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Pesic, MVP de la Copa

Bartomeu pidió su regreso como un favor personal por su amistad y el técnico serbio volvió al Palau y ha hecho campeón al Barcelona en sólo diez días.

Pesic, con el trofeo de campeón de Copa que el Barça ganó el domingo
Pesic, con el trofeo de campeón de Copa que el Barça ganó el domingolarazon

Bartomeu pidió su regreso como un favor personal por su amistad y el técnico serbio volvió al Palau y ha hecho campeón al Barcelona en sólo diez días.

Hace menos de dos semanas Svetislav Pesic (28-8-1949, Novi Sad -Serbia) estaba esquiando con su familia en Suiza. Con el Barça de Sito Alonso desangrándose recibió una llamada de Nacho Rodríguez, exjugador suyo en el Barça y actual director deportivo azulgrana. ¿La oferta? Volver al Palau hasta final de temporada para reflotar un proyecto que se iba a pique sin remedio. Pesic sólo necesitó dos días para dar el sí. El que era su jefe en la sección de baloncesto culé hace 15 años, Josep Maria Bartomeu, es ahora el presidente del club y él ha asumido la dirección del equipo como un favor personal a su amigo. Diez días han bastado para que lo que era un grupo sin rumbo se proclamase campeón de la Copa del Rey, el primer título azulgrana desde la Supercopa de España de 2015 con Xavi Pascual.

En cualquier torneo, el premio de Jugador Más Valioso (MVP) nunca se entrega a un entrenador. En Las Palmas de Gran Canaria debió darse la excepción. Pesic ha cambiado el destino de un baloncesto azulgrana que últimamente iba dando tumbos. 45 jugadores en las últimas tres temporadas, el mismo número de victorias que derrotas a estas alturas del año, eliminaciones prematuras en la Euroliga, la peor defensa en 25 años... A todo eso ha dado la vuelta Pesic. A todo eso y a un vestuario que en poco más de una semana le venera. «El nuevo técnico nos ha traído la felicidad y los jugadores necesitamos felicidad para jugar bien. Todo eso se nota en la pista», comentó Heurtel después de ser nombrado MVP. «Está simplificando las cosas. Ya nos dijo que él venía aquí a ganar y no a hacer felices a 12 jugadores», afirmó Oriola. «Pesic ha aportado orden. Hace una semana empezó nuestra temporada y lo ha hecho con un título», dijo Hanga. «Cuando el entrenador tiene las cosas claras todo es mucho más fácil», desveló Claver. Y así toda una plantilla, a la que se apunta desde su anterior cuerpo técnico poco menos que como una panda de traidores.

¿Y quién es Pesic? Cuando el serbio comenzó a entrenar en 1980, de la actual plantilla sólo había nacido el capitán Juan Carlos Navarro. Él es también el único superviviente del equipo con el que Pesic ganó la primera Euroliga del Barça en 2003, la temporada del triplete (Liga, Copa y Euroliga) azulgrana. De la Copa recién ganada ya aseguró en el vestuario del Gran Canaria Arena: «No creo que sea el último trofeo». Una actitud muy de Pesic y que le hace llegar como pocos a sus jugadores. Nada más regresar al Palau y visto cómo estaba el equipo soltó: «Un jugador que tiene tres coches en el garaje no va a ir al rebote ofensivo. Vamos a ver quién tiene tres coches». Y sus hombres cogieron 16 rebotes más que el Madrid en la final. O: «El líder de este equipo es el entrenador». Y después de la Copa: «Jugamos contra el Baskonia, que es el mejor equipo del momento en España. Jugamos contra el Herbalife Gran Canaria en su casa y jugamos contra el Real Madrid, sólo nos ha faltado jugar contra Golden State».

Con 68 años, Pesic ya lo ha ganado todo a nivel de clubes y de selecciones. Ha sido campeón del mundo con Yugoslavia, campeón de Europa con los balcánicos y con Alemania, campeón de la Euroliga, ganador de las Ligas en España, Yugoslavia y Alemania... Y entrenador de las selecciones inferiores más brillantes (Djordjevic, Kukoc, Paspalj, Divac...) en la historia de la antigua Yugoslavia. Además, también lo ganó todo como jugador a finales de los ochenta con el mítico Bosna Sarajevo.

A tres días de un nuevo clásico, pues este viernes se disputa un Barcelona-Real Madrid de la Euroliga en el Palau, el futuro inmediato de Pesic y su Barça pasa por enderezar la marcha del equipo en la Liga Endesa y maquillar su penosa trayectoria en Europa. «Y ahora a por la Liga», ha dicho. Mientras tanto, su familia sigue esquiando en Suiza.