ellas hija de un empresario implicado en un escándalo de falsas titulaciones académicas, y la otra una joven rebelde con sobreexposición en las redes sociales.

Gutiérrez Solís ha incidido en "la importancia del enclave" donde transcurre la acción, que "es la realidad", o sea un paraje tan real como "los caños y esteros, las marismas que unen Punta del Moral con Isla Cristina", en la costa onubense más próxima Portugal, un lugar "con una belleza salvaje y turbadora al mismo tiempo, que es como un laberinto que muy pocos conocen, como un reducto natural que no ha sido sometido por el hombre".

Como en la anterior novela de Gutiérrez Solís, “Los amantes anónimos”, la protagonista de ésta es Carmen Puerto, una inspectora de policía de muy mal carácter que vive confinada, en su propio mundo, en un pequeño piso de Sevilla, y de la que el autor dice que es “una representación a escala de la sociedad actual: podemos estar muy solos a pesar de estar interconectados”.