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Djokovic gana a Nadal el tercer set (2-1) y hoy se reanudará la semifinal

El partido se aplazó debido al acuerdo que existe entre el All England Club y los residentes de los barrios contiguos a estas instalaciones de acabar la jornada sobre las 23.00 hora local

  • Rafael Nadal. (AP Photo/Kirsty Wigglesworth)
    Rafael Nadal. (AP Photo/Kirsty Wigglesworth)
Londres.

Tiempo de lectura 4 min.

14 de julio de 2018. 02:01h

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Francisco Martínez Londres. 13/7/2018

Pudieron empezar a jugar Nadal y Djokovic pasadas las 21:00, hora española. El eterno partido entre Anderson e Isner lo alteró todo. Se cerró el techo para disputar el encuentro con luz artificial, porque faltaba poco para que se pusiera el sol y no querían interrupciones. Acabar era difícil porque el límite eran las 00:00 en España (23:00 en Londres) por ordenanza municipal. Y el partido se suspendió pasados tres minutos de esa hora, después de un «tie break», emocionante, infartante, un lujo, que dio ventaja a Djokovic: 6-4, 3-6 y 7-6 (11/9). ¿Podrán dormir algo? Seguro que poco tras las emociones vividas ayer. El duelo se reanudará hoy a las 14:00, para saber quién se mide a Anderson en la final.

El eterno partido de la otra semifinal, aparte de en el detalle del techo, es un incordio para los tenistas. Habían calentado por la mañana más o menos temprano, pero al retrasarse y retrasarse la hora de saltar a la pista, no sabes cuándo comer o cuándo hacer otro pequeño entrenamiento. Aparte, los nervios, claro. Pero una vez en la central del All England Club, todo quedó a un lado por el partidazo que protagonizaron los dos jugadores, todo un homenaje a este deporte, con calidad, esfuerzo físico, golpes al límite espectaculares. Es de esas veces en las que el público se marcha con la impresión de que ha vivido uno de esos duelos épicos de los muchos que tenido estos dos hombres. Djokovic, renacido en este Wimbledon después de dos años de lesiones y dudas, fue quien comenzó de forma impecable. No se fiaba Nadal, porque conoce al serbio, y hacía bien. Nole en estado de gracia es prácticamente inabordable, y así fue durante el tramo del comienzo. Sacó bien y con sus restos a los pies, literalmente no deja jugar al que esté enfrente. Sufría Nadal con cada saque, hasta que llegó el «break» para el 6-4. Pero nadie como el zurdo de Manacor para agarrarse a duelos así. Sabe que no se puede jugar eternamente como lo estaba haciendo el serbio. Se trataba de mantener el nivel y esperar su momento, que fue llegando poco a poco y no sin esfuerzo. Los intercambios eran tremendos: un revés cruzado de Djokovic era contestado con un derecha profunda de Rafa, a un lado y a otro, con tiros ganadores, defensas imposibles, subidas a la red, sobre todo del español... Llegó la primera ruptura de Nadal, contestada rápido por Djokovic, pero recontestada después por el número uno, que se hizo con el segundo parcial y con el dominio psicológico.

Pasó a tener el mando. Su derecha, sobre todo paralela, volaba, sorprendía a Djokovic y lo sacaba de su zona de confort. El serbio resistió hasta el «tie break» gracias al saque. Y en el momento caliente, ambos subieron (más) sus prestaciones, tras la doble falta inicial del serbio. Puntos largos, remates, ¡uy! de los aficionados en medio del punto... Rafa hacía mucho daño con las dejadas. Estaba 6-5. Punto de set. Restó fuera. Se ganó otra posibilidad con un derechón, pero esta vez fue el serbio quien recurrió a la dejada: 7-7. Una tercera oportunidad de Nadal... resto fuera. 8-8. A la segunda, en otro punto eterno, Nole se llevó el set. Continuará.

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