África, los mismos problemas de siempre

Esteban Crespo presenta en Málaga «Black Beach», una cinta con Raúl Arévalo y Candela Peña en la que bebe de su propia experiencia como cooperante para denunciar las injusticias en el continente negro

Raúl Arévalo en «Black Beach»
Raúl Arévalo en «Black Beach»LR La Razón

Si el sábado Calparsoro apostaba por un thriller con aires quinquis, ayer fue el turno de Esteban Crespo («Amar» y «Aquel no era yo»), que también presentó un thriller «en la carcasa, pero que, en el fondo, es un melodrama», explica el director y guionista de «Black Beach». «Es una película para ver dos y tres veces para apreciar todos los detalles».

Así presenta Crespo un largometraje que llegará a las salas a finales de septiembre y que cuenta la historia de Carlos (Raúl Arévalo), un alto ejecutivo que recibe el encargo de mediar en el secuestro del ingeniero de una petrolera americana en África. Un hecho que pone en peligro la firma de un contrato millonario y que lleva al protagonista a un viaje en el que deberá enfrentarse a su pasado como cooperante en el país (que no se llega a citar, pero que se mueve entre Guinea Ecuatorial y Ghana) y elegir entre sus intereses personales y profesionales.

Una trama para la que Crespo consideró «fundamental» que los actores (Arévalo, Candela Peña, Lidia Nené, Emilio Buale...) pisaran África con la suficiente antelación para «quitarse los prejuicios. Es un lugar que te cambia por completo», explica. Bien lo sabe el propio director después de casi dos años como cooperante en este lugar. Experiencia que le valió para sacar la cabeza con su cortometraje «Aquel no era yo» (nominado a los Oscar) y que ahora encuentra cierta continuidad en este nuevo proyecto con el que pretende denunciar las injusticias que se viven al sur de Europa.