Un billete a ninguna parte

El Memorial de la Shoah rescata 98 fotos inéditas sobre la detención de judíos en Francia

Theodor Dannecker fue el responsable de los registros de judíos en las comisarías de París en mayo de 1941
Theodor Dannecker fue el responsable de los registros de judíos en las comisarías de París en mayo de 1941memorial de la soahmemorial de la soah

Fue la redada del Velódromo de Invierno («Vel d’hiv») la que ha quedado más presente en los imaginarios del pueblo, pero ello no significa que fuera la única de «l’Hexagone». Ni mucho menos. París ya llevaba dos años bajo dominio nazi y aquel 16 de julio del 42 significaría un pasito más hacia el horror. Trece mil judíos eran arrestados con la complicidad del gobierno de Vichy y llevados al exterminio de los campos de concentración.

Tras sacarlos de sus casas de madrugada, y retenerlos durante horas o días, dependiendo del lote, el traslado final se hizo a la luz del sol y bajo la mirada «indiferente y, a veces, sorprendida» de los parisinos, confesaba una de esos 4.000 niños y niñas que fueron testigos directos, Annette Krajcer. Un episodio de la Segunda Guerra Mundial que tendría réplicas constantes a lo largo de los territorios invadidos y de los años. Aunque no hace falta ir muy lejos para encontrar la historia repetida, porque la del Velódromo no fue ni la primera ni la última vez que sucedería algo similar en la capital gala. Un año antes, y cambiando los tristes protagonistas, había ocurrido exactamente lo mismo.

Memorial de la SoahMemorial de la Soah

El 14 y el 15 de mayo se pidió a 6.000 judíos extranjeros residentes en París –principalmente polacos– que se registraran en las comisarías de la ciudad. Nada bueno les traería aquel «billete verde» que se les prometía. Los hombres que respondieron a la citación fueron deportados al momento por las autoridades francesas. Destino: los campos de Pithiviers y Beaune-la-Rolande (Loiret), primero, y el temible Auschwitz, después.

De todo ello nos llegan ahora unas imágenes que habían permanecido ocultas durante 80 años y que el Memorial de la Shoah rescata del anonimato. Un centenar de instantáneas (98, para ser más precisos) que adquirieron hace unos meses por «casualidad», aseguran, de un comerciante de segunda mano. Fotos en blanco y negro que arrojan muchas incógnitas y alguna certeza, como la de que la mayor parte de las imágenes fueron tomadas en el gimnasio Japy del distrito 11.

Gracias a este hallazgo se pone cuerpo y cara a testimonios que habían llegado hasta nuestros días a través de las familias de los supervivientes. Pero otro de los hitos que señala el Memorial es encontrar a Theodor Dannecker entre las figuras, uno de los responsables de la Solución Final; también al prefecto de la Policía local, François Bard. «Una foto rara porque nunca habíamos visto a Dannecker en el momento de una redada», apuntan.