¿Por qué seguiremos usando dinero en efectivo?

El 53% de los consumidores prefiere el efectivo. El 87% de las transacciones en punto de venta se realizan con dinero físico

Pago en efectivo
Pago en efectivo

El dinero en efectivo sigue contando con una gran popularidad. Es más, cuenta con puntos a favor que otros métodos de pago aún tienen que desarrollar. Tanto es así que el 53% de los consumidores prefiere el efectivo, mientras que el 87% de las transacciones en punto de venta se realizan con dinero físico, según explica el último estudio realizado por el Banco Central Europeo sobre esta materia, presentado hoy en el seminario organizado por el Instituto de Coordenadas de Gobernanza y Economía Aplicada. Este estudio pone sobre la mesa el simple hecho de que el dinero en efectivo y su uso, tal y como se conoce hoy en día, no va a desaparecer.

El ahorro es uno de los principales motivos que se asocian a la larga vida que le espera al dinero en efectivo. Según los datos de la Asociación Profesional de Compañías Privadas de Servicios de Seguridad (Aproser), el 40% de los ciudadanos piensa que el ahorro familiar es más eficaz si se realizan los pagos en efectivo. Además, pese a que Internet se implanta, desarrolla y crece a niveles desorbitados, existen zonas rurales donde la cobertura de la red no existe, por lo que los pagos a través de un TPV se hacen imposibles, lo mismo que las transferencias.

“Este es el caso de la España vaciada”, explica el Profesor de la Fundación de Estudios Financieros, Miguel Ángel Bernal, que apunta a que “siempre van a haber pequeños gastos como un café o una barra de pan que van a ser difíciles de pagar si no es en efectivo”.

Otro de los motivos por los que los usuarios se niegan a abandonar este método de pago es el factor de la seguridad, concretamente, la ciberseguridad. En este sentido, el presidente de Aproser, Eduardo Cobas, señala que la ciberseguridad aun “está por desarrollarse y ninguna entidad bancaria está exenta de sufrir un ciberataque”. Un motivo sustentado por países como Suecia, que discrepa sobre la desaparición del efectivo por el impacto que podría causar un posible ataque al sistema bancario del país. Según las estadísticas de la asociación, durante el primer semestre del año se ha registrado un crecimiento sostenido en el Eurosistema del 2%, similar al de los años anteriores. Por ello, Cobas sostiene que “es rotundamente falso” el hecho de que el efectivo vaya a desaparecer.

Un tercer motivo que por el que se sostiene este método de pago es la privacidad del usuario. Para Bernal, una transacción como la que requiere el pago “en efectivo” solo implica a dos personas, sin que queden registrados detalles del producto o servicios adquiridos, fecha, lugar y hora. Mientras, los pagos digitales almacenan todos los datos, de tal modo que un ataque o fallo de seguridad puede poner en peligro la privacidad de los usuarios.

Pese a todo ello, algunos países de Europa, como Dinamarca, ya han fechado la desaparición del dinero en efectivo. Para los daneses, el año 2030 será cuando este método de pago finalmente desaparezca. Un hecho asociado a la proliferación de las plataformas de pago “seguras”. Por su parte, Reino Unido y Holanda también han entrado en la puja por las formas de pago alternativas que se han propulsado en los últimos años. Y en el caso de Italia, el país de la bota ha comenzado con medidas que tienen por objetivo impulsar el pago con “dinero de plástico”, según el último estudio que elaboró la consultora PwC sobre el futuro de este variable.