Toni Nadal: “Vi a Djokovic, no sabía ni su nombre, pero le dije a Rafael: ‘Tenemos un problema’”

Rafa Nadal habló de la situación por la pandemia e incluso lo llamaron facha. Su tío lo defiende: “Parece que los deportistas no pueden opinar”. Se cumplen 15 años del primer Roland Garros ganado por el zurdo

Toni Nadal (Manacor, 59 años) habla tranquilo y reposado del confinamiento, el tenis y la vida; y de su sobrino, del que fue entrenador desde niño y con el que ganó 17 de los 19 Grand Slams que tiene el zurdo en su palmarés. Se cumplen ahora quince años del primero, en Roland Garros. Rafa, además, está en la pelea por ser el mejor tenista de la historia. ¿Le interesa ese debate a su tío?

-¿Cómo está?

-Bien, ha sido un confinamiento largo y complicado, y sobre todo la respuesta posterior al confinamiento no es muy clara, no sabes muy bien hasta cuándo tenemos esta situación o si podremos hacer pronto una vida normal... Pero una vez que hemos recuperado un poco la normalidad, podemos entrenar [es el director de la Rafa Nadal Academy] y lo hacemos cada día, al menos tienes la sensación de poder trabajar, que siempre va bien.

-¿Es de los que infravaloró todo esto, como casi todos?

-A ver, la primera noticia que tenemos clara creo yo fue la suspensión del Mobile World Congress; fue en febrero y pensamos todos que era un poco exagerado, pero claro, ninguno de nosotros teníamos la información; la información la tiene la OMS y ellos ya empezaron a alentar. No es significativo que la gente de a pie le diera importancia o no. Después, creo que todos empezamos a darle mucha importancia.

-¿Ha visto a Rafa ya?

-Sí, ya está entrenando. Va un poco día a día, va bien.

-¿Está contento? Porque al principio dijo que había pasado altibajos.

-De eso no he hablado mucho con él. Hablo por mí, cuando te dicen de estar confinado al principio piensas: “Qué trastada tener que estar dos semanas sin salir de casa”; pero la realidad es que cuando lo vas haciendo no es tan grave quedarse en casa. El problema es lo de después... Me explico, lo de después para el que no ha tenido afectación del coronavirus, el problema no es el confinamiento, son las muertes que ha habido, los infectados, los sanitarios con escasas medidas de protección que iban a trabajar y se quedaron muchos infectados... El problema de estar confinado, bueno... Nos dijeron que había que hacerlo y al final pasó, el problema es ahora la reconstrucción y la vuelta a la normalidad.

-¿Cree que es difícil ser Rafa Nadal, en el sentido de que habló de la situación y se lio?

-Estamos acostumbrados siempre a la exageración y a tomar cualquier pequeña frase que a uno no le gusta y la exagera. Después estamos acostumbrados o queremos que los deportistas no opinen. Hay sectores de la población que sí pueden opinar y los deportistas parece que no. Son ciudadanos. Al final la libertad de expresión es para todos, no sólo para unos sectores. Con corrección se puede decir cualquier cosa. Yo leo artículos de escritores, de gente que habla y no me escandalizo, me escandalizaría si uno fuera un animal y dice barbaridades, pero hay opiniones en una dirección o en otra y no me escandalizo y procuro no sacarle punta. Cada cual tiene su opinión.

-Se le llamó facha...

-Es curioso que uno puede estar de acuerdo o no, pero adjetivar negativamente la opinión de los demás inmediatamente te desautoriza como demócrata. Tú puedes estar de acuerdo o no con lo que diga cualquiera. Yo escucho opiniones con las que no comparto nada, pero no se me ocurre tildarlo de esto o de lo otro.

-Por otro lado, a Rafa Nadal se le halaga constantemente. No sé si para eso también se le prepara desde niño. A lo mejor a veces le apetece dar un grito en la pista.

-Si le hubiera apetecido, creo que lo hubiera hecho. La verdad es que se ha acostumbrado y no lo hace. Uno aprende a controlarse en la vida. Al final lo normal es tener un control de tu persona y de lo que haces. Haces lo que estás acostumbrado y las cosas que entiendes que tienes que hacer en la vida. Al final no es un tema de engañar o dar una imagen tuya... Cuando sales muchas veces en un partido, no vas a engañar, porque tú haces lo que crees que tienes que hacer.

