Toni Nadal: “Claro que a Rafael le gustaría ser recordado como el mejor de la historia, pero ahora no creo que le preocupe más de la cuenta”

El tío y exentrenador analiza la final de Roland Garros: “A Djokovic se le hizo una montaña desde el principio”. Y habla de cuándo vio que en el pequeño Nadal había un grandísimo tenista

Toni Nadal (Manacor, 59 años) se emocionó al ver a su sobrino, al que entrenó desde niño hasta hace un par de años, conquistar su vigésimo Grand Slam. Lo que empezaron él, Rafa Nadal y el resto del equipo está teniendo continuidad con Moyá. Admite que no pudo ver el final del partido con Djokovic por los nervios. Él, que lo ha vivido tantas veces en directo en la pista... “Pero cuando estaba allí tenía otra sensación”, reconoce.

–¿Ha dormido bien?

–Claro, me gusta mucho ver ganar a mi sobrino, pero no me dura tanto tiempo, ja, ja.

–Se vio al Toni Nadal más emocionado tras la final de Roland Garros...

–Me emocioné porque, la verdad, cuando me nombraron los 20 Grand Slams de Rafael, el haber sido capaz de igualar a Roger Federer... Pues mira, fue un momento especial y mira... Normal.

–¿Qué fue distinto esta vez contra Djokovic?

–Lo diferente fue que Rafael salió a jugar muy bien... Bueno, supongo que Djokovic también, pero desde el principio se vio que perdió el norte muy rápidamente cuando vio que Rafael le hacía el break en el primer juego.

–En ese juego Djokovic hizo tres dejadas seguidas...

–Cuando uno hace dejadas constantemente y no las hace fruto de la preparación del punto, sino fruto de no querer jugar, es que algo falla, porque es demasiado pronto, y creo que en todo momento él vio que se le hacía una montaña demasiado grande y vio que Rafael sería muy difícil de batir.

–Al serbio le molestó el revés alto que le tiraba Rafa, que se le atragantó...

–Es que Rafael lo tenía muy claro, sabía, y es lo mismo que hemos hecho toda la vida, que el tema era levantarle de vez en cuando la pelota para que Djokovic no pudiera apoyarse fácilmente sobre esta bola, que desde arriba es muy difícil de golpear. El miedo que tenía Rafael es que las bolas habían cambiado y la pista estaba más húmeda, y sabía que le iba a costar, pero al final creo que la cosa funcionó y él vio que aquello era demasiado difícil.

–¿Habló con Rafa antes?

–Sí, pero un poco lo que pretendía era darle ánimos antes de salir a jugar, y la verdad es que fue todo muy bien. Salió muy mentalizado y con una gran actitud desde el primer momento.

–¿Él estaba tranquilo?

–Creo que estaba bastante tranquilo y convencido de que las cosas le saldrían bien. Esta es la sensación que me dio. Se veía totalmente preparado, sabía que tendría que jugar muy bien y que las condiciones no eran las idóneas, pero en todo momento estuvo dispuesto a solventar la papeleta.

–¿Y después habló con él?

–Sí. Y estaba, pues lo normal, muy feliz después de una victoria de este calibre, de igualar los 20 Grand Slams de Roger Federer, de ganar su decimotercer Roland Garros. Estaba satisfecho no, lo siguiente.

–¿A usted le interesa el debate del mejor de la historia?

–Evidentemente, a nadie le amarga un dulce, claro a él le gustaría ser recordado como el mejor de la historia, pero de momento no creo que le preocupe más de la cuenta porque al final, pues, lo que tenga que ser será y las carreras ni de uno ni de otro han terminado. Hay que esperar para saber quién puede adjudicarse el título honorífico de mejor jugador de la historia. Creo que están muy cerca: uno es mejor en Masters 1.000, el otro en semanas de número uno; uno ha sido capaz de ganar los Juegos Olímpicos y más Copas Davis, otro más Copas Masters a final de año... Hay poca diferencia.

–¿De esto se habla antes de un torneo como Roland Garros?

–Sí, evidentemente, cuando tú estás para empezar un torneo... Al final Rafael lo sabe, y lo sabe todo el mundo, si Rafael hubiera perdido pues Djokovic tendrá 18, Rafael 19 y Federer 20. Estaría a uno y tiene un año menos y parece que le queda cuerda y dices: “Está cerca”. Ahora la situación ha cambiado, pero creo que al final cualquiera de los tres puede acabar con más Grand Slams, así que vamos a esperar.

–A Djokovic le queda cuerda, pero a Rafa también...

–Yo creo que les queda cuerda a los tres. Es verdad que a Federer teóricamente le queda menos, normal, va a cumplir 40, pero ya veremos.

–¿Cuándo vio, de niño, que Rafael podía ser un tenista de élite?

–La verdad es que desde muy joven tenía la sensación de que Rafael sería un grandísimo jugador. Desde enseguida.

–¿En qué se nota? Supongo que no sólo en que dé bien la derecha o el revés...

–No, lo notaba en toda una serie de cosas, en cómo se colocaba la pelota, la intensidad que le ponía en cada golpe... A veces uno se cree que va a ser así, pero después no lo es. Tú te haces creer que las cosas iban muy bien y no van. La realidad es que yo me lo quería creer, porque para trabajar bien uno tiene que estar convencido de que irá bien. A algunos les ves las cosas muy pronto.

–Siempre dice que en la vida no hay que buscar excusas, y eso lo ha aplicado Rafa en este Roland Garros.

–Tengo claro que las cosas son como son y no me las van a cambiar. No le iban a cambiar las bolas ni la pista ni las condiciones ni nada. Sabía que no le favorecían, pero puedes tomar dos caminos: dejarte y ponerte la excusa de que así no puedes ganar o bien decir “esto es lo que hay, y vamos a intentar hacerlo lo mejor posible con lo que tengo”. Y creo que es lo que hizo.