Kim Jong-un, un fanático de la NBA, de los Bulls de Jordan y amigo de Dennis Rodman

Las dudas sobre el estado de salud del dictador norcoreano se multiplican

Si Kim Jong-un se encuentra bien estará a la espera del estreno de los capítulos tercero y cuarto de “The last dance”, pero el estado de salud e incluso los rumores sobre el fallecimiento del líder supremo de Corea del Norte pueden haber dejado al dictador sin presenciar el documental sobre una de las grandes obsesiones de su vida. El líder norcoreano es (o era) un fanático de los Bulls de Michael Jordan, del equipo de los seis anillos y presume de amistad con otra de las estrellas de aquella franquicia, Dennis Rodman.

A Kim Jong-un la fiebre por la NBA le viene de finales del siglo pasado. Su padre Kim Jong Il ya era un fanático de la Liga estadounidense y él heredó esa afición. En la etapa que pasó internado en un colegio suizo en su adolescencia sus compañeros hablaban de una colección infinita de zapatillas Nike, de un número parecido de camisetas de los Bulls de Chicago y de una afición por el baloncesto que le convertía en un jugador más que decente, aunque no superase el 1,70.

Y todo eso en un país en el que todo lo estadounidense era algo demoníaco. A Kim Jong-un le daba igual. Se cuenta que su videoteca con los partidos de los Bulls de Jordan está a la altura de la de una gran cadena televisiva estadounidense; que tiene un balón firmado por el mismísimo Michael Jordan y que se lo regaló la secretaria de estado de Estados Unidos Madeleine Albright; que tiene fotos con Tony Kukoc; fotos con Kobe Bryant y que dictó sus propias normas para jugar al baloncesto en su país. Que si un mate valía tres puntos; un triple sin tocar el aro, cuatro; una canasta en los últimos tres segundos, ocho...

Pero su mayor hazaña vinculada a la NBA fue conocer a Dennis Rodman en 2013. El ala-pívot que ganó tres anillos con los Bulls llegó al país en una gira con otros jugadores estadounidenses ese año y se convirtió en el confesor de Kim Jong-un. Desde entonces ha realizado varias visitas al país y se ha convertido en un pseudoembajador coreano en Estados Unidos. De ahí su preocupación por el estado de salud del líder supremo: "Espero que sea sólo un rumor que el mariscal está enfermo. Espero saber más pronto. Todavía queda trabajo que hacer entre los dos países. Si no se encuentra bien, rezo por su pronta recuperación, para que mis amigos el presidente Trump y el mariscal Kim puedan continuar hacia la paz ”,