Motociclismo

El logro de Bagnaia que sólo habían conseguido Marc Márquez y Rossi en MotoGP

Se convierte en el único piloto junto a Marc y Valentino que consigue defender con éxito su título de campeón en la era MotoGP. No falló en la final de Cheste

GRAFCVA7048. CHESTE (VALENCIA), 26/11/2023.- El piloto italiano de Moto GP, Pecco Bagnaia , en el podio, tras ganar la carrera y proclamarse campeón del mundo en el circuito "Ricardo Tormo" en Cheste (Valencia). EFE/ Biel Aliño
Pecco Bagnaia, en el podio con su cartel de campeónBiel AliñoAgencia EFE

Hasta ahora los dos únicos pilotos que habían conseguido repetir título mundial en la era MotoGP se llaman Marc Márquez y Valentino Rossi. A ese escalón se subió el domingo Pecco Bagnaia, que no tembló nada en la gran final del circuito Ricardo Tormo. No podía fallar el italiano y no lo hizo, al contrario, salió tan decidido como suele hacer los domingos y se puso en cabeza a tirar para espantar todos los fantasmas, que no son pocos para su país en Cheste.

Pecco admite que de niño, lloró cuando vio por la televisión cómo Rossi perdía el título mundial en 2006 ante Hayden en Valencia. A él le ha tocado jugarse los dos de MotoGP que ya tiene también en Cheste, un circuito que le está devolviendo como piloto lo que lloró como fan del gran Valentino. En 2022 se la jugaba con ventaja respecto a Quartararo y acabó bañado en champán. Esta vez el rival era Jorge Martín y le ha vuelto a salir cara a este chico siempre amable y educado.

Ya está acostumbrado a sufrir para levantar los títulos y en este caso él mismo se puso un poco más de presión al colocarse el dorsal uno en el carenado. «Con ese número, el segundo puesto es un mal resultado», confesaba tras entrar en el club de los bicampeones del mundo de MotoGP y en el de los tricampeones si se tiene en cuenta todas las categorías. Fue campeón mundial de Moto2 en 2018, el mismo año que su rival este curso se coronó como el mejor en Moto3.

La incertidumbre en la carrera larga no duró ni seis vueltas, porque la caída de Martín ya le hacía campeón a Pecco pasara lo que pasara. Y sucedieron muchas cosas porque bajó la temperatura bruscamente cuando se fue el sol y empezaron las caídas. Binder se salió de pista cuando estaba líder y su compañero Miller se cayó también estando el primero. Bagnaia aprovechó los regalos para coronarse a lo grande, ganando la carrera, para ponerle el final feliz a un año que se le pudo complicar de verdad con el accidente de Montmeló, cuando la moto de Binder le pasó por encima de la pierna derecha y milagrosamente no tuvo ninguna fractura.

Con esas dudas y el crecimiento de Martín tuvo que luchar Bagnaia, que está dando la razón al cambio de estrategia de Ducati, que pasó de fichar estrellas ya consagradas a golpe de talonario a buscar pilotos jóvenes y hacerlos crecer dentro de su estructura. Un ecosistema equilibrado que en 2024 se va a sentir amenazado por la irrupción de Marc Márquez en el equipo Gresini. El lobo llega para revolucionar un gallinero en el que Bagnaia ha sido el jefe estos últimos años sin levantar la voz y a base de resultados. Cuando ahora todo el mundo quiere ir a Ducati, él les recuerda que cuando nadie deseaba subirse a esa moto salvaje él afrontó el reto y lo ha superado con nota. Como ha soportado la presión sobre sus hombros de ser el heredero en Italia de los títulos de Rossi y Agostini, dos divinidades que han estado presentes en Valencia en la resolución de sus dos títulos, por si la responsabilidad no fuese ya suficiente.

Igual que le sucedió el año pasado ha tenido que sufrir hasta el último día. En 2022 llegó amenazado por Quartararo y acabó levantando el título y esta vez su rival era Jorge Martín, otra Ducati «pata negra», y también le ha servido el plan de administrar la ventaja que había acumulado. Ha vuelto a sobreponerse a sus propios errores, en un camino parecido al del curso anterior, donde se convirtió en el primer piloto que salía campeón después de haber firmado cinco ceros, aunque los compensó con siete victorias. Este año ha firmado cinco ceros en las carreras largas, pero a cambio se ha llevado siete triunfos los domingos, las «carreras de verdad», según sus propias palabras.

En este fin de semana de nervios le ha acompañado su padre, Pietro Bagnaia, y las tres mujeres que lo rodean: su madre, su hermana Carola, que forma parte del equipo Ducati Lenovo, y su prometida Domizia Castagnini, con la que se va a casar el próximo mes de julio y que sigue las carreras desde el box. El sábado no quería ni mirar a las pantallas cuando su chico se iba hacia atrás lastrado por un error en la elección del neumático que todavía no se explican ni el propio Bagnaia ni Rossi, que le ha preguntado varias veces por qué tomó esa decisión.

Pero eso ya es historia, porque ya es bicampeón con Ducati, la marca de la que se enamoró de niño con las motos que compraba su padre. Marc le alabó después porque es consciente de lo difícil que es defender un título. El año que viene buscará el triplete y Márquez se encargará de complicarle.