Nadal y por qué es importante lo que queda de temporada pese a haber ganado Roland Garros

Con el triunfo en París el balear ha cumplido el gran objetivo de este extraño y triste 2020

Rafa Nadal conquistó su decimotercer Roland Garros y su vigésimo Grand Slam el domingo; el lunes se hizo las fotos clásicas con la Copa de los Mosqueteros, atendió a la prensa y por la tarde ya estaba en Manacor. “Quiero recuperar un poco la vida normal. Volver a casa y tener sensación de libertad: ir a jugar a golf, pasarme por la academia… Hacer una vida un poco más normal que la de estos 20 días y ver a la gente que no he podido durante todo este tiempo”, dijo el zurdo en una entrevista en la web oficial de la ATP. Tras la burbuja de París, donde apenas ha podido estar en el hotel, entrenar y jugar, le toca un poco de descanso, pero después, ¿qué?... Porque la temporada no ha terminado.

Quedan diez torneos en el circuito de hombres. Esta misma semana se está jugando en San Petersburgo, Sardinia (Italia) y Colonia; después vendrá Amberes, otro torneo 250 en Colonia, Viena, Kazajistán, que dará paso a uno de los platos fuertes, el Masters 1.000 de París-Bercy; parar terminar en Sofía y las Finales ATP, es decir, el Masters, que reúne a los ocho mejores del año. “Hoy más que nunca, las decisiones hay que tomarlas con calma, analizando bien todas las situaciones. Necesito un poco de tiempo para saber cuál va a ser mi calendario”, dice Nadal. Una opción es no volver a competir ya hasta 2021, pues el objetivo, y más con la triste situación que se vive por el coronavirus, está cumplido este 2020. La parte que queda es la que se le suele dar peor al español, pero también es verdad que normalmente llega agotado a este tramo final del curso, y ahora no va a ser así. El problema de la opción de no jugar más es que su puesto como número dos del mundo peligraría. El líder del año va a ser Djokovic, que ahora tiene 11.740 puntos y ya es inalcanzable. Detrás está Rafa con 9.850 y a continuación Thiem con 9.125. La pandemia ha hecho que la ATP congele de alguna manera los puntos: se conservan los del año pasado, pero si se mejora la actuación en este, se cuenta el torneo en el que se haya llegado más lejos, pero nunca puede sumar dos veces la misma cita. Todo este lío se entiende mejor con un ejemplo: Thiem llegó el año pasado a la final de Roland Garros y como este 2020 perdió en cuartos, conserva sus 1.200 puntos de finalista (caducan cuando se vuelva a disputar Roland Garros en mayo-junio de 2021). Si hubiera ganado, perdería esos 1.200, pero sumaría 2.000 como campeón.

Así las cosas, la diferencia actual de Nadal con el austriaco (725 puntos) hace que su número dos del mundo no esté asegurado. Thiem perdió en octavos de París-Bercy en 2019, por lo que sólo tiene 90 puntos de ese torneo. Si lo conquista ganaría 910 más (perdería los 90, pero sumaría 1.000) y superaría a Nadal. Después quedaría la Copa Masters, la única cita en la que sí se van perder los puntos del año pasado, como hasta ahora (Thiem defiende 800). Esto podría llevar a Nadal a tener que participar en estos dos torneos (son los únicos en los que lo haría), que por otro lado son una motivación, ya que son dos de los importantes que no están en su palmarés, sobre todo la Copa Masters, donde por unas cosas o por otras casi nunca ha podido disputarla al cien por cien, además de que se juega bajo techo y en pista dura, las condiciones más difíciles para él. Desde hace tiempo el ránking no es una prioridad para Nadal, pero conservar el dos sí es importante para el año que viene. En el Abierto de Australia, donde buscará su vigesimoprimer Grand Slam, tendría un sorteo más amable y no podría enfrentarse con Djokovic hasta una hipotética final.