El Gobierno solo prevé gastar 718 millones en ERTE en la segunda ola

Con la pandemia golpeando otra vez al comercio y la hostelería, el Ejecutivo no contempla poner los 17.840 millones gastados este año

El Gobierno contempla el fin de los ERTE del Covid en los planes presupuestarios. En sintonía con sus previsiones sanitarias, que apuntan a que la población más vulnerable y el personal sanitario estén vacunados durante el segundo semestre de 2021, y al crecimiento del 7,2% del PIB o incluso superior, lo que sugiere el regreso a la normalidad precovid, se estima una reducción del gasto en prestaciones sociales, que descenderá un 2,5%, pasando de un 20,98% del PIB en 2020 a un 18,46% del PIB en 2021.

Como apunta el propio Gobierno, la rebaja proviene tanto del gasto en pensiones –cuya revalorización se vinculará al deflactor del PIB, no al IPC– y a «la finalización del impacto del resto de medidas fundamentalmente de carácter laboral adoptadas durante el estado de alarma».

En consecuencia, el embrión de los presupuestos estima que el gasto en desempleo pasará del 3,7% del PIB en 2020 al 1,5% del PIB en 2021 a pesar de que la tasa de paro apenas variará, ya que pasará del 17,1% este año al 16,9% el que viene. La diferencia estriba en la proyección de gasto en prestaciones para los ERTE. Así, mientras en 2020 el Estado gastó 17.840 millones de euros en este instrumento, por el que los trabajadores cobran desempleo aunque sigan cotizando y no computen como parados, el próximo año apenas se prevé un gasto de 718,5 millones de euros, lo que indica su previsible desaparición casi un año después de su puesta en marcha con el estallido de la pandemia en marzo.

Los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo han ofrecido cobertura a más de 3,4 millones de trabajadores y a más de medio millón de empresas. A mediados de octubre, más de 2,7 millones de trabajadores han salido de ERTE, el 82% del total, con una reincorporación prácticamente completa a su puesto de trabajo–superior al 94%, según los datos de la Seguridad Social plasmados en el plan presupuestario y actualizados ayer por Trabajo–. Los indicadores del mercado laboral que maneja el Ejecutivo vislumbran una dinámica positiva de los afiliados a la Seguridad Social, que ha recuperado más de 500.000 trabajadores de los 950.000 perdidos desde mediados de marzo hasta finales de abril. Aún así, aún se mantiene en situación de ERTE 662.000 trabajadores, mientras que el número de autónomos afiliados a la Seguridad Social recupera casi el nivel precovid. Las solicitudes de la prestación a principios de septiembre se situaban en apenas 150.000.

Sin embargo, todo podría variar como consecuencia de los rebrotes y cierres de comercios, bares y restaurantes que ya se están extendiendo por toda España. Tanto los ERTE surgidos a consecuencia de la pandemia como la prestación extraordinaria por cese de actividad de autónomos, que ha ofrecido cobertura a más de 1,5 millones de autónomos, se han extendido hasta el fin del próximo mes de enero. Los sindicatos y los empresarios piden una prolongación hasta que sea necesario, aunque el Gobierno parece no contemplar un escenario de confinamiento y de cierre tan prolongado como en la primera ola de la pandemia.

Y eso pese a que el Ejecutivo defiende la efectividad de esta medida que, según su interpretación, ha suavizado el impacto sobre el empleo. Para ello, compara la caída de la afiliación del confinamiento con la de la anterior crisis. En ambos casos, en el primer semestre de 2020 y entre octubre de 2008 a junio de 2009, fue del 5,3% pese a que durante la primera ola la actividad se hundió un 22% frente a apenas un 4,2% en el estallido de la crisis financiera.