Deportes

Carlos Alcaraz hasta perdió la sonrisa: cae ante Paul en su estreno en Montreal

El español, con un tenis irregular, mejor de cabeza que con la raqueta, se despide del Masters 1.000 canadiense: 6-7 [4/7], 7-6 [9/7] y 6-3

Carlos Alcaraz sonríe en el suelo después de un punto con Paul en el partido en el que perdió en el Masters 1.000 de Montreal
Carlos Alcaraz sonríe en el suelo después de un punto con Paul en el partido en el que perdió en el Masters 1.000 de Montreal FOTO: ANDRE PICHETTE EFE

El regreso de Carlos Alcaraz a la pista dura fue una continuación de lo que se ha visto en los dos torneos de tierra batida precedentes que ha jugado, Hamburgo y Umag: no es el tenista que arrasó a principio de año (lo cual es lógico), va a trompicones y aunque es competitivo, esta vez no fue suficiente para derrotar al estadounidense Tommy Paul, que estuvo inspiradísimo y se llevó el triunfo por 6-7 [4/7], 7-6 [9/7] y 6-3 ante un rival que quiso más de lo que pudo.

Era un estreno de verdad, porque Alcaraz nunca había disputado el torneo canadiense, ya que el año pasado no tenía el ranking suficiente. Hay que recordar que sólo tiene 19 años y todo le ha ido muy deprisa este curso: la fama, los compromisos, las miradas en él... “He crecido muy rápido. Llegar a un Masters 1.000 como segundo cabeza de serie es algo increíble que no me esperaba a principios de año. Ni ahora mismo me lo creo, pero es algo que quería: ser uno de los favoritos a ganar los torneos más importantes”, confesó en conferencia de prensa. Es el segundo aspirante porque Nadal finalmente se dio de baja al resentirse de su problema abdominal y Zverev se está recuperando de su operación en el tobillo.

No parece que la presión vaya a ser un problema para el murciano. En pista normalmente sonríe en las buenas y también en las malas. Esta vez se le vio muy serio al final, impotente porque veía que nada le funcionaba, aunque finalmente aceptó la derrota y fue a felicitar al vencedor con vehemencia. El “problema” que está teniendo es que su tenis explosivo a veces le hace cometer algún error de más. Lo que durante una parte del año era un bien, bien, bien, victoria, lo que tampoco era normal; ahora es un bien, mal, mal, bien, mal... Una montaña rusa. Contra Paul no tardó en lograr el break, pero justo después perdió su saque y el parcial ya fue más igualado. El estadounidense jugaba muy bien, abriendo muchos ángulos, encontraba los ganadores y era muy agresivo contra los segundos saques. Muy metido en la pista, tenía demasiado atrás a Carlos, de un lado a otro. Pero volviendo a la presión, en el primer desempate, que es un momento más para temblar, se empezó a ver una versión mejorada del español.

Había conseguido ponerse por delante y el segundo parcial el pupilo de Juan Carlos Ferrero lo empezó más acertado, encontrando esos tiros que despiertan la admiración de todo el mundo por la capacidad que tiene para acelerar la bola. De nuevo encontró rápido la rotura y estuvo a punto de sufrir el contrabreak al instante. No fue en ese momento... Pero sí un poco después, cuando ya enfilaba el camino del triunfo. Del 4-1, Paul remontó al 4-4. Carlitos sacaba y le entraron las prisas y empezó a echarlas fuera. Se vio 0-40 y ahí paró un momento a pensar. Se serenó para recuperar esas tres pelotas, aunque después sufriera el break para el 4-5.

No le desesperó y eso fue lo mejor que tuvo en el partido. La calma en los momentos de tormenta. También castigando los segundos servicios, volvió a equilibrar el marcador. “Juega tranquilo, si lo pierdes no pasa nada”, le decía Juan Carlos Ferrero con el 6-5, al resto. Se llegó a un segundo desempate en el que Alcaraz tuvo un contratiempo: se le rompió una zapatilla al resbalar. Se las cambió y con “neumáticos” nuevos lo primero que hizo fue encontrar un ganador de revés paralelo. Pero no encontraba continuidad en su tenis. Con dos dobles faltas se condenó a un cara o cruz en el que salió perdiendo. Tuvo una bola definitiva, pero un gran saque de Paul no le dejó jugar.

En el tercer parcial el español tenía que volver a sacar esa capacidad para sobrevivir en los momentos malos. Pero no era el día. Su cara, la pérdida de la sonrisa, lo decía todo. Gritaba al cielo por un fallo, miraba al banquillo, donde Juanqui le decía que tranquilo, pero su golpe de derecha, su gran aliado le fallaba. Tiró fuera un montón de esas que normalmente van dentro. Tommy Paul también supo mantener la serenidad y siguió con su tenis de quilates, con una potencia desmedida sin hacer un esfuerzo aparente. Tomó ventaja y cuando ya tenía el partido encontró la resistencia de Alcaraz, que salvó cuatro pelotas de partido de forma espectacular: con un punto maratón, con un derechón, con una dejada, con saque y derecha... Con 5-3 y servicio toda la tensión estaba en la raqueta del estadounidense. El nivel de Alcaraz subió, pero era tarde. El servicio no le traicionó a Paul, que sigue adelante. Alcaraz continúa sumando experiencia: por mucho que sea el cuatro del mundo, todavía es un adolescente.