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La “era Nadal”, de Roland Garros 2005 a Australia 2022

Rafa ofrece una permanencia en la élite que ningún otro tenista en la Historia ha demostrado

Nadie nunca ha ganado 21 Grand Slams. Nadie nunca ha levantado doce veces más una el mismo Major. Nadie puede presumir de 18 años de diferencia entre el primer Grande y el último. Sólo Djokovic puede decir como Rafa que ha ganado al menos en dos ocasiones todos los Grand Slams. Lo que empezó en 2005, con su estreno en Roland Garros, ha vivido el último capítulo por ahora en Melbourne. De 2005 a 2022, la “era Nadal” incluye 21 Grandes... y esto no ha terminado.

2005, adolescente campeón

A diferencia de otras estrellas, Nadal llegó a París sin haber jugado nunca antes en el Bosque de Bolonia. No compitió en el torneo junior. Se estrenó en la pista 1 ante Lars Burgsmuller y el alemán siempre podrá presumir de ser la primera víctima de Rafa en la arcilla roja de Roland Garros. Nadal se impuso por 6-1, 7-6 y 6-1. Luego empezaron a caer víctimas ilustres: Malisse, Gasquet, Grosjean, Ferrer y Federer en semifinales. La final ante el argentino Mariano Puerta la resolvió en cuatro sets (6-7, 6-3, 6-1 y 7-5) después de que los nervios le hicieran ceder la primera manga en el tie break.

2006, Monopolio terrícola

Llegó a París dominando la gira europea y con un registro que batir. Si superaba al sueco Robin Soderling en primera ronda (uno de los dos jugadores que pueden presumir de haberle derrotado junto a Djokovic) acumulaba la 54 victoria seguida en tierra batida. El récord de Vilas quedaría atrás. Y vaya si quedó. Después del sueco cayeron Kim, Mathieu, Hewitt, Djokovic, Ljubicic y la primera final ante Federer (1-6, 6-1, 6-4 y 7-6). El suizo descubrió la que sería su pesadilla en tierra batida durante toda su carrera.

2007, víctimas ilustres

Con 21 años llegaba a París como favorito indiscutible y su trayectoria en el torneo fue de una contundencia tal que sólo cedido un set. Fue en una nueva final ante Federer. El listado de víctimas está plagado de nombres sonoros. Arrancó ante Del Potro, se paseó ante Cipolla y Montañés. En cuarta ronda le sufrió Hewitt. La víctima en cuartos fue su actual entrenador Carlos Moyá, que sólo pudo sumar siete juegos. Luego llegaron Djokovic y el suizo (6-3, 4-6, 6-3 y 6-4). Nadie con 21 años había ganado tres títulos en París.

2008, el mejor partido de la Historia

Fue el año de las masacres en la Philippe Chatrier. Cuarto título seguido con lo que igualó el registro histórico de Bjorn Borg. No cedió un solo set. El brasileño Bellucci le arrancó cinco juegos en el primer set del torneo. Después sólo Djokovic fue capaz de llevarle hasta un tie break. ¿Lo demás? Roscos, sets cediendo un solo juego, 21-0 en sets. Nunca se ha llevado el título con tanta autoridad. Bellucci, Devilder, Nieminen, Verdasco, Almagro, Djokovic y Federer. Al suizo, en la tercera final entre ambos, le regaló un rosco y sólo perdió cuatro juegos. No llegó a las 15 horas en pista. Con 23 años y habiendo arrasado en París llegó a Wimbledon y aquella final, que acabó de noche y rozó las cinco horas, entró en los libros de Historia. La victoria ante Federer es para muchos el mejor partido de todos los tiempos. Rafa se coronó en un drama: 6–4, 6–4, 6–7, 6–7 y 9–7.

2009, las lágrimas de Federer

Avisó en 2008 con la semifinal ante Tsonga y en la siguiente edición en el Open de Australia dio un paso más allá. Los dos últimos partidos todavía se recuerdan en el Melbourne Park. Las cinco horas de semifinal ante Verdasco fueron un drama y la final ante Federer no se quedó atrás. Otros cinco sets (7-5, 3-6, 7-6, 3-6 y 6-2) para levantar el primer Grande más allá de la tierra de París. El suizo terminó destruido y se derrumbó en la ceremonia de entrega de trofeos. No pudo contener las lágrimas y dejó una frase para la Historia: “Dios mío, esto me está matando”.

2010, adiós a los fantasmas

Los problemas físicos provocaron que Rafa sufriera en 2009 su primera derrota en París. Fue en los octavos de final ante Robin Soderling. En plenitud física y aparcados los problemas familiares entre sus padres, Nadal volvió a levantar la Copa de los Mosqueteros dos años después. Y lo hizo sin ceder un solo set. Mina, Zeballos, Hewitt, Bellucci, Almagro, Melzer y Soderling (6-4, 6-2 y 6-4) comprobaron que el mejor jugador de la historia sobre arcilla estaba de vuelta. Pero no se quedó ahí. Después de haber tenido que abandonar en los cuartos de Australia ante Murray por problemas físicos, el título en París le dio un impulso que le llevó a ganar Wimbledon. En la final no tuvo rival en Soderling (6-3, 7-5 y 6-4). Remató una temporada inolvidable con el título en el Abierto de Estados Unidos. Sólo en la final cedió un set ante Djokovic (6-4, 5-7, 6-4 y 6-2). El título le sirvió para ser el séptimo jugador de la Historia que completaba el Grand Slam.

