Juan Llansá, el «hermano mayor» de Lorenzo

Ha sido su mecánico desde que Jorge era un «pequeñajo» con un carácter volcánico

Juan Llansá y Jorge Lorenzo, en el box del Repsol Honda durante un momento de esta temporada@Jaime Olivares Camps GGPP 2019Repsolmedia

La vida no sólo va a cambiar para Lorenzo este domingo a las 14:45. Cuando acabe la carrera de MotoGP se terminará también la relación que durante veintiún años han mantenido Jorge y el único mecánico que siempre ha acompañado al mallorquín: Juan Llansá, conocido en el «paddock» como Juanito y que escuchó temblando el anuncio que el piloto hizo este jueves. «Estoy de acuerdo con la decisión, pero tres añitos más los podría haber hecho perfectamente y yo me hubiese jubilado y él se hubiese retirado. Ahora me deja solo ante el peligro», bromeaba este barcelonés de 58 años que no ha sido sólo la persona con la que primero se encontraba Lorenzo cuando entraba en el box. Fue también en algunos momentos su segundo padre, e incluso a veces el «hermano mayor» que trataba de frenar el volcánico carácter de Giorgio. Una personalidad incontenible que en opinión de Juan es la clave de que el palmarés del «99» sea tan espectacular. «Esa tozudez es la que le ha llevado a ser campeón del mundo cinco veces. Si no hubiese sido tan cabezón, se hubiese conformado en muchas carreras y habría ganado títulos, pero no tantos. Es lo que le ha hecho subir de la nada al máximo y espero que no pierda ese carácter ahora fuera de los circuitos».

Llansá se encontró por primera vez con Jorge cuando el niño tenía diez años y era «un pequeñajo que iba muy rápido encima de la moto». Desde entonces no se han separado y ha sido el único colaborador que le ha acompañado en todos los cambios de equipo. Se fue con él a Ducati y también dio el paso el invierno pasado para fichar por Honda. Es la única condición que Lorenzo ponía para cambiar de camiseta, que fuese Juanito el que se preocupase de su moto y le enseñase la pizarra desde el muro. Junto a Llansá se inventó aquello del martillo cuando machacaba una y otra vez los tiempos y la mantequilla, por la finura en la conducción. No necesitaban las palabras para entenderse y por eso cuando su mecánico de toda la vida se enteró de la retirada no se lo podía creer. «Si en ese momento me cortan las venas, no me sale sangre. Luego vino la rueda de prensa y todo y yo estaba que no podía».

Juntos ganaron aquella primera carrera de 125cc en Brasil y a su lado va a vivir Juan el último paso por meta de Lorenzo como piloto profesional. «Me quedo con todos los títulos que ha conseguido y tampoco me quiero olvidar de los malos momentos, que es donde se aprende y son los que te llevan a los buenos ratos», asegura. Su fidelidad a Jorge es tan verdadera que lleva tatuados en el gemelo de la pierna izquierda los tres títulos de MotoGP que ha ganado el balear junto a un número uno. Fue una manera de celebrar todos esos éxitos que, en opinión del propio Juan, le colocan en lo más alto de la lista histórica de campeones. «Cada época tiene su mejor piloto, dentro de los españoles Marc lleva más títulos, pero a Jorge lo pondría primero o segundo en su tiempo», dice alguien que, a partir de lunes, ya no cuidará de la moto número 99. Una sensación rara, porque no ha hecho otra cosa desde hace veintiún años.