Cine

Crítica de “El otro guardaespaldas 2”: Antonio Onassis, el villano que llegó a Grecia ★★★☆☆

Antonio Banderas en "El otro guardaespaldas 2"
Antonio Banderas en "El otro guardaespaldas 2" FOTO: Imdb Imdb

Director: Patrick Hughes. Guión: T.O’Connor, B. Murphy, P. Murphy. Intérpretes: Ryan Reynolds, Antonio Banderas, Samuel L. Jackson. EE.UU, 2021. Duración: 90 minutos. Comedia de acción.

Hay críticas que se escriben sabiendo lo que va a suceder y, miren, yo lo entiendo perfectamente. Sucede con esta secuela de «El otro guardaespaldas» (2017), que en cuanto sepan quiénes forman el reparto, un auténtico derroche, y concretemos que se trata de una disparatadísima comedia de acción (yo no sé ahora mismo qué tiene más de cada uno de los géneros), pues el resto casi como que sobra. Pero seamos valientes aunque ya tengan en una mano las entradas y, en la otra, el cajón de las palomitas, ambas costumbres muy sanas y necesarias, por otra parte. Michael Bryce (Ryan Reynolds, un actor con una filmografía realmente valiente: «Buried», «Deadpool», «Life (Vida)»...) y el asesino a sueldo Darius Kincaid (Samuel L. Jackson, nada que decir sobre este intérprete tan guay) vuelven a verse las caras en una nueva misión para garantizar la paz en medio mundo.

Pero vayamos por partes: Bryce, aún bajo investigación y sin licencia por lo sucedido en la anterior película, se encuentra disfrutando de un año sabático después de que su psicóloga haya estado a punto de mandarlo más lejos todavía, pero durante el descanso del guerrero se cruza en su camino Sonia Kincaid (Salma Hayek), la osada esposa de Darius, que, armada hasta los dientes, se lo lleva en volandas para quitarlo de en medio mientras estalla el primer tiroteo de la película. La joven le pide que la ayude a liberar a su marido y luchar contra un complot mundial en el que están implicados un malvado griego (Antonio Banderas, o la resurrección de Aristóteles Onassis, en el papel de un millonario que busca venganza porque la Unión Europea ha sancionado económicamente a su país), con quien mantuvo una relación en el pasado que cuando la vean descubrirán, y un célebre ex agente (Morgan Freeman con un personaje que tiene gracia).

El cineasta Patrick Hughes, que ya dirigiera la anterior, decide, no rizar el rizo, sino toda la melena, y, así, de un filme, el primero, que ya nació como parodia, salta ahora a su segunda entrega que se parodia a sí misma mientras el protagonista lee libros de autoayuda «finos» y se pregunta por el sentido de su vida personal y profesional mientras Sonia sigue demostrando por qué tiene más peligro que una caja de bombas. El elenco, no hace falta esta vez que lo juren, se lo tuvo que pasar de miedo durante el rodaje, y así se muestran casi todos, un poco pasados de vueltas pero muy relajaditos y divertidos. La conclusión, y volvemos al arranque de este texto, está clara como agua del río: si quieren pasar un rato entretenido, surrealista y lleno de alocadas confesiones, no le den más vueltas y pónganse ya en la fila, que lo mismo no es numerada.

Lo mejor

Es una cinta palomitera, los creadores lo sabían, y, además, tiene un lujazo de reparto

Lo peor

Cuando descubres a gente que, trabajando, se lo pasa en grande, te da bastante envidia