España busca el gol y encuentra a Adama Traoré

La selección buscó el gol sin éxito, pero ha descubierto en el futbolista del Wolverhampton un jugador capaz de cambiar los partidos

España tiene la personalidad que quiere Luis Enrique. El seleccionador pretende que su equipo mande en los partidos, que imponga el ritmo y eso es lo que hizo durante gran parte de los noventa minutos en Lisboa. Recordó a la España de los mejores tiempos, pero le faltó el gol. Y no fue por falta de oportunidades. Lo buscaron Rodrigo y Gerard Moreno, Dani Olmo y cualquiera que se acercara al área. Pero echaba de menos la puntería.

Luis Enrique utilizó el partido para probar, para encontrar alternativas a lo que tiene en la cabeza. Significativo fue que jugara Busquets rodeado de suplentes. Había algo que un simple cambio de jugadores en el traspaso del brazalete que recogió Rodri cuando se marchó el centrocampista azulgrana. Aunque después se lo entregara a Ramos cuando pisó el césped.

No eran los elegidos los que estaban sobre el césped, pero la idea era la misma. De eso se ocupaban los interiores que custodiaban a Busquets, Ceballos y Canales. Dos futbolistas de gusto exquisito que han crecido más allá de la posesión de balón en los últimos años.

España se reconocía en el espejo, en la referencia que Luis Enrique tiene en la cabeza. Y Portugal se conformaba con aguantar, con no hacer mucho ruido y esperar a que España se cansara de atacar. Los portugueses aprovechaban los momentos de respiro para venirse arriba, pero no lo hicieron con convicción hasta la segunda parte, cuando Cristiano desató un remate que hizo temblar el larguero. Por imitación, sólo unos minutos después, Renato Sanches repitió la jugada.

Kepa, que ocupaba la portería de España, sólo pudo mirar cómo el balón rebotaba en el suelo. Cada vez más cerca de la línea, pero sin gol. Cristiano busca acercarse al récord mundial de Ali Daei de goles con su selección, pero no era su día. Aunque encontrara socios de interés, como Trincao. No tiene miedo ni vergüenza el joven portugués del Barcelona. Se atreve con todo, pero el heredero esperaba en el banquillo. También había algo de cambio de guardia en la entrada de Joao Félix por Cristiano en la segunda mitad.

Luis Enrique buscó en el banquillo la vitalidad que le faltaba al equipo y dio paso a Adama Traoré. En la tercera llamada de la selección por fin pudo debutar el jugador del Wolverhampton. La exuberancia física que no disimula la camiseta ceñida que le marca todos los músculos la demuestra también sobre el césped. No fue el único debutante, también se estrenó Campaña.

El seleccionador busca en Adama lo que Del Bosque tenía en Jesús Navas y Pedrito, un futbolista capaz de cambiar el ritmo de la selección, de acelerarla cuando la circulación de la pelota no consigue encontrar los huecos en la defensa contraria. Pocos jugadores son capaces de contener a Adama en velocidad. Su potencia le hace apartar rivales como si nada. «Es el futbolista con más desborde puro de Europa», dice Luis Enrique, que alaba también su evolución en el centro en los últimos años.

Es cuestión de práctica y de toma de decisiones. Traoré demostró todas esas virtudes a la vez en una arrancada por la banda derecha en la segunda mitad. Llegó hasta la línea de fondo, levantó la cabeza y le entregó la pelota a Dani Olmo, que entraba en el área. La agilidad de Rui Patricio evitó el gol, pero Luis Enrique pudo sentirse satisfecho con su elección. Dani Olmo fue un problema constante para la defensa portuguesa. Y lo pagó con las entradas de Semedo.El ex futbolista del Villarreal, de pasado turbio, le pegó un manotazo en la cara para que no se le escapara. Y Renato Sanches lo empujó después. Sin consecuencias.

Adama demostró también que es capaz de trabajar en defensa. Tiene condición física para ir y volver sin problema. Y eso hizo en una jugada con Trincao que acabó en falta por un uso innecesario de los brazos.

España ya tiene un futbolista diferente para cambiar los partidos. Sólo le falta el gol.