Santa Sofía en Estambul, todo un símbolo. Los turcos la llaman Ayasofya

Para ellos es el permanente recuerdo de la conquista de Estambul que ocurrió en el año 1453

Interior de la Basílica de Santa Sofía 
Estambul
Interior de la Basílica de Santa Sofía EstambulTurismo TurquiaAlicia Romay

Conocida también como Santa Sofía de Constantinopla. Sus muros han sido testigos de conflictos de todo tipo: políticos, religiosos, sociales… 1500 años de historia.

Más que un monumento es un símbolo en la capital turca . Su nombre deriva del griego y significa sabiduría sagrada. Fue construida sobre las ruinas de antiguas iglesias cristianas diseñada en el año 532 dC por Isidoro da Mileto y Antemio di Tralle por voluntad del emperador Justiniano. Las obras finalizaron en el año 537 pero en el ano 562 después de diversos problemas se hicieron algunas reformas para mejorar la seguridad de la estructura. Con un arquitectura bizantina, la cúpula tiene 55 metros de altura. Detrás del altar se encuentra el gran ábside con dos grandes ventanas. Las obras representadas en la iglesia son las más representativas del arte bizantino.

Su historia fue azarosa desde su primera edificación por Teodosio II. Justiniano se empeñó en ampliarla simbólicamente, pero sufrió un devastador incendio durante la célebre rebelión de Nika, el 13 de enero de 532. En el marco del programa político, artístico y propagandístico del cesaropapista Justiniano era crucial esta iglesia, que se inauguró de nuevo en 537. Su cúpula colapsó en 558 por el terremoto de 557 y se completó finalmente bajo la dirección de los arquitectos Antemio de Trales e Isidoro de Mileto como la obra más impresionante de la Tardoantigüedad –que todavía hoy sobrecoge– con una cúpula reconstruida que resultó ser más grande de toda la Cristiandad, directamente inspirada en la tradición romana del Panteón pero dedicada a la nueva deidad cristiana. El nombre completo del templo, “Templo de la Santa Sabiduría de Dios”, daba cuenta específicamente de su consagración a una imagen procedente del Libro de la Sabiduría del Antiguo Testamento pero, sobre todo, personificada en el Logos encarnado en Cristo, la segunda hipóstasis de la Trinidad, que se celebra el 25 de diciembre: la inauguración del nuevo templo tuvo lugar la mañana del 24 de diciembre del año 562.

Desde entonces hasta la caída de la ciudad, en 1453, ante los turcos otomanos, Santa Sofía fue testigo de la milenaria historia bizantina. Tal vez en cumplimiento de una vieja profecía, el último emperador bizantino también se llamó Constantino. El noveno de tal nombre cayó ante los turcos batiéndose ante las murallas. Pero la ciudad crepuscular sobre la que gobernó era ya una solo una sombra de la gloriosa Constantinopla ante los nuevos centros de poder del Renacimiento: Venecia, Roma, París. Su caída fue resonante y las huestes de Mehmed II hicieron de ella la capital de la Sublime Puerta, el Imperio Otomano: tras ella muchos reclamaron su capital simbólico, y en el mundo ortodoxo Moscú quiso ser la Tercera Roma. Mehmed hizo de Santa Sofía una mezquita, cosa que acabó con la Nueva Turquía de la modernidad. Ahora los tiempos cambian. Pero sigue siendo monumento de la gloria del Imperio de Oriente y su simbolismo sigue importando mucho, como se ve.

Constantius, hijo de Constantino, y el emperador Teodosio el Grande, construyeron una segunda iglesia, que fue quemada en el 532.

Durante 900 años, fue la sede de la Iglesia Ortodoxa de Constantinopla. En el año 1204 los cruzados expulsaron al patriarca de Constantinopla, reemplazandolo por un obispo apostólico romano, y saquearon la iglesia. Muchos de los tesoros robados se exhiben hoy en San Marcos en Venecia.

El presidente Mustafa Kemal Atatürk durante su mandato la convirtió en museo según el decreto del 24 novembre 1934.

En 1453 el Sultán Mehmet conquistó la ciudad y convirtió Santa Sofía en la principal mezquita de Estambul, sitio que conservó durante 500 años. “Quién conquiste Estambul del mundo islámico, será bendecido” Sultán Mehmet.

Interior de Santa Sofía

En la época bizantina, Hagia Sophia estaba decorada con mosaicos representando a la Virgen María, Jesús, los santos y los emperadores. Al convertirse en mezquita, los mosaicos fueron cubiertos.Fue con la restauración de 1847 que se descubrieron bajo el yeso, pero no se pudieron restaurar por completo hasta 1931. Los más famosos están en las galerías del piso superior, entre ellos el Deësis con el Cristo Pantocrator.Se conservan los medallones de madera con caligrafía islámica, suspendidos del domo central, con los nombres de Allah y Muhammad, y los primeros cuatro Califas.