Crítica de “Minari. Historia de mi familia”: Corea cumple un sueño ★★★☆☆

Un fotograma de "Minari"
Un fotograma de "Minari"ImdbImdb

Dirección y guión: Lee Isaac Chung. Intérpretes: Steven Yeun, Han Ye-ri, Youn Yuh-jung, Alan S. Kim, Noel Cho, Will Patton, Scott Haze, Eric Starkey. Estados Unidos, 2020. Duración: 115 min. Drama.

¿Existe, existió alguna vez, el sueño americano? ¿Y fue teóricamente posible para todos, incluido un hombre de raíces asiáticas con muy poca suerte? La respuesta la puede tener el propio Lee Isaac Chung, que vuelca en esta delicada película los recuerdos de su infancia. No resulta, pues, extraño que el filme haya obtenido recientemente el Globo de Oro a la mejor cinta en habla no inglesa, que triunfara en Sundance y suene con redoble de tambor para el Oscar; tampoco que con unos retoques y en cuanto Hollywood se recupere del tremendo coronavirus, piensen por allí rodar un posible «remake».

Bienvenidos de nuevo a los años 80, cuando una familia de origen coreano con dos hijos pequeños compra una pequeña granja en Arkansas ante la obsesión del padre (un sólido Steven Yeun; sí, el de la famosa serie «The Walking Dead») por dejar definitivamente atrás California y las estrecheces económicas. Si otros lo han conseguido, por qué él no cultivando verduras de su país (como el minari, una hierba aromática muy consumida en ese lugar del mundo) para venderlas a los miles de compatriotas que aterrizaban en EE UU durante esa década con la misma y obsesiva idea en la cabeza. La llegada de la enérgica y atípica abuela al nuevo hogar, una señora a la que le apasionan las cartas y ver en la televisión lucha libre, cambiará el hilo de la historia.

Con humor y sensibilidad, que no sensiblería, el cineasta nos guía por el duro día a día de estos fantásticos personajes sin grandes dramas (eso llega al final del metraje) para reflejar esa metódica y unida lucha por sobrevivir. Con un tono que se resiste a caer en la fácil nostalgia,Chung nos sumerge en episodios tan cálidos como el que protagonizan la anciana y su nieto mientras buscan el mejor sitio donde plantar unos frágiles tallos que, quizá, confirmen que sí, que entonces soñar era posible todavía.

Lo mejor

Es un filme delicado, cálido, que sin abusar de ornamentos dramáticos logra transmitir, y mucho

Lo peor

Habríamos querido saber más sobre el personaje tan religioso y extraño que interpreta Will Patton