Las cinco razones por las que Nadal puede ganar Roland Garros

El tenista español está a dos partidos del que sería su decimotercer triunfo en París y su vigésimo Grand Slam

Nadal ya está en semifinales de Roland Garros, a dos pasos del que sería su decimotercer título en París y el vigésimo Grand Slam, con lo que igualaría el récord de Roger Federer. Le queda lo más difícil, pues ahora se enfrenta a Schwartzman, el rival que le superó en Roma hace unas semanas, y en la final quizá esté Djokovic, pero hay motivos para la esperanza. Son estos.

1- Es Nadal y es Roland Garros

Está claro que estamos viendo un Roland Garros diferente por la fecha, el frío, las nuevas pelotas algo más pesadas, los partidos por la noche, pero como dijo Moyá en una entrevista con este periódico “sigue siendo Roland Garros, la Philippe Chatrier, la pista de tierra que Rafa más valora en el mundo, cinco sets y es Rafa Nadal”. El balear ha disputado 100 partidos en el Grand Slam de París y el balance es sencillamente espectacular: 98 victorias y dos derrotas. En 15 participaciones en Roland Garros son doce títulos: las dos veces que perdió (2009 ante Soderling en octavos y 2015 ante Djokovic en cuartos) y cuando no pudo disputar la tercera ronda por una lesión en la muñeca (2016) son las únicas veces que no ha conquistado el título.

2- El escudo de los cinco sets

Si superar a Nadal en tierra ya es difícil (sólo 40 derrotas por 443 triunfos), hacerlo en partidos a cinco sets se convierte en todo un reto. Los dos “tropiezos” en Roland Garros son los únicos de Rafa en duelos sobre polvo de ladrillo a cinco sets, ya que antes también se jugaban las finales de los Masters 1.000 y la Copa Davis en este forma. La cifra jugando enfrentamientos largos es de 125 victorias y 2 derrotas de Rafa.

3- Más rodado que en Roma

La falta de partidos es uno de los problema que se podía encontrar Rafa en este extraño 2020 por culpa del coronavirus. Fueron cinco meses de parón, el español no fue a Nueva York a disputar el US Open y empezó a jugar en Roma, donde Schwartzman le pudo en cuartos. Nadal ganó las dos primeras rondas en la capital de Italia sin inmutarse y el del argentino fue el primer compromiso en el que pasó apuros, ese momento de tenerlo difícil y salir adelante. Esa vez no lo logró, pero le sirvió como experiencia. En París ya lleva cinco partidos y el último contra Sinner fue duro y obligó al zurdo a subir el nivel. Va de menos a más, como tantas otras veces en la ciudad de la Torre Eiffel, donde ya está completamente adaptado a las condiciones, aunque sean cambiantes.

4- Físico intacto

El partido de cuartos de final contra Sinner dio a Rafa lo que necesitaba: exigencia y ritmo después de cuatro primeras rondas en las que todo fue demasiado sencillo. La parte positiva de todo eso es que para llegar a la penúltima ronda ha invertido 10 horas y cuatro minutos, muy poco desgaste. Eso se une a los pocos torneos que ha jugado este año por obligación, ya que la mitad quedaron suspendidos por el coronavirus, lo que hace que no se tema por los problemas en las rodillas que le aparecen de vez en cuando. Pese a que su partido contra Sinner acabó a la 1:30 de la madrugada, tiene dos días hasta las semifinales. Por tanto, físicamente va a llegar intacto al penúltimo partido. Uno de los aspectos más destacados de Nadal en este Roland Garros es lo rápido de piernas que se le está viendo.

5- El balance con Djokovic en París

Es hablar demasiado pronto, porque a Nadal le queda un duro partido y a Djokovic, dos, pero la presumible final podría enfrentar al número uno con el número dos del mundo. Es cierto que el serbio es de los pocos tenistas que ha podido con Rafa en París y el único que lo ha hecho ganándole tres sets seguidos, pero fue en 2015, cuando el español, cuya cabeza como deportista es una de las más privilegiadas de la historia, tuvo un bajón mental. El cara a cara total entre los dos tenistas en el Grand Slam de tierra es de seis victorias para el español y esa única derrota. El zurdo le ganó en los cuartos de final de 2006, las semifinales de 2007, 2008 y 2013, y las finales de 2012 y 2014. El triunfo de Djokovic es el último precedente en la Philippe Chatrier entre ambos. La última vez que jugaron en tierra fue en Roma el año pasado y se impuso Rafa 6-0, 4-6 y 6-1.