Ander Mirambell: hipnosis y entrenamiento de ojos para llegar a sus cuartos Juegos Olímpicos

El piloto español de skeleton se ha clasificado a los 38 años después de superar el covid antes de ganarse el sitio para Pekín en la Copa del mundo de Saint Moritz

Ander Mirambell, durante su participación en la Copa del mundo en Saint Moritz
Ander Mirambell, durante su participación en la Copa del mundo en Saint Moritz FOTO: MAYK WENDT EFE

«No es que sea fácil, es que a veces parece imposible», dice Ander Mirambell después de haberse clasificado para sus cuartos Juegos Olímpicos de invierno. La clasificación esta vez era más exigente después de que la competición masculina haya reducido el número de participantes. Pasó de 30 a 25 para igualarse con la femenina, que ha crecido de 20 a 25 competidores. Además, el piloto español afrontaba la Copa del Mundo en Saint Moritz después de haber superado el coronavirus. «Ya no tienes 23 años, se nota en las salidas que tienes 38 y si encima sumas que en Navidad pasé el coronavirus y perdí dos kilos, no ha sido fácil este final de temporada, pero hemos conseguido el objetivo y no es que lo hayamos conseguido, es que me llevé de premio marcar la velocidad punta más alta de la historia en Saint Moritz», explica Mirambell.

«Estaba dos kilos por debajo del peso máximo y la salida fue regular. Creo que hemos tenido mejores salidas en Saint Moritz, pero si pierdes masa muscular porque estás encerrado durante diez días y no puedes trabajar en el gimnasio y enlazas directamente con las competiciones creo que es normal que suceda esto. Por eso creo que el premio de ir a los Juegos es grandioso y que encima te lleves el récord de velocidad histórico en un circuito que además tiene la última curva con el nombre del Marqués de Portago, el piloto español, es algo curioso», dice.

Llegar hasta aquí no ha sido sencillo, aunque quedan lejos los tiempos en que tuvo que acoplar a sus zapatillas unos ralladores de queso para poder frenar. «Cuando empezamos no había nada y me gasté bastante dinero. Creo que fueron 15.000 euros en una temporada y media. Ahora la situación es diferente. Te das cuenta de que ha evolucionado, pero aun así hay que mejorar en estructuras, en entrenadores, pero si no puedes pagar el salario es complicado. Gran Bretaña tiene un presupuesto de un millón y medio por temporada y van con seis o siete personas de staff y son seis deportistas. Ahora en el Campeonato de Europa estábamos solo con un fisio Ana Torres-Quevedo y yo, no pudo venir el entrenador porque estaba enfermo», cuenta. Y confía en que la situación mejore si España es capaz de organizar unos Juegos de invierno en los próximos años. «No para ganar medallas sino para cambiar la cultura deportiva del país», pide.

Cuando empecé con el skeleton y estudiaba la carrera de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte me encargaba de cuidar casas de campo, limpiar piscinas, trabajar de administrativo en un hospital de noche, haciendo guardias para ganar dinero. En su momento estuve en la Liga con Javier Tebas de 2014 hasta 2021. Eso me salvaba sobre todo los meses de verano y me permitía vivir”, dice. Ahora ejercer como comentarista en Onda Cero en los partidos del Espanyol. “Al final te vas reinventando, buscando diferentes proyectos que te puedan aportar algo en lo económico y que puedas disfrutar. He hecho el Espanyol toda la temporada, incluso en Canadá a las 6 de la mañana”, afirma.

Tengo el master en dirección de fútbol y hablo desde mi experiencia como director deportivo y como deportista”, añade. Además, fue durante tres años miembro del Consejo de Administración del Básquet Manresa. Y trabajó en un programa de televisión en Cataluña que se llamaba ”Insolits”. “Se ocupaba de deportes desconocidos y yo me integraba en ellos y los practicaba. Hicimos hockey subacuático, hicimos horseball, twirling, parkour. Estuvo chulo y yo lo hice porque quería ayudar al deporte utilizando mi imagen”, explica.

Ander suple la falta de dinero y de infraestructuras con entrenamientos alternativos, como la hipnosis y el movimiento rápido de los ojos. “Hemos utilizado la hipnosis los últimos años porque es una herramienta muy importante para trabajar la intuición. Es algo que tienes dentro, algo innato y tú reaccionas a ese estímulo de una forma que no tienes prevista. Eso no lo entrenas, pero se ha descubierto que a través de la hipnosis, cuando estás en un sueño profundo en el que eres consciente de todo, se llega al subconsciente y ahí es donde está la intuición. Si yo trabajo con la hipnosis puedo entrenarme para en un momento de máximo estrés, cuando llega una situación que no tengo planificada, hacer lo que yo quiero. Esa capacidad de decisión del subconsciente es la que trabajamos con la hipnosis”, dice. “Aparte de lesiones, de molestias, que trabajamos con la hipnosis para olvidarnos. Es parecido a lo que hace con la hipnosis la gente que deja de fumar o la gente que tiene que ir al dentista y es alérgico a la anestesia y los duermen para que puedan trabajar. Hace dos años en Italia hicieron la primera operación que sustituía la anestesia general por la hipnosis”, añade.

Aunque entiende que la hipnosis puede no funcionarle a todo el mundo. “Entiendo que la gente no crea porque si tú no crees en la hipnosis no te va a funcionar. Tampoco es la panacea, pero es una herramienta más que en determinados momentos de la carrera deportiva te puede ser útil. Cuando hablas de la hipnosis la gente se imagina a alguien haciendo el pollo en un teatro, pero la hipnosis clínica, la hipnosis para tratar determinadas situaciones aplicada al deporte es interesante y a mí me ha servido”, explica.

Hemos trabajado los ojos con videojuegos, hemos aprendido a mover los ojos más rápido que la gente normal, Hay que reinventarse para poder entrenar de otras maneras que nos permita suplir las carencias que tenemos a nivel de estructura. En verano no podemos bajar pero puedo trabajar los ojos para ver mejor cuando esté en el hielo”, asegura. “Buscamos un especialista en Austria que nos enseñó a mover los ojos más rápido, porque los ojos están compuestos de músculos y si en un minuto puedes leer 150 palabras que seas capaz de leer 180. Eso significa que cuando yo estoy bajando si veía tres estímulos ahora veré seis. Tenemos un protocolo para trabajar que los ojos se muevan más rápido, que vean más estímulos de los que ve la gente habitualmente, preparar el campo visual y los ojos para que tengan más información y eso lo puedo hacer en casa. Esa ha sido nuestra manera de entender el deporte, reinventarte y buscar herramientas que te permitan crecer porque eso el día de mañana te permitirá mejorar”, añade antes de marcharse a comentar el partido del Básquet Manresa en Onda Cero.