2011, hola Borg

Los seis títulos del sueco dejaron de ser un imposible bastante antes. Rafa dominaba la tierra batida con una autoridad con la que nadie mandaba en cualquier otra superficie y si las lesiones le respetaban... La media docena de títulos en París llegó hace once años. Isner logró forzarle hasta el quinto set en la primera ronda. Andújar, Veic, Ljubicic, Soderling y Murray cayeron en tres. En la final volvió a aparecer Federer y acabó igual que las tres anteriores, aunque los tres primeros sets fueron muy equilibrados (7-5, 7-6, 5-7 y 6-1).

2012, el lunes también vale

La pista estaba pesada, había llovido y Djokovic le estaba haciendo incómoda la final. Cuando comenzó a llover en el cuarto set y después de que el serbio se hubiera apuntado el tercero, Nadal y su entorno vieron la luz. El partido se reanudó el lunes y la historia cambió. Rafa se impuso al de Belgrado en la primera final entre ambos en cuatro sets (6-4, 6-3, 2-6 y 7-5). Antes habían caído Bolelli, Istomin, Schwank, Mónaco, Almagro y Ferrer.

2013, el octavo después del partido del año

La semifinal de Roland Garros ante Novak Djokovic fue elegida por la ATP como el partido del año. Fue uno de los encuentros más exigentes a los que se ha enfrentado Nadal en París. Rafa derrotó a Nole por 6-4, 3-6, 6-1, 6-7 y 9-7. Ahí ganó la octava Copa de los Mosqueteros porque Ferrer no fue rival en la final (6-3, 6-2 y 6-3). Nadie había ganado ocho veces el mismo Grande entonces. Ante Brands, Klizan, Fognini, Nishikori, Wawrinka, Djokovic y Ferrer, Rafa olvidó sus problemas físicos. En Nueva York volvió a cruzarse el balcánico, aunque esta vez en la final. El balear sólo había cedido un set en todo el torneo y había mostrado una autoridad aplastante. Levantó su segundo título en Flushing Meadows al imponerse por 6-2, 3-6, 6-4 y 6-1.

2014, cazado Sampras

Rafa dejó París con 14 Grand Slams, igualó a Pete Sampras y ya sólo tenía por delante entonces a Roger Federer. Superó a Ginepri, un joven Thiem, Mayer, Lajovic, Ferrer, Murray y una nueva final con Djokovic. Se impuso al serbio por 3-6, 7-5, 6-2 y 6-4. Fue la penúltima victoria de Rafa ante el serbio en París.

2017, tres años de espera

Las dudas de 2015 pasaron a la historia. La lesión en la muñeca de 2016, antes de medirse a Granollers, también. Carlos Moyá llegó al clan Nadal en la Navidad anterior y en esa edición compartieron palco el tío Toni y Charly como técnicos. El nivel de Rafa fue escandaloso. No perdió un set, cedió 21 juegos, sí 21 en siete partidos, y estuvo poco más de doce horas en pista. Fue una trituradora y el título, además, se lo entregó su tío. Inolvidable un torneo en el que se deshizo de Paire, Haase, Basilashvili, Bautista, Carreño, Thiem y Wawrinka (6-2, 6-3 y 6-1 en la final). En Nueva York tuvo una trayectoria más bacheada hasta la final. El bombardero surafricano Kevin Anderson, que había liquidado a Carreño en semifinales, sucumbió en tres sets (6-3, 6-3 y 6-4).

2018, inalcanzable

Se nota el trabajo con Moyá. Ha mejorado el segundo saque, Rafa es más agresivo, no maltrata su físico y se topa en la final con el que muchos consideran su heredero en tierra batida, Dominic Thiem. Sólo Schwartzman -su rival en la reciente semifinal- fue capaz de arrebatarle un set. Cayeron Bolelli, Pella, Gasquet, Marterer, Schwartzman, Del Potro y Thiem (6-4, 6-3 y 6-2).

2019, una docena

Sólo Margaret Court estaba a la altura de Rafa con sus once títulos en Australia. Nadie más en la historia ha ganado once veces el mismo Grand Slam. Hasta que Rafa lo hizo en París y ese récord lo trituró al año siguiente. La final volvió a ser ante Thiem (6-3, 5-7, 6-1 y 6-1) y en semifinales se reencontró con Federer ocho años después. Antes cayeron Hanfmann, Maden, Goffin, Londero y Nishikori. En Nueva York llegó el decimonoveno Grande. Fue la presentación en sociedad de Daniil Medvedev y ya entonces llevó a Rafa al límite. La final fue agónica y se resolvió en cinco sets. Rafa ganó los dos primeros sets, el ruso igualó el partido y estuvo cerca de sorprender al español (7-5, 6-3, 5-7, 4-6 y 6-4).

2020, el 12+1 y vigésimo llegó en otoño

La pandemia que lo paró todo también detuvo el tenis. A finales de mayo y primeros de junio París se quedó huérfano de Roland Garros. Hubo que esperar al otoño de la capital francesa para que el desenlace volviera a ser el de casi siempre. Con unas condiciones que no tenían nada que ver con las habituales, Nadal volvió a ser igual de superior. La final fue un repaso a Novak Djokovic. El serbio recibió una lección, 6-0, 6-2 y 7-5.

2021, una remontada increíble

En Australia Nadal aumentó todavía más su leyenda en una final increíble ante Daniil Medvedev. En un partido para la Historia, Nadal amplió su leyenda con su vigésimo primer Grand Slam. Roger Federer, Novak Djokovic y sus 20 Grandes ya están por detrás. Derrotó a Daniil Medveded por 2-6, 6-7 (5/7), 6-4, 6-4 y 7-5 después de cinco horas y 25 minutos.