Luis Enrique, 530 días después

El asturiano regresa al banquillo de España un año, cinco meses y seis días después de su último partido. Los jugadores, felices por su regreso. No queda rastro del paso de Robert Moreno por la Roja

El 23 de marzo de 2019, Luis Enrique se sentaba por última vez en el banquillo de la selección. Fue una victoria (2-1) contra Noruega en el estreno de la fase de clasificación para la Eurocopa. Dolorosos acontecimientos familiares para el seleccionador, un terremoto en la Federación que acabó con su regreso y la salida de Robert Moreno y una pandemia aún no superada después, el seleccionador español vuelve a sentarse en el banquillo de la Roja.

«Que vuelva Luis Enrique a la selección es una alegría tremenda. Es un grandísimo técnico porque su palmarés lo define a la perfección. Después de la desgracia que sufrió ha sido una gran alegría su vuelta. Nos conoce a la perfección, va a sacarnos el máximo rendimiento y va a ser el que lidere a la selección», asegura el capitán, Sergio Ramos.

«Hemos podido tener una charla individual con él. Ha pasado mucho tiempo pero lo vemos igual, con su energía contagiante y habitual en él, los entrenamientos son muy intensos y de exigencia máxima. Lo vemos muy bien después de todo lo que ha pasado y me alegro muchísimo por él», reconoce Rodrigo, el nuevo delantero del Leeds.

No queda ni rastro del paso por el banquillo de Robert Moreno, –el técnico que clasificó a España para una Eurocopa engullida también por el virus–, más allá de la presencia de algunos jugadores que debutaron con él.

No son muchos los futbolistas que permanecen de la última convocatoria de Luis Enrique, apenas una decena de los presentes en Alemania para comenzar su nuevo camino al frente de la Roja, Han pasado casi diez meses desde el último partido de la selección, el que terminó con una goleada a Rumanía y el despido de Robert Moreno en el vestuario del Metropolitano.

Todo lo que vino después lo hubieran firmado los hermanos Marx, pero ha vuelto Luis Enrique y es como si no hubiera pasado el tiempo, como si todo volviera a empezar de nuevo, como el día de su primer estreno como seleccionador.

Entonces era Inglaterra en Wembley. Hoy es Alemania en Stuttgart en el comienzo de la Liga de Naciones. Todo parece lo mismo, pero nada es igual. Por ejemplo, Alemania juega sin la mayoría de los jugadores del Bayern que se proclamaron campeones de Europa hace menos de dos semanas. «A veces no sabe uno qué es peor, si enfrentarse a los veteranos o a los jóvenes que vienen con hambre».

Pero la idea de Luis Enrique permanece. El seleccionador no se ha visto seducido por ese «nuevo fútbol» que se ha impuesto en la fase final de la Liga de Campeones, un ida y vuelta que no es tan nuevo y que a él no le convence. «El estilo asociativo que siempre he intentado es presionar arriba, tener el balón, pero no me gustan los partidos de ida y vuelta aunque sea bonito para el aficionado. Me gusta tener controlado el partido, hacer muchas ocasiones y no recibirlas. Para un partido de ida y vuelta elegiría otro tipo de jugadores, pero tengo a los que juegan como me gusta. Frenesí cuando queramos nosotros y no cuando lo quiera el rival», asegura el seleccionador. «Los jugadores que tenemos son para jugar como hemos jugado siempre», añade.

«Mi trayectoria muestra el fútbol que persigo y mis intenciones. En la selección ya se pudo ver los pocos partidos que estuve. Debuté en Wembley contra Inglaterra y España no salió a especular en ningún momento. Mañana haremos igual, a atacar más que el rival, es una idea de la que estoy convencido y con la que hemos conseguido resultados», afirma.

Y con esa idea, Luis Enrique no duda en buscar a los que mejor sepan interpretarla, aunque eso le lleve a que las convocatorias no sean estables, con muchos cambios entre una y otra. Hasta que los encuentre. «Que vaya probando significa que hay margen de mejora en varios jugadores», asume. Las puertas de la selección están abiertas.