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El Barça retira a un mito

Juan Carlos Navarro dice adiós después de 20 temporadas de azulgrana y de firmar en 2017 un contrato por diez años. El club le manda a los despachos

  • Juan Carlos Navarro
    Juan Carlos Navarro

Tiempo de lectura 4 min.

17 de agosto de 2018. 19:56h

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Mariano Ruiz Díez 17/8/2018

A una semana del arranque de la pretemporada, a mediados de agosto y con un simple comunicado, el Barcelona ha anunciado la retirada de Juan Carlos Navarro (13-6-1980, San Feliu de Llobregat). El mejor jugador que ha vestido la camiseta del Barça, el mejor jugador europeo de la historia de menos de 1,95, el capitán de los míticos juniores de oro ya no volverá a vestirse de jugador de baloncesto. La última vez que lo hizo fue el pasado 8 de julio en el partido amistoso entre los Amigos de Pau y los Amigos de Marc. Fueron sus últimas “Bombas”. Desde entonces más de un mes de espera para confirmar lo que ya se adivinaba al final de la pasada temporada: el Barça no quería más a Navarro en la pista y le envía a los despachos para formar parte de la "estructura técnica de la sección".

El escolta renovó recientemente por diez años, pero era un acuerdo con trampa. Desde el club se le intentaba “ayudar” para que asumiera su retirada y pasará a ocupar algún cargo directivo. Los planes de Navarro eran muy distintos. Después de caer en las pasadas semifinales de la Liga Endesa ante el Baskonia él quería seguir un año más. “Me gustaría seguir el próximo año porque no me quiero ir así”, afirmó el 10 de junio minutos después de que el Barça cayera eliminado. Los problemas físicos y el flojísimo rendimiento de la plantilla convirtieron las últimas temporadas de Navarro en una pesadilla. El nuevo proyecto azulgrana tiene un aspecto muy diferente y él consideraba que todavía podía aportar 10-15 minutos de calidad en la pista y ser un elemento importante en el vestuario, pero...

Con Navarro se va un jugador único. En un tiempo en que los jugadores de baloncesto tienen físicos extraterrestres, él era puro talento. 1’93 y 82 kilos en un cuerpo que adoraba el balón y tenía alergia al gimnasio. Sus números son abrumadores, pero su influencia en el juego en los últimos 20 años va mucho más allá. Es un creador. Pocos jugadores pueden presumir de inventar un nuevo tipo de lanzamiento, la “Bomba”. Patentó un tiro bombeado que ahora se usa en todo el mundo. Era el jefe de los juniores de oro como luego lo fue en la Selección. Al Barça llegó con 11 años y lo ganó todo. También con el equipo nacional. El estreno en la ACB fue el 23 de noviembre de 1997 ante el Covirán Granada con una de sus canastas imposibles. Un año después ganó el Europeo Junior; en el 99, el Mundial a Estados Unidos en Lisboa y ya no paró. Aquel año, en el entonces llamado aeropuerto de Barajas, fue el jugador más solicitado por delante de Raúl López, Felipe Reyes o su amigo del alma Pau Gasol. Con la absoluta lo mismo se prestaba a hacerse una foto para una entrevista pasando la mopa como se levantaba a saludar a los periodistas que compartían restaurante con él y su familia en el día libre de un gran campeonato. Era un tipo normal hasta que se ponía la camiseta del Barça o de la Selección. Luego pasaban cosas como la “semana fantástica” -así la definió él- en los cruces del Eurobasket 2011, las habituales exhibiciones de azulgrana ante el Madrid o el espectáculo que ofreció en el arranque de la final olímpica de Londres ante Estados Unidos cuando el día anterior no podía ni andar.

Por eso el baloncesto y todo el deporte español fueron ayer un unánime “Gracias Navarro”. Reyes, Calderón, Ricky, Pablo Laso, Mirotic... Su amigo Pau reclamó hace no mucho: “Espero que el Barça trate a Navarro como se merece. Él tenía la ilusión por seguir jugando después de dos años muy complicados y me gustaría que tuviera una salida como la de Andrés Iniesta”. Nada más lejos de la realidad pese a que el Barça tiene previsto retirar su camiseta. En un momento en el que los “One Club Men” -deportistas que desarrollan toda su carrera en el mismo club con la excepción en el caso de Navarro del año en Memphis- son una especie en vías de extinción, el Barça ha sido incapaz de gestionar el adiós de uno de sus mitos. En las secciones inferiores seguirá su hija Lucía, que ya no pedirá a su padre más medallas. Navarro es historia, adiós a uno de los más grandes.

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