El Banco de España certifica que la subida del Salario Mínimo de 2019 costó hasta 180.000 empleos

Afectó más a los mayores de 45 años y a los trabajadores con sueldos más bajos. Alerta de una reducción más acusada de las horas trabajadas y del flujo de creación de empleo para los jóvenes

Pedro Sánchez durante la sesión de control al Gobierno, en el pleno del Congreso de los Diputados
Pedro Sánchez durante la sesión de control al Gobierno, en el pleno del Congreso de los DiputadosCIPRI PASTRANO DELGADOLa Razón

En medio de la polémica desatada sobre la idoneidad o no de subir ahora el Salario Mínimo Interprofesional, después de que el año pasado Yolanda Díaz fracasara en su intento de que la nómina mínima de 950 euros subiera el 0,9%, el Banco de España publica este martes un análisis sobre los impactos nocivos que tuvo en términos de empleo su alza del 22,3% en 2019, basándose en varias hipótesis de trabajo para realizar las proyecciones. Los diferentes escenarios de análisis llegan a la misma y contundente conclusión: la subida del SMI en 2019 decretada por el Gobierno de Pedro Sánchez pasó una elevada factura a los trabajadores que percibían esta remuneración en términos de paro y destrucción de empleo y, especialmente, se cebó con los mayores de 45 años, mientras, la creación de empleo disminuyó entre los más jóvenes, al tiempo que se disparó el autoempleo Así lo advierte el Banco de España en el documento titulado Los efectos del Salario Mínimo InterprofesionaL en el empleo: nueva evidencia para España.

El estudio utiliza diferentes datos y enfoques para analizar el impacto en el empleo del incremento del SMI en 2019. Del análisis se desprende que, tras el incremento del SMI en un 22,3% en ese año, hubo un menor crecimiento del empleo del colectivo con menores salarios. El artículo desarrolla varios ejercicios alternativos que sugieren un mayor impacto adverso sobre el empleo de los colectivos de mayor edad y una reducción más acusada de las horas trabajadas y del flujo de creación de empleo para los jóvenes.

La cifra de las relaciones laborales retribuidas por debajo de los 1.250 euros mensuales experimentó, tras la subida del SMI, una moderación inmediata en el diferencial entre su tasa de crecimiento y la de un colectivo que percibía una remuneración algo mayor con anterioridad a esa fecha. Además, esa caída del citado diferencial se fue agravando a lo largo de 2019. La estimación del impacto del alza del SMI en el empleo sería consistente con una pérdida de empleo neta de los trabajadores directamente afectados de entre 6 y 11 puntos porcentuales, lo que equivaldría a un impacto en el empleo asalariado total de entre 0,6 y 1,1 punto porcentuales. Es decir que por cada punto porcentual de subida del SMI, se produciría un menor crecimiento del empleo de los trabajadores directamente afectados entre 0,3 y 0,5 puntos porcentuales. En este contexto, se pudieron llegar a perder casi 180.000 empleos.

Según el Banco de España, el impacto en el mercado laboral de la subida del SMI fue doble. En primer lugar, podría ser que los trabajadores con menor salario perdieran el trabajo con mayor probabilidad a lo habitual tras la subida del SMI. En segundo lugar, y aunque no hubiera habido cambios en los despidos, la creación de empleo a esos niveles salariales se podría haber visto reducida sin haber sido compensada con nuevos puestos de trabajo a salarios algo superiores.

Salario mínimo
Salario mínimoM. Roselló

Así, la estimación del impacto del incremento del SMI en el empleo, que incorpora creación y destrucción de puestos de trabajo, ofrecería una pérdida de empleo neto asalariado del colectivo afectado entre 6 y 11 puntos porcentuales a finales del año 2019. Por otro lado, el análisis individual centrado únicamente en la pérdida de empleo de los trabajadores a tiempo completo durante 30 días al mes estimaría un impacto de la subida del SMI en la pérdida de empleo de entre 2 y 3 puntos porcentuales. El análisis individual de pérdida de empleo en términos de jornada equivalente (por tanto, incluyendo la reducción de días y horas trabajadas) de los trabajadores de la hostelería ofrece un impacto de 4 puntos porcentuales.

De hecho, los trabajadores de la hostelería cuyo salario en un año dado está por debajo del SMI del año siguiente, trabajaron en el año anterior a la subida aproximadamente un 10% menos de días que aquellos cuyo salario está ligeramente por encima del SMI del año siguiente (en este caso, hasta 300 euros por encima respecto al salario mínimo de cada año) . Por otra parte, este último grupo de trabajadores tenía en el periodo considerado una probabilidad de trabajar a tiempo parcial entre 20 y 30 puntos inferior a la de los trabajadores afectados por una subida del salario mínimo. En este sentido, se podría argumentar que quienes cobraban por encima del SMI del año siguiente disfrutaban de una mayor empleabilidad que los afectados por el SMI.

En el artículo se estima que los jóvenes que trabajaban a tiempo completo durante 30 días podrían haber sufrido una caída de sus horas trabajadas tras la subida del SMI. Asimismo, para aquellos parados que, con anterioridad a la subida de 2019, habían tenido un empleo cobrando el SMI se aprecia una reducción de la probabilidad de obtener un empleo.

