Coronavirus

Alarma laboral con la nueva normalidad

Se perdieron 200.000 empleos en el segundo tramo del mes, 168.000 en un solo día, el pasado martes. La cifra de parados está en máximos desde 2016: 3,86 millones de desempleados

Oficina de empleo
Oficina de empleoCristina BejaranoLa Razón

La recuperación del mercado laboral va a convertirse en un tortuoso camino a tenor de los datos de paro registrados el pasado mes de junio. Por primera vez en doce años, desde junio de 2008, no se destruía empleo en un mes siempre vivificante para la contratación por la campaña de verano, extensiva en creación de empleo y más aún en los últimos años, donde la recuperación general en Europa había extendido la temporada turística alta hasta el arranque del otoño. Los registros laborales del mes de junio se comportan peor de lo previsto.

En el otro lado de la balanza, el de la creación de empleo, los datos son igualmente desalentadores. Aunque la afiliación a la Seguridad Social aumentó en 68.208 personas respecto al mes anterior, se trata del peor mes de junio desde 2015, lo que propicia una nueva caída de la tasa de crecimiento interanual hasta el -4,58% desde el 4,56% del mes anterior.

Y lo más preocupante, el catastrófico segundo tramo del mes puede marcar una tendencia devastadora si no hay un compromiso claro de todos los agentes sociales, del Gobierno y de las comunidades autónomas y ayuntamientos para reactivar a toda velocidad la economía.

Los datos indican que desde el 29 de mayo hasta el 16 de junio, la afiliación aumentó en 100.000 personas, prolongando la tendencia positiva observada a lo largo del mes de mayo. Sin embargo, a partir de ese momento se revierte ese comportamiento favorable, y entre el 16 y el 30 de junio la afiliación cae en 200.000 personas, una señal de alarma que no debería dejarse pasar sin más.

Los analistas del mercado laboral, como los de Asempleo, inciden en que la fuerte destrucción de empleo en el segundo tramo del mes coincide con el final del estado de alarma –que concluyó oficialmente el 21 de junio–, con la apertura de las fronteras interiores europeas y con una tímida recuperación del turismo, lo que auguraba un mejor comportamiento en la creación de empleo. Nada más lejos de la realidad.

De hecho, en los quince días que apuntaban a un mejor desempeño del mercado laboral se han consumido gran parte de los avances registrados con la desescalada. Así, las cerca de 290.000 afiliaciones a la Seguridad Social logradas entre el 30 de abril y el 16 de junio se han difuminado en el tramo final del pasado mes, en el que se destruyeron 123.848 empleos netos. Solo el último día de junio, el pasado martes, se cursaron 216.548 bajas en la Seguridad Social por las apenas 48.600 altas: 167.939 afiliados menos en un solo día. Malos presagios para julio y, sobre todo, para los meses venideros.

Por lo que respecta al desempleo, aumentó en 5.107 personas hasta un total de 3.862.883 parados, un 28% más que hace un año y la cifra más alta desde 2016. Sin embargo, la peor noticia es el número de nóminas de desempleo, en este caso con datos de mayo, que incluye también a los parados temporales por Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE), y que está en los 6 millones, la cifra más alta registrada jamás.

Aunque el ritmo mensual de ascenso del paro se ha ralentizado frente a los meses anteriores, según recordó el Ministerio de Trabajo, lo cierto es que el paro solo ha crecido en junio dos vences en la historia reciente de España: en junio de 2008 (+15.058 desempleados) y el pasado mes. Este dato indica una aceleración de número de parados registrados ya que mayo se cerró con un avance interanual del 25,3% y el de junio alcanza el 28,1% por mucho que el incremento de junio haya sido cinco veces menor que el registrado en mayo y muy inferior a los de abril y marzo, meses en los que la crisis sanitaria llevó a un repunte del desempleo de 282.891 y 302.265 parados, respectivamente.

En términos de factura de prestaciones (y subsidios) por desempleo, el SEPE habría hecho frente en mayo a un volumen de más de 5.500 millones de euros, exhibiendo una tendencia creciente desde los 4.900 millones de euros desembolsados en abril para este mismo fin. A modo comparativo, durante mayo de 2019 dicha cuantía ascendió a los 1.500 millones de euros, por lo que el volumen desembolsado este año casi quintuplica al del mismo periodo del año pasado. Ese 280% más de incremento en el gasto en cheques del paro parece que se reducirá en junio, según indicó el el secretario de Estado de Empleo y Economía Social, Joaquín Pérez Rey, en la rueda de prensa para exponer los datos de paro registrado y afiliación a la Seguridad junto al secretario de Estado de Seguridad Social y Pensiones, Israel Arroyo.

Trabajo estima el gasto en prestaciones por desempleo correspondiente a junio descenderá en algo más de 1.000 millones y las prestaciones abonadas se reducirán en 850.000 con el regreso paulatino de trabajadores acogidos en ERTE a sus puestos.

Precisamente, de los 5.526,1 millones de euros en prestaciones abonadas por el SEPE, 3.318 millones se dedicaron a pagar nóminas derivadas de Expedientes de Regulación Temporal de Empleo mientras que 2.208 millones de euros fueron para prestaciones por desempleo, tanto en el nivel contributivo como en el asistencial. En cualquier caso, desde el 30 de abril, han salido de los ERTE 1,56 millones de personas, de los que 1,17 millones lo hicieron en el último mes.