-Rafa nunca ha roto una raqueta. ¿Tampoco de niño tuvo una fase rebelde como le ha pasado a muchos otros?

-No, nunca rompió una raqueta, no tuvo una fase rebelde, fue un chico normal y educado, hay mucha gente así, no te creas que es sólo Rafael. Hay pocos en el mundo del tenis que no hayan roto nunca una raqueta, me imagino que hay gente educada que no lo hace y tampoco significa que el que la haya roto no sea educado: ha tenido un momento de descontrol y eso le lleva a esa situación, pero nada más.

-¿Piensa que fue duro con Nadal en su época de chaval? Es una cuestión que a veces parece que le molesta que se diga.

-A mí me molesta la exageración. Yo fui duro porque creía que para prepararse bien en la vida uno tiene que estar preparado para las situaciones duras, y es difícil prepararse para las situaciones duras sin un trabajo duro. Es difícil prepararse para la dificultad sin acciones difíciles.

-¿Cree que él lo siente así, que fue usted duro?

-Supongo que sí. Pero también siente que le ha ido bien.

-Este parón obligado, ¿a quién beneficia y perjudica más?

-Teóricamente los más perjudicados son en primer lugar los mayores, porque se le ha acortado un año de poder ganar torneos, pero creo que en general salen todos perjudicados, porque los que están arriba era también el momento de intentar ganar: Zverev, Thiem, Tsitsipas... Han dejado pasar una oportunidad. Y los menos perjudicados son los que estaban por llegar. Los que tenían que dar el salto, han retrasado un poco este salto, pero supongo que el año que viene pierde más el que deja de estar número uno o dos o tres que el que está 50 o 100 con vistas a estar número uno o número dos. Un chico de 17 años que aspira a ser un próximo “top 10” no le afecta. Al final, de todos los resultados de Rafael después de una carrera larga como la suya, los del inicio son los que menos cuentan, cuando no había ganado ningún Grand Slam o estaba el 70 o el 40 del mundo. Si le quitas esta parte, no se vería perjudicado su palmarés, pero si le quitas un posible Grand Slam... Imagina que Thiem o Zverev podían haber ganado un Roland Garros o Wimbledon; o a Djokovic, Rafael o Federer, que por edad tienen menos opciones de estar allí 7 u 8 años.

-Se cumplen ahora 15 años del primer Roland Garros de Nadal. Pese a ser novato, había ganado Montecarlo, Barcelona, Roma... ¿Pensaban que podían hacer algo grande ya en París?

-Claro, lo pensaba yo y mucha gente. Pensaba que Rafael junto con Federer era el máximo candidato a ganar. Después estaban otros: Gaudio, Coria...

-Y a Federer lo vence en semifinales. ¿Recuerda algo de ese partido?

-Tengo el recuerdo previo de las preguntas de los periodistas y yo decía: “El favorito es él que es el número uno”. Rafael era el número cuatro. Pero teníamos claro que si jugaba bien, Rafael le podía ganar y al final el favorito fue Rafael.

-¿El Nadal de ahora ganaría a aquél?

-A aquel del primer año no lo sé... Porque es verdad que hoy es mejor jugador, pero allí tenía mucha más fuerza. No sé. En 2017 juega muy bien, el de este año tendíamos que haberlo visto, el año pasado no jugó bien en Montecarlo, Barcelona y Madrid, pero en Roma recuperó la forma y la inercia y en París volvió a jugar muy bien. En 2008 o 2010 también jugó muy bien... Es muy difícil de decir. Ahora es mejor, pero yo creo que es lo normal. Uno va mejorando siempre técnicamente porque sabe que va dejando cosas por el camino. A mí los partidos que le he visto, el año pasado la final del US Open, de sus mejores partidos; la de 2013 ante un gran Djokovic es difícil de superar; en 2010, en 2008 sin perder un set y superando claramente a Federer en la final de París...

-¿Se sueña con ganar 12 veces allí?

-Yo cada año decía lo mismo. Si a ti en 2005 te dicen que ibas a ganar 10, 11 o 12 veces dices: “Estás loco, es una barbaridad”. Me parece una barbaridad poder repetir la victoria tantas veces con los problemas que hay, porque lo normal es tener un mal día, que llegues un día que a lo mejor estás constipado, que a lo mejor la coordinación no vaya tan bien... Ganar tantas veces no se había hecho nunca, lo máximo había sido Borg con seis y ya me parecía una barbaridad, y Rafael lo ha doblado... Con lo cual. Si lo analizas fríamente antes de empezar dices: no sé, me imagino que algún año llegará sin jugar muy bien, otro día pillaras a un jugador inspirado y perderás, otro día no sé qué... Pero han sido muchas victorias y demuestra que en pista de tierra Rafael ha marcado una diferencia clara con los demás, aunque ha tenido algunos partido complicados con Federer o con Djokovic sobre todo, pero casi siempre los ha solventado.

-Djokovic no era rival de críos. ¿Cuándo le conoció?

-Lo vi jugar por primera vez en Wimbledon y no sabía quién era. Lo vi paseando por allí, lo he contado muchas veces, vi jugar a Mónaco que es un amigo íntimo de Rafael y me quedé a ver su partido un rato y vi que jugaba contra un chico joven y me dijeron: “Es un jugador que tiene 18 años y es el ciento y pico del mundo”. Y me quedé a verlo cuando supe que tenía 18 años por aquello de una posible rivalidad porque Rafael tenía 19. Lo vi unos diez minutos, me fui al vestuario y le puse una mano en el hombro a Rafael y le dije: “Tenemos un problema, acabo de ver a un chico muy bueno”. No sabía ni el nombre, pero hacía cosas de ser muy bueno.

-¿Le interesa el debate de quién va a ser el mejor de la historia?

-Es una cosa lógica, a mí me gusta saber quién es el mejor futbolista de la historia o baloncestistas... Cuando tienes interés por algo te gusta saber quién ha vendido más discos o quién ha cantado mejor ópera, o escritores... Hay cosas más difíciles, pero en el mundo del deporte hay unos números, unas victorias, un porcentaje de victorias, unas semanas como número uno en el caso del tenis... Al final tú miras las estadísticas y normalmente el que las tiene mejores es el mejor. En este momento el que las tiene mejores es Roger Federer: pues es el mejor; si dentro de unos años Djokovic o Rafael le han sobrepasado, pues ellos serán los mejores.

-Que sigan ahí arriba tras tantos años, ¿habla bien de ellos o mal de los competidores?

-Por una parte habla muy bien de ellos porque lo que han conseguido no lo había hecho nunca nadie. Los tres conviviendo en la misma época, con lo cual se han tenido que disputar los títulos entre ellos, compartirlos, resulta que han ganado mucho más que cualquier otro trío generacional: si pones a Borg, Connors y McEnroe, que más o menos compartieron época, uno ganó 11, otro 8 y otro 7, que son 26; ellos tres han ganado 56. Si te vas a Sampras, Agassi y, no sé, Courier, son 14, 8 y 4, pues 26; si coges a Becker, Lendl y Wilander tienen 8, 7 y 7; la realidad es que los tres han superado el récord anterior de torneos de Grand Slam que tenía Sampras, y el de Masters 1.000 que tenía Agassi... Eso habla de tres grandes campeones. También es cierto que a lo mejor ha faltado una generación que los desbancara, nunca se sabe si es porque tu valía es enorme o porque falta la generación siguiente, yo me inclino más por que su valía es elevada. ahora vienen los Tsitsipas, Thiem...

-¿Quién le gusta más?

-En tierra creo que Thiem es el mejor, después de Rafael, porque los últimos años los resultados lo indican; en rápida, pues no sé, tal como vi jugar a Medvedev la final del US Open del año pasado me impresionó el control y si mantiene el nivel aquel, me parecía muy bueno; Tsitsipas tal y como jugó en Londres el nivel es muy bueno y Zverev en principio parecía el indicado a ser el sucesor, pero después no ha tenido la progresión que todos augurábamos.