Por grupos de edad

Para la totalidad de afectados por la subida, sin distinguir por edades, se estima un incremento de la probabilidad de perder el empleo en un escenario de mantenimiento del SMI inalterado de entre un 2,3% y un 3,2%, dependiendo del modelo considerado. Estas probabilidades muestran cierta variabilidad por grupos de edad (entre 0,7% y 5,4%, dependiendo del modelo y grupo de edad), aunque, bajo los dos modelos barajados, los afectados mayores de 45 años muestran una propensión a perder el empleo más elevada. Así, en uno de los escenarios diseñados, se estima que perderían su empleo un 3% de trabajadores de ese grupo de edad, frente a cifras en torno al 2% estimadas para el resto de grupos. En el otro escenario, que sólo tiene en cuenta si el individuo está o no afectado por la subida del SMI en 2019, pero no la distancia entre su salario y dicha referencia, este mayor impacto sobre los trabajadores de este grupo de edad es más intenso (5,4%), aunque también se deja notar sobre aquéllos que están entre los 33 y 44 años (4%), siendo bastante más moderado para los colectivos más jóvenes.

Si se aplica tan sólo a la subida de SMI del 8% que se produjo en 2017, en comparación con el que incluye los datos de 2019, el número de afectados fue en aquella ocasión mucho menor, alcanzando solamente al 2,2% de los trabajadores. En particular, el número de trabajadores afectados de más edad en 2017 era mucho más reducido. En cuanto a las probabilidades individuales de perder el empleo de los afectados entre 16 y 64 años, el efecto medio sin distinguir por edad es de cuantía similar en ambas subidas del SMI.

Así, quienes en 2016 eran mayores de 33 años y tenían salarios inferiores al SMI de 2017 se enfrentaron a una probabilidad mucho mayor de perder el empleo que los trabajadores del mismo grupo de edad afectados por la subida del SMI en 2019. El efecto contrario se produjo entre los más jóvenes, que en el alza de 2017 vieron mermadas sus posibilidades de mantener el empleo de forma algo más leve que en la subida de 2019. Estos cambios en la respuesta del empleo por edades ponen de manifiesto la dificultad de realizar una estimación. La información microeconómica más actual apunta a un incremento limitado de entre 2 y 3 puntos porcentuales en la probabilidad de perder el empleo de los trabajadores directamente afectados por la subida del SMI de 2019, en un colectivo relativamente apegado al mercado laboral como los trabajadores del régimen general que han trabajado un mes a tiempo completo. Teniendo en cuenta que el SMI aumentó entre 2018 y 2019 un 22%, la respuesta de la pérdida porcentual de empleos de este colectivo asociada a la subida del SMI se situaría entre menos 0,1 y menos 0,15.

Autoempleo

Tras la subida de SMI, en sectores como hostelería o comercio, la empresa ha podido decidir mantener el puesto de trabajo, pero sólo en las horas más productivas o reduciendo horarios de apertura. El resultado en estos casos sería una caída en las horas trabajadas, pero no en el empleo. Es posible que haya empresas que decidan externalizar algunos servicios para reducir sus costes de cotización a la Seguridad Social, lo que favorecería el autoempleo, bastante extendido en España. La probabilidad de mantenerse trabajando por cuenta ajena a tiempo completo entre los afectados por la subida de SMI del 2019 disminuye entre 0,96 y 6,01 puntos porcentuales. Esta caída afecta más a los trabajadores mayores de 45 años.

Para el grupo 33-44 años, se reduce la probabilidad de estar trabajando por cuenta ajena a tiempo completo en 2,88 puntos porcentuales, magnitud que se debe en casi su totalidad al aumento en la probabilidad de pasar a una situación de paro o inactividad (2,83 puntos). Esto confirma que, para estos grupos de edad, el principal efecto del SMI es a través de la pérdida de empleo. Por el contrario, para los menores de 33 años también se detecta un importante y significativo incremento en la probabilidad de pasar de tiempo completo a tiempo parcial. Entre los trabajadores de 16 a 24 años, se reduce la probabilidad de estar trabajando por cuenta ajena a tiempo completo en 2,04 puntos, mientras que se incrementa 1,02 puntos la probabilidad de pasar a trabajar a tiempo parcial y en 0,9 la probabilidad de pasar a desempleo o inactividad.

Creación de empleo

A diferencia de lo que ocurría con la pérdida de empleo, los efectos más perjudiciales se encuentran ahora entre los desempleados más jóvenes, en concreto, los menores de 24 años. Concretamente, se estima una reducción en la creación de empleo de 4,3 puntos para la población entre 16 y 24 años y de 2,7 puntos para la población entre 16 y 64 años por el alza del SMI de 2019. Por otro lado, el otro modelo de medición, se estima una reducción en la creación de empleo de 1,9 puntos para la población entre 16 y 24 años y de 1,2 puntos para la población entre 16 y 64 años. Además, este es el grupo que tiene más porcentaje de desempleados afectados por el SMI (hasta un 44,7% de ellos tuvieron un último salario inferior).