F1: Fernando Alonso y Renault se ilusionan para 2021

El español probó en Barcelona por primera vez el RS20, la base de lo que será su coche la próxima temporada. Las sensaciones fueron buenas y la euforia empieza a reinar en el equipo

En noviembre de 2018, Alonso, con la «boca pequeña», dijo «hasta luego» a la Fórmula 1. Necesitaba respirar y desintoxicarse del fracaso y la frustración a la que se vio abocado en su aventura con McLaren y Honda. Quiso poner tierra de por medio y entretanto ganó Le Mans, fue campeón del mundo de Resistencia, intentó por dos veces ganar las 500 Millas de Indianápolis y hasta probó en el Dakar mirando a un futuro más lejano.

Pero la F1 siempre estuvo ahí y ayer, 18 meses después de subirse por última vez a un monoplaza de F1 (fue durante un test para McLaren en abril de 2019) por fin pudo probar la base del que será su próximo coche en 2021. El asturiano, que fichó por Renault el pasado mes de julio, se incorporó a la disciplina del equipo hace ya varias semanas (para 2020 Renault ya tenía a sus pilotos titulares, Ricciardo y Ocon) y ayer pudo ponerse al volante del RS20, el coche que está sorprendiendo por su progresión y consistencia en la actual campaña.

Lo hizo en el circuito de Cataluña durante una jornada de filmación publicitaria. Lo normal es que el piloto siguiera las órdenes de un realizador o el director de la grabación, pero lo cierto es que se trató de un entrenamiento puro y duro y el equipo de filmación se las «tuvo que arreglar». Fueron 22 vueltas (el máximo permitido por la Federación), que sirvieron a Alonso para coger ritmo, adaptarse a la velocidad en el paso por curva y recuperar sensaciones. Las mismas que no le pueden dar las otras categorías por las que ha estado en los últimos años, a excepción del coche de Le Mans. El equipo organizó el entrenamiento (que casi estuvo a punto de estropearse por el positivo en covid19 de dos miembros del equipo) a instancias de la FIA, que restringe esta clase de ensayos a la mínima expresión por aquello de reducir gastos.

100.000 euros

En cualquier caso, la jornada de ayer tuvo un coste aproximado de 100.000 euros entre alquiler del circuito, logística, consumibles y personal. «Estoy muy contento de volver al coche, aunque sean sólo 100 kilómetros. Me han servido para volver a disfrutar de la Fórmula 1. Estoy contento de estar con el equipo que ha sido mi familia durante todos estos años. El coche lo ha hecho mejor que yo, aunque yo mejoraba con cada vuelta. El coche tiene potencial y margen de mejora. He tenido buenas sensaciones. Adaptarse a la F1 es mucho más fácil porque es lo que más he pilotado en mi vida. Es verdad que me faltan las referencias de los puntos de frenada, que te das cuenta de lo rápido que llegan las curvas... Tengo que acostumbrarme a muchas cosas, pero es mejor que adaptarse a IndyCar o Dakar», subrayó.

Alonso también afirmó que «hay muchas cosas que hacer para estar listo. También está la parte de ponerse en forma, de acuerdo con los estándares de la F1, sobre todo el cuello. Hoy lo tengo bien, pero ya os diré mañana. Sé que necesito seguir trabajando. También hay que avanzar en la comodidad en el asiento, los pedales y la conexión y relación con los ingenieros para entendernos con la mirada. Vamos a usar esta parte del año para todo eso», dijo Alonso.

El español reconoció que ya esta totalmente integrado en el trabajo diario de la escudería: «Veo las carreras desde casa. Tengo un ordenador que me dio el equipo y desde ahí veo las ''onboards'' de Esteban y Daniel, escucho las radios y estoy presente en las reuniones. Sé lo que pasa durante todo el fin de semana. Los resultados han mejorado y el podio (el domingo) es muy merecido por el trabajo que se ha hecho. Todos en el equipo tenemos altas expectativas con el progreso de este año. Hay mucha energía positiva, tenemos un gran equipo», terminó.