El AVE “low cost”, para comienzos del año que viene... si el coronavirus lo permite

El Avlo se adelantaría así a la competencia en bajo coste de la francesa SNCF

Uno de los trenes que Renfe usará para su servicio AvloDaniel Ramola razon

Renfe ya ha fijado la fecha para la puesta en funcionamiento de su servicio de alta velocidad “low cost”, el Avlo. Según aseguró el pasado fin de semana en una entrevista en “El Periódico” el ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, José Luis Ábalos, la operadora espera ponerlo en marcha “a principios del próximo año si las condiciones sanitarias lo permiten”. De esta manera, la compañía pública se adelantaría por poco a los planes de su competidora francesa, SNCF. La compañía pública gala anunció semanas atrás su intención de desembarcar en España el próximo 15 de marzo también con su servicio y marca de bajo coste, Ouigo. SNCF e Ilsa-Trenitalia son las dos compañías a las que Adif ha otorgado capacidad para operar en el AVE español y competir con Renfe en el marco de la liberalización del sector.

En principio, Renfe tenía previsto haber inaugurado su servicio de bajo coste la pasada Semana Santa. Pero el coronavirus echó abajo unos planes que ahora parece dispuesta a retomar en pocos meses. En las últimas semanas, en las oficinas de Renfe el debate estaba en si adelantarse en el lanzamiento del Avlo a SNCF o esperar a que el mercado se recuperase. Con el anuncio de Ábalos, la compañía parece que se decanta por seguir adelante con su plan inicial de lanzar el servicio antes que SNCF pese a que el reto que supone hacerlo en las circunstancias actuales es mayúsculo. Para resultar rentable, los coches del Avlo deben registrar una ocupación de al menos el 90% de sus plazas.

Ocupación casi al 100%

Al tratarse de un servicio que aspira a ofrecer precios un 40% inferiores a los del AVE convencional, Renfe necesita compensar ese recorte de ingresos por asiento con un incremento del volumen total de billetes vendidos que le alcance, junto a otras medidas como incrementar el número de plazas de estos trenes o el ahorro por prescindir de servicios a bordo, para hacerlo económicamente viable. El problema ahora mismo es que, con el coronavirus, la demanda de pasajeros se ha hundido tanto por las restricciones de movilidad como por las reservas de los ciudadanos a usar el transporte público. Ahora mismo, el AVE funciona al ralentí, con una demanda que apenas supera el 30% de la que tenía hace una año.

A la espera de que los números le fueran favorables, el paso de Renfe le adelantarse a SNCF concedería a Renfe la posibilidad de posicionarse en el mercado antes que sus competidores para ir testando el servicio e ir poco a poco creando y fidelizando pasajeros. Una ventaja, no obstante, que algunas fuentes considera “exigua” dado que apenas comenzaría a operar unas semanas antes que Oigo. Antes del coronavirus, cuando su idea era comenzar a operar el Avlo ocho meses antes que su rival, las ventajas eran mucho mayores porque esos meses hubieran dado a la operadora española un margen de tiempo lo suficientemente amplio como para comprobar posibles errores y el comportamiento del servicio e ir introduciendo los cambios que considerase necesarios.