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El adiós de los Gasol: el fin de la Edad de Oro

La despedida de Pau y Marc después de la derrota ante Estados Unidos cierra la etapa más gloriosa de una misma generación al frente de cualquier selección española

Pau (d) y Marc Gasol (i) anunciaron este martes su retirada de la selección española tras su derrota contra Estados Unidos en los JJOO de Tokio
Pau (d) y Marc Gasol (i) anunciaron este martes su retirada de la selección española tras su derrota contra Estados Unidos en los JJOO de TokioJuanJo MartínEFE

Sentados en el banquillo y con un papel que contrasta con una trayectoria irrepetible, los hermanos Gasol se despidieron de la selección en Tokio. Lo de Pau era una certeza desde el momento en que consiguió estar en la lista de elegidos para sus quintos Juegos Olímpicos. Lo de Marc, en realidad, también. El adiós de Pau y Marc, de Marc y Pau, simboliza el final de la Edad de Oro de la selección española de baloncesto. Es el epílogo de un grupo que ha protagonizado los éxitos de la generación más gloriosa y más longeva a nivel de selección en el deporte de nuestro país. Pau y Marc se enrolaron en su última aventura olímpica en busca, como se ha demostrado, de un imposible. El reto era tumbar de una vez por todas a Estados Unidos en una gran cita. Atenas, Pekín, Londres, Río... Tokio era la última oportunidad. Pero el Team USA fue una vez más la némesis de un grupo que ha hecho historia en el deporte español y mundial.

En el mismo lugar en el que se proclamaron campeones del mundo en 2006, en el Saitama Super Arena, ambos dijeron adiós. Esta vez no hubo ningún hachimaki –la cinta de los pilotos kamikazes japoneses– en la frente como después de aquella final ante Grecia, el partido ante los yanquis fue un guantazo de realidad. Ambos estuvieron en los momentos decisivos sentados en el banquillo. Acabaron sin anotar y apenas sumaron quince minutos en pista entre los dos. Fue un adiós cruel a una trayectoria que no tiene parangón en el deporte mundial. Una dinastía irrepetible. Campeones de la NBA, campeones del mundo, campeones de Europa, multimedallistas olímpicos, titulares en un Partido de las Estrellas... lo que hace no tanto era una quimera para el deporte español, Pau y Marc lo convirtieron en una rutina extraordinaria y todo desde la sensatez, el trabajo, la ambición y su enorme talento por bandera.

Los Juegos han sido especialmente duros para Marc. Lejos de su mejor nivel lleva un par de años intentando reencontrarse. Desde que en 2019 ganó el anillo con los Raptors y el Mundial con la selección no ha sido el mismo. Así explicaba su adiós: «Son días de mucha emoción, pero es el momento de bajarnos de la atracción esta a la que subimos hace muchos años y dejar a la siguiente generación que se suba, que disfrute, que tenga su propia experiencia. Que los jóvenes tomen el relevo. Son 15 años de emociones, de mucho esfuerzo y cariño... No sé cómo definirlo, son tantas experiencias que no hay una palabra que pueda definirlo. Después de perder nunca te quedas satisfecho, pero cuando miras todo en perspectiva lo miras con orgullo y cariño».

Con Pau se repitió la escena de la final olímpica en 2008. Del abrazo con Kobe Bryant a los saludos, uno por uno, con todos los NBA en Tokio. Pau era uno de los suyos sin dejar nunca de ser uno de los nuestros. «Merecemos más de lo que el campeonato nos ha dado, pero así es la vida. Esto es una mezcla de sensaciones en la que no acabas de digerir todo lo que está pasando. Es mi último partido con la selección sí, ha sido una etapa maravillosa y estoy muy agradecido por todo lo vivido y simplemente estar aquí es muy especial, pero la vida sigue», declaró a RNE.

Pau se va sin medalla, pero su adiós tiene mucho de triunfo a nivel personal después de todo lo vivido con una lesión que hubiera retirado a cualquiera a su edad: «Para mí haber estado aquí con este equipo ha sido un gran éxito, una gran alegría y un gran orgullo. Poder volver a vestir la camiseta de España después de la lesión, de la frustración de no saber si podría volver a saltar, a jugar a correr... es un orgullo».

Ambos fueron dos de las piezas más determinantes que cambiaron la historia del baloncesto español. Antes del debut de Pau con la selección en el Eurobasket de Turquía 2001, España había logrado seis medallas. En los últimos 20 años ha sumado 14. Muchas con Sergio Scariolo al frente. «Ha sido un privilegio compartir vestuario con este grupo de leyendas. Compartir viajes, entrenamientos, partidos... ha sido un placer. No podía ni soñar años como estos. Ojalá los jóvenes aprendan de ellos. Han sido lo suficientemente inteligentes para aprender a competir y esta es la parte de esta historia que realmente les hace leyenda, no sólo para el español sino para el mundo del baloncesto», aseguró emocionado el seleccionador.

Su dimensión se refleja en el capítulo de reconocimientos. Pedro Sánchez, Fernando Alonso, Casillas, Carlos Sainz, ex seleccionadores, ex compañeros, Jorge Garbajosa, clubes de fútbol y de baloncesto... Pau tiene que decidir ahora con su familia si continúa o no un año más en el Barça. Marc sigue siendo jugador de los Lakers. El baloncesto español ya los está echando de menos.