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Rosalía y el respeto al reguetón

Musicalmente hablando este 2018 ha coronado a la cantante como la reina indiscutible y al colombiano J Balvin, hasta en la «playlist» de Obama. Estos son los diez mejores discos del año para LA RAZÓN

  • «El mal querer» de Rosalía, que combina epidermis con vanguardia, va más allá del flamenco y se sitúa en el terreno de la cultura urbana
    «El mal querer» de Rosalía, que combina epidermis con vanguardia, va más allá del flamenco y se sitúa en el terreno de la cultura urbana

Tiempo de lectura 8 min.

30 de diciembre de 2018. 03:13h

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Xavi Sánchez Pons.  30/12/2018

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Este ha sido un año lleno de buenos álbumes, tanto dentro del «mainstream» como en la escena independiente. Esta temporada será recordada, entre otras cosas, por el despegue definitivo de Rosalía, el respeto crítico obtenido por el reguetón concienciado de J Balvin y la ciencia ficción contra la intolerancia y en favor del libre albedrío de una marciana llamada Janelle Monáe. Esta lista de diez álbumes es una muestra representativa de lo que ha pasado este 2018 en la música, y mezcla figuras consagradas con otras que deberían marcar el futuro próximo del pop, del rock y de la música urbana.

► Rosalía

«El mal querer»

Más que un disco, un fenómeno de masas que ha convertido a la cantante de Sant Esteve Sesrovires en una estrella pop global. Algo que ya le ha reportado dos Grammys Latinos y las alabanzas de la prensa musical de todo el planeta. «El mal querer», que combina epidermis con vanguardia, va más allá del flamenco y se sitúa en el terreno de la música urbana; un cajón de sastre donde se mezclan un montón de palos musicales (lo mismo que hace Rosalía en su segundo trabajo) y que se utiliza para denominar el pop comercial que se hacer ahora (ese «Malamente» que ha dado, literalmente, la vuelta el mundo).

► J Balvin

«Vibras»

En este 2018 el reggaetón latino se ha ganado el favor de la crítica especializada y de los festivales de música cool españoles. Gracias a «Vibras» J Balvin es cabeza de cartel del Primavera Sound 2019, ha conseguido ser portada de la revista «Rockdelux» y un tercer puesto en la lista de los mejores discos internacionales de MondoSonoro. El quinto trabajo del colombiano se acerca más que nunca al pop y al r&b, rebaja la imaginería machista propia del género y reúne una serie de colaboraciones de culto (como las de Anitta, Carla Morrison o Rosalía). Una bocanada de aire fresco para el reguetón comercial.

► Janelle Monáe

«Dirty Computer»

Uno de los acontecimientos discográficos de 2018. En su tercer disco, Janelle Monáe crea una distopia de soul-pop futurista protagonizada por Cindi Mayweather, un robot femenino, con ganas de liberarse de sus cadenas y dar un puntapié de género y racial a las clases dirigentes. «Dirty Computer» es un tratado exuberante de música negra que picotea con acierto de un montón de estilos. Monáe une esfuerzos con Brian Wilson de The Beach Boys en la canción que da nombre al disco y crea –con toda la intención del mundo, dicho sea de paso– un puente entre el pasado y el futuro del pop que está por venir.

► Idles

«Joy as an Act of Resistance»

El disco de rock independiente británico más relevante de la temporada. En esencia un álbum de punk que bebe de los clásicos del género, tanto en la actitud (la ganas de molestar sin olvidar la diversión) como en la forma (los aullidos de Joe Talbot y el sonido destartalado del grupo), «Joy as an Act of Resistance» ha conseguido el fervor del público sin proponérselo gracias a su honestidad kamikaze. El segundo trabajo de los de Bristol habla de la degradación moral que rige el mundo y viene a contar que lo único que se puede hacer ante ello es correrse una buena juerga mientras todo se va al garete. No es mala idea.

► Fatoumata Diawara

«Fenfo»

Nacida en Costa de Marfil y criada en Malí, Fatoumata Diawara es una de las voces en alza de la música africana. ¿Las razones? Su carisma (algo que se pudo comprobar en su pasada gira veraniega en España por festivales) y su facilidad para escribir canciones llenas de luz. «Fenfo» (algo que decir, en maliense) es un disco que une en un mismo trabajo baile y compromiso político y se atreve con varios géneros sin olvidar sus raíces africanas. En «Nterini» denuncia el drama de la inmigración mecida en un manto de guitarras y percusiones impresionistas, y en «Bonya» se convierte en una versión femenina del Curtis Mayfield de «Move On Up».

► MGMT

«Little Dark Age»

Once años después de reventar las listas de éxitos y de sonar en todos los clubs de moda con «Kids» y «Electric Feel», MGMT recupera su versión más epidérmica sin perder personalidad. «Little Dark Age» utiliza el pop psicodélico de forma original y poliédrica para ironizar sobre los males de la sociedad de ahora: el avance del conservadurismo (la edad oscura a la que hace mención el tema que da nombre al disco) o la alienación que produce la adicción a las redes sociales («She Works Out Too Much»). El cuarto esfuerzo de los norteamericanos contiene hits indiscutibles de pop raro: el tecno pop adictivo de «Me and Michael» y la festividad lúgubre de «When You Die».

► Cardi B

«Invasion Of Privacy»

Con tan solo 26 añosCardi B ha revolucionado la escena norteamericana del hip hop «mainstream». «Invasion Of Privacy» es su primer disco tras un par de «mixtapes» y un puñado de singles, una obra que confirma que la neoyorquina también se maneja bien en formatos largos. De aliento pop y de bases simples que van al grano, «Invasion Of Privacy» explica como Cardi B pasó de ser una stripper del Bronx a convertirse en una celebridad de internet que posteriormente dio el salto a la música para convertirse en una rapera de prestigio. Un paseo deslenguado y sensual por la vida de Belcalis Almanzar (nombre real de la artista).

► Ghost

«Dance Macabre»

Hacía tiempo que el rock duro con pegada comercial no tenía una banda tan sólida como Ghost. El trío sueco es uno de los reyes indiscutibles del género desde hace casi una década y uno de los pocos grupos que puede codearse con los grandes dinosaurios del metal que aún llenan estadios. No es casualidad que Metallica haya escogido a la banda como invitada para abrir los conciertos de su gira europea de 2019. «Dance Macabre», el cuarto disco del combo dirigido con mano firme por Tobias Forge, es una clase maestra de riffs marmóreos, teclados góticos y melodías bien elaboradas. Sin ninguna duda es el mejor disco de rock duro del año.

► Christine and the Queens

«Chris»

El segundo disco de Héloïse Letissier, cerebro tras Christine and the Queens, propone una reformulación personal, radiante y en clave de autor del pop comercial de Madonna, Michael Jackson y Prince. Bombazos rítmicos como la turgente «Girlfriend» (donde colabora el norteamericano Dâm-Funk) o el r&b innovador de «Feel so Good» renuevan una herencia que en manos de la francesa se convierte en una reivindicación synth-pop de la pansexualidad y de la lucha interseccional. En «Chris» el pop electrónico de Letissier suena combativo, desafiante y lleno de matices, con ese contraste que se establece entre su voz dulce y su lírica comprometida.

► La Estrella de David

«Consagración»

Aunque sea a cuentagotas, el indie español sigue alumbrando obras que deberían trascender más allá de la prensa especializada. El tercer disco de La Estrella de David, el proyecto personal de David Rodríguez (héroe bis del indie estatal y parte importante en La Bien Querida) es un pequeño milagro donde vuelven a estar presentes las obsesiones del catalán: New Order, la electrónica chatarrera y el indie-pop británico de los 80. Aquí Rodríguez se ríe de sus miserias y habla con lucidez de las cosas del querer («Cariño») y de los usos y abusos de la sociedad actual («La primera piedra»). Otro álbum de la escena independiente que se sitúa entre lo mejor del año es «El Mal». Kokoshca firma una obra llena de diversión y de mala uva que toca, con éxito, un montón de palos subterráneos del rock y del pop.

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