Vuelta a España

Samuel Sánchez explica cómo la Vuelta a España se puede decidir en una bajada

La carrera llega a Asturias, al temido Angliru y al desconocido de La Cruz de Linares donde alguien puede sorprender

Carthy levanta los brazos como ganador en el Angliru
Hugh Carthy, último ganador en el AngliruKiko HuescaAgencia EFE

«Si llueve en la Cruz de Linares yo atacaría bajando. No me lo pensaría ni media», explica Samuel Sánchez. La Vuelta afronta dos jornadas decisivas en las montañas asturianas y el campeón olímpico en 2008 sabe dónde se puede decidir la carrera, en este puerto que se estrena y que le queda muy cerca de su casa en Oviedo. Él se la jugaría en la cuesta abajo, pero era un especialista en los descensos como hay pocos. «No voy a esconder que es una bajada que me gusta», dice.

«El día de Linares para mí si no es la etapa reina, casi. Tiene unos metros de desnivel menos que el día del Tourmalet, pero pocos menos. Y hay que subir San Lorenzo, dos veces Linares, con la bajada de Linares, que es un puerto precioso, muy bonito», explica Samuel. «Es la típica carretera asturiana estrechita, entre árboles, que no bajas del diez por ciento, que te atufas., que no acabas de desarrollar», añade el asturiano, que estuvo muy cerca de ganar la Vuelta en 2009.

Para Samuel Sánchez el que salga líder de las dos etapas de Asturias será ya el hombre fuerte de Jumbo para ganar la Vuelta. En la etapa de Guadarrama sólo Remco Evenepoel parece capaz de romper la carrera, pero ya sólo le preocupa ganar etapas y conseguir el maillot de la montaña. «A ver quién va a aguantar a Evenepoel si muestra las piernas del día de Belagua. Puede ser alguien de la general, que se va a ver obligado a tirar y sin querer le van a hacer el trabajo a Jumbo. Puede ser juez y parte de situaciones complicadas que se pueden ver en la Vuelta, puede ser decisivo en quién puede ganar alguna de las etapas, de los puestos en el cajón, va a dar y a quitar muchas cosas porque a él sólo le vale ganar», añade.

Sepp Kuss coincide con el ciclista asturiano en que las dos etapas asturianas decidirán el ganador de la Vuelta. Y lo afirmaba antes incluso de subir al Tourmalet y a Belagua. «Yo diría que el Angliru y la Cruz de Linares, con el doble paso, son las etapas decisivas», aseguraba después de la etapa con final en Zaragoza.

«El Angliru no es un puerto donde te espere un compañero y te pueda hacer una gran labor, porque la velocidad es tan baja que no te puedes beneficiar. La particularidad que tienen estos puertos de más de un 16 por ciento es que dependes de ti mismo en todo momento. En un puerto tendido como Larra Belagua a rueda vas muy bien, pero en el Angliru vas tú contra ti mismo. Si tu velocidad es diez da igual que se te ponga uno delante, detrás o al lado, vas a subir a diez», explica Samuel. «Si atacas puedes sacar 20 segundos a lo mejor, pero ese esfuerzo lo vas a pagar al día siguiente, que es la etapa de la Cruz de Linares», añade. Sólo después de la famosa Cueña les cabres los corredores se pueden permitir respirar. «Después de la Cueña les cabres uno se amolda porque puedes regular un poco más. Al ser una rampa tan dura tienes que hacerla a tope porque si viene aire lateral es que te caes», advierte Samu.

«Afronto el día con buenas sensaciones», dice Kuss después de haber perdido un minuto quince segundos con Vingegaard en Bejes. «Todo será mucho menos táctico. Es una etapa de ver quién tiene piernas porque el Angliru es un puerto muy duro. Es una subida que me gusta mucho y todavía estoy líder», avisa el estadounidense. Una subida que ha visto victorias épicas como las del Chava Jiménez y Alberto Contador y donde Hugh Carthy fue el último en alzar los brazos en 2020.

En el Angliru sólo cuentan las fuerzas que tenga cada uno. La Cruz de Linares es diferente. «Es uno de esos puertos en los que una rueda amiga siempre te puede venir bien. Es un desnivel un poquito más asumible a la hora de hacer un trabajo», afirma Samuel Sánchez. Pero todo depende de cómo vaya de fuerzas cada uno en el Angliru.