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Alta velocidad

Por qué el AVE “low cost” de Renfe podrá ofrecer billetes a 30 euros

Como en el caso de la aviación, el ferrocarril de bajo coste reducen al máximo los gastos y usan de forma más intensiva los trenes

El AVE "low cost" AVLO empezará el 6 de abril en el trayecto Madrid-Barcelona
Tren de Renfe pintado ya con los colores de AVLOIsmael HerreroEFE

Renfe ha presentado hoy en sus talleres de su Villaseca de la Sagra su nuevo servicio de bajo coste, denominado AVLO. Como cualquier servicio de este tipo que se precie, su punto diferencial para competir con la alta velocidad convencional serán sus bajos precios. Pese a que los billetes para el AVLO se podrán adquirir desde el próximo mes de enero, sus precios siguen siendo una incógnita, aunque hay pistas de por dónde irán. Desde Renfe manejan una horquilla que supondría recortarlos hasta un 40% respecto a los precios medios del AVE convencional. Un recorte así dejaría el coste por trayecto en el entorno de los 20 euros.

La misma semana en la que se anunciaron los competidores de Renfe en la alta velocidad, la ministra de Educación y portavoz del Gobierno, Isabel Celaá, aseguró que los cálculos del Ejecutivo apuntan a que la liberalización del sector permitirá que los precios de los billetes en trayectos como el Madrid-Barcelona puedan oscilar entre los 25 y los 30 euros, lo que supondría una reducción de en torno al 70% en relación a los costes actuales de los billetes. En Italia, un mercado abierto a la competencia desde hace años, el precio medio de los billetes se ha recortado un 30%.

Como en el caso de la aviación, los servicios de bajo coste ferroviarios se pueden permitir ofrecer precios mucho más bajos al reducir al mínimo los gastos mediante la supresión de servicios y el uso más intensivo que se da a los trenes. Para lo primero, los AVLO, por ejemplo, sólo contarán con una clase turista y prescindirán de la cafetería, que se sustituirá por máquinas de vending. En Francia, la operadora estatal SNCF, que opera la enseña “low cost” Ouigo, ha suprimido todos los servicios a bordo para reducir todavía más los costes.

Para aumentar su capacidad, los trenes se configuran de diferente modo. Los Talgo S-112 de Renfe, por ejemplo, tendrán un 20% más de asientos que los AVE normales, hasta sumar 438 plazas. SNCF ha optado por otra estrategia y opera su servicio de “bajo coste” con trenes Alstom de doble piso. Así, un tren Ouigo en unidad simple puede transportar 634 pasajeros, contra los 510 de un tren convencional. Para lograr un mayor rendimiento del material rodante, los trenes se mantienen más horas en operación. Ouigo, por ejemplo, ha incrementado de 7 a 13 las horas que los tiene en circulación.

A costa de simplificar los servicios, los costes se reducen y se pueden trasladar al precio final que paga el cliente. SNCF, por ejemplo, asegura que el 60% de los que utilizan su servicio “low cost" pagan menos de 25 euros por